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Galerías

Perspectivas emergentes en Barranquilla

Una exposición en la galería Barceló describe la sensibilidad visual y conceptual de cuatro artistas jóvenes. Con ello, se asoma a las inquietudes expresivas de una nueva generación. 

El saber del desierto

ESTE PROYECTO ARQUITECTÓNICO ES CAMBIANTE Y ESTÁ CULTURALMENTE ATADO A UNA COMUNIDAD WAYUU. SE TRATA DE UN COLEGIO MOLDEADO CON EL PAISAJE MISMO.

La ciudad de los pájaros

Hace oños años, en Barú, una familia eirigió el Aviario Nacional de Colombia. Esta es su historia. 

El hogar latino del MoMA

Las formas del mobiliario, la cerámica decorativa, la fotografía enmarcada, los textiles que lo cubren todo en casa. El corazón del arte plástico en Nueva York abre las puertas a una exposición sobre diseño doméstico que describe el alma de América Latina. 

 

LOS ESPACIOS del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) han sido habitados por la obra de decenas de artistas latinoamericanos. En particular de todo el siglo XX: es el caso de Wifredo Lam, Tarsila do Amaral, Beatriz González, Ana Mendieta, Martín Chambi, Leandro Katz, Fernando Botero y Jesús Rafael Soto, entre tantos otros. Y han representado movimientos que van desde el modernismo temprano y el realismo social hasta la abstracción, e incluso lenguajes más contemporáneos que eso: para no ir más lejos, la colombiana Doris Salcedo ha conquistado el MoMA con sus propuestas conceptuales.

 

El turno, ahora, es para el diseño doméstico de nuestra región. Un lenguaje que también, así como ocurre con las bellas artes, describe momentos y sociedades gracias a su propio entramado de códigos visuales y constructivos. Las protagonistas de la exposición Crafting Modernity: Design in Latin America, 1940-1980 son piezas provenientes de seis países latinoamericanos —Colombia, Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela—, y el conjunto, en efecto, evidencia las transformaciones políticas que atravesó América Latina durante esas cuatro décadas.

“A través del estudio de los objetos, la cultura material y otras formas de expresión, se pueden entender las diversas aproximaciones al territorio, su cultura y los distintos matices que hay en América Latina”, sostiene Ana Elena Mallet, curadora invitada de la muestra, que estará disponible hasta el 22 de septiembre y que también se presta para analizar cómo se entendía la modernidad en el diseño de interiores. Hay quienes la asumían como una evolución de la artesanía tradicional utilitaria, mientras que otros la consideraban una simple respuesta a las necesidades del mercado. Cualquiera que sea el caso, el MoMA se adentra en los hogares latinos de anta- ño, donde cada identidad local se construía en la escogencia familiar de los materiales, colores, formas y texturas del día a día. 

Fotos: MAGEN DIGITAL © 2024 THE MUSEUM OF MODERN ART / NEW YORK 

 

FOTOS: ROBERT GERHARDT / CORTESÍA: THE MUSEUM OF MODERN ART  

Las sombras y las luces de la maternidad

Valiéndose de acuarelas, la artista Adriana Ciudad cuestiona la idea romantizada de traer una vida al mundo. 

 

 

LA ARTISTA peruano-alemana Adriana Ciudad (Lima, 1980) siempre ha trabajado de la mano de aquello que, en su vida emocional, realmente le atraviesa el alma. Como lo hizo un duelo, por ejemplo. O como la maternidad, que es, justamente, el eje de reflexión en su se- rie Sentir la propia sombra, compuesta de acuarelas y poemas. La muestra estará exhibida en la galería Espacio Continuo de Bogotá hasta el próximo 1 de junio.

 

Bellísimo, confuso, abrumador, amenazante, gratificante, precioso, solitario, retador. Estas son adjetivos recurrentes para describir el proceso de gestar, reflejado en este conjunto de obras que bautizó en consonancia con “Arandu ka ‘atu”, un concepto guaraní que significa: “Aquel que logra sentir su propia sombra”. La muestra cuestiona, gracias a códigos visuales, poéticos, la narrativa idealizada en torno a ser madre; sacude preconcepciones como aquella de que la maternidad es innata y siempre gratificante para quien la vive. Al contrario: como consta en las obras, existen sombras en el reconocimiento entre la progenitora y su hijo, desafíos profundos que comienzan en el embarazo y continúan en la crianza.

Ciudad, graduada de Maestría en Bellas Artes en la Universidad de las Artes de Berlín, ha manifestado anteriormente que “lo personal es político”. Y así también lo confirma Florencia Portocarrero, curadora de esta obra, cuando dice: “Desde la densidad de un presente que hereda la castración sexual femenina de raíz judeo- cristiana, las obras de Ciudad se presentan como geografías emocionales en las que la sensualidad del entorno natural abre el camino hacia la emancipación de las fuerzas reproductivas del sujeto madre”.

Con Sentir la propia sombra, Ciudad también busca desaprenderse de la lógica occidental con la que fue criada y adentrarse en otras concepciones del mundo, aquellas que la atan más a la naturaleza y a culturas ancestrales ligadas a esta última. Las obras describen un univer- so. Y, en él, madres e hijas e hijos habitan sus rincones de mil y una manera.