27 de noviembre del 2021
11 de Noviembre de 2021
Por:
LUCAS HERRÁN

 

Explosiones y accidentes nucleares como el de esa ciudad ucraniana en 1986 hicieron que el mundo conociera los peligros de la sobreexposición a las radiaciones. Le explicamos cuáles son nocivas y en cuáles puede confiar.

35 años desde Chernóbil

 

EL TÉRMINO “radiación” suele pasar de boca en boca con el temor inherente a lo desconocido. Implica una idea vaga de que estar expuestos al microondas, al modem de Internet o al celular por largos periodos de tiempo puede ser perjudicial para la salud. No obstante, lo importante es entender cuándo se está expuesto y en qué momento puede llegar a ser peligroso.

 

¿QUÉ ES LA RADIACIÓN?

Según el Consejo de Seguridad Nuclear de España, la radiación es “la emisión, propagación y transferencia de energía a través de cualquier medio, en forma de ondas o partículas electromagnéticas, y una onda electromagnética es una forma de transportar energía”. Por ejemplo, la luz que emite el Sol y llega a la Tierra es una forma de onda electromagnética.

Las radiaciones electromagnéticas se clasifican en dos: la no ionizante y la ionizante. Según el Instituto Nacional de Cáncer, la radiación no ionizante es un “tipo de radiación de baja energía que no tiene suficiente energía como para eliminar un electrón (partícula negativa) de un átomo o molécula. La radiación no ionizante incluye la luz visible, infrarroja y ultravioleta; las microondas; las ondas de radio y la energía de radiofrecuencia de los teléfonos móviles. Se ha establecido que la mayoría de tipos de radiación no ionizante no producen cáncer”.

Por otra parte, la radiación ionizante “es un tipo de energía liberada por los átomos en forma de ondas electromagnéticas (rayos gamma o rayos X) o partículas (partículas alfa y beta o neutrones). La desintegración espontánea de los átomos se denomina radiactividad, y la energía excedente emitida es una forma de radiación ionizante. Los elementos inestables que se desintegran y emiten radiación ionizante se denominan radio- núclidos”, afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

FUENTES DE EMISIÓN
DE RADIACIÓN
El origen de las fuentes de radiación se puede clasificar en dos: naturales y artificiales. La radiación natural proviene de los materiales radiactivos presentes en el suelo,
el aire, el agua y los alimentos. Por ejemplo, el radón es un gas natural que emana de las rocas y de la tierra y es la principal fuente de radiación natural a la que se está expuesto.

Por otra parte, la exposición a la radiación por causas artificiales tiene diversas fuentes como el uso médico de la radiación para fines diagnósticos o terapéuticos (rayos X) o un vuelo en un avión. Según la OMS, “el uso médico de la radiación representa el 98 % de la dosis poblacional con origen en fuentes artificiales y el 20 % de la exposición total de la población. Cada año se realizan en el mundo más de 3.600 millones de pruebas diagnósticas radiológicas, 37 millones de pruebas de medicina nuclear y 7,5 millones de tratamientos con radioterapia”.

¿EN QUÉ CASOS SE ESTÁ EXPUESTO A LA RADIACIÓN IONIZANTE?
La exposición a la radiación ionizante puede ser interna o externa. En el primer caso, afirma la OMS, se produce cuando un “radionúclido es inhalado, ingerido o entra de algún 
otro modo en el torrente sanguíneo (por ejemplo, inyecciones o heridas). La exposición interna cesa cuando el radionúclido se elimina del cuerpo, ya sea espontáneamente (por ejemplo, en los excrementos) o gracias a un tratamiento”. En el segundo caso, “se puede producir cuando el material radiactivo presente en el aire (polvo, líquidos o aerosoles) se deposita sobre la piel o la ropa. Generalmente, este tipo de material radiactivo puede eliminarse del organismo por simple lavado”.

 

FACTORES QUE DETERMINAN EL NIVEL DE EXPOSICIÓN A LA RADIACIÓN
Según el Foro Nuclear de la Industria Española, hay tres factores que determinan qué tan leve o grave 
fue la exposición a la radiación por parte de una persona. Primero, “la distancia entre la radiación y el individuo: la dosis recibida disminuye proporcionalmente a medida que aumenta la distancia entre el individuo y la fuente”; segundo, “el tiempo de permanencia: la dosis recibida aumenta en proporción al tiempo de exposición a la radiación”, y, por último, “el blindaje entre la fuente de radiación y el individuo: el blindaje reduce la exposición a radiaciones ionizantes en personas que están cerca de una fuente de radiación”.

 

 

NUEVAS TECNOLOGÍAS, ¿UN RIESGO PARA LA SALUD?

Desde el año 2000, la OMS comenzó a publicar una serie de informes para dar un parte de tranquilidad por la creciente preocupación sobre el riesgo del uso del celular. En este contexto, en el estudio publicado en 2014, la ONG afirmaba que “hasta la fecha no se ha confirmado que el uso del teléfono móvil tenga efectos perjudiciales para la salud”.

Así mismo, en el documento más reciente, publicado a inicios de 2020, en donde el tema principal era el 5G, la OMS asegura que no hay pruebas científicas, ni antiguas ni recientes, que demuestren que la radiación emitida por esta nueva tecnología tenga efectos perjudiciales sobre la salud de los seres humanos. Y, en esa misma línea, recuerda que lo fundamental es que la emisión de radiación por parte de las nuevas tecnologías “se mantenga por debajo de los límites establecidos por las agencias internacionales independientes”.

Una de esas agencias internacionales independientes, la más importante e influyente, es la Comisión Internacional de Protección frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP). Esta organización alemana revisa constantemente las evidencias científicas para determinar qué niveles son seguros en cuanto a la exposición de radiación. Debido a las pruebas comparadas tanto de la ICNIRP como de otras organizaciones sin ánimo de lucro, se ha comprobado que, por ejemplo, la radiación emitida por el uso del télefono celular, el router modem del wifi o del televisor no representa un riesgo para la salud. 

 

 

*Artículo publicado en la edición impresa de octubre de 2021.