06 de octubre del 2022
El país cuenta con 262 campos de producción de gas natural. A esto se suma el reciente descubrimiento de dos provincias gasíferas en el Caribe colombiano, entre otros prospectos.
El país cuenta con 262 campos de producción de gas natural. A esto se suma el reciente descubrimiento de dos provincias gasíferas en el Caribe colombiano, entre otros prospectos.
22 de Septiembre de 2022
Por:
María Fernanda Herrera

El tire y afloje a nivel mundial por los suministros de este producto ha escalado en la agenda económica. Nuestro país cobra relevancia, ya que podría convertirse en un fuerte competidor para los países exportadores. Fotos: Shutterstock. 

El enorme potencial del gas natural colombiano

EL PRECIO DEL GAS ha registrado máximos históricos en 2022, según persiste la guerra en Ucrania y la Unión Europea (UE) lucha por hacerle frente a la decisión de Rusia de recortar el suministro de este combustible. Todo ello está enmarcado en un contexto pospandémico en el que las tasas de interés siguen subiendo y la inflación no encuentra techo.

La medida adoptada por el presidente ruso Vladímir Putin ha puesto patas arriba el mercado energético global, siendo el bloque europeo el principal damnificado por una escasez del combustible que ha llevado a los países del Viejo continente a pagar diez veces más por el gas natural que hace un año.  Las altas temperaturas que hoy azotan a Europa ponen aún más peso a la situación, pues el aumento del uso del aire acondicionado también ha fomentado el alza del precio del gas, junto con una tremenda sequía que ha reducido la producción de energía hidroeléctrica.

En medio de la escalada de los precios del gas, el bloque europeo busca alternativas para disminuir su dependencia energética al diversificar sus proveedores, siendo Estados Unidos y Noruega sus principales aliados para llenar el vacío que ha dejado Rusia. A pesar de los esfuerzos, es difícil reemplazar el aporte energético que habitualmente realizaba dicha nación, la cual proveía el 40 % del gas que consumen los países del Viejo continente.   Además, esta situación también ha impactado el precio del gas natural en Estados Unidos, donde el aumento de la demanda de energía ha llevado al combustible a tocar precios que no se registraban desde hace 14 años. 

Detener la exploración y explotación de gas en Colombia retrasaría los avances del país para transformar la matriz energética.

EL PANORAMA DOMÉSTICO

Según expertos, Colombia se encuentra relativamente protegida de fluctuaciones agresivas en los precios internacionales de gas natural, porque 100 % del combustible que consumen los hogares y las empresas es producido en el país. En consecuencia, las tarifas son establecidas en el mercado local entre productores y distribuidores.

Y es que mientras en Colombia se paga en promedio 4,5 dólares por MBTU, en países como Holanda el gas ha llegado a costar hasta 81 dólares por MBTU, datos que evidencian las grandes repercusiones que ha tenido la decisión adoptada por Europa de frenar la exploración y explotación de este combustible para migrar aceleradamente hacia energías renovables como la eólica. 

Actualmente, 40 millones de colombianos demandan el servicio de gas: cerca de 13 millones de hogares acceden a este energético, alrededor de 650 mil vehículos se movilizan gracias a este combustible y 68 % de la demanda industrial corresponde a gas y GLP o gas en cilindro.

Para garantizar el abastecimiento de este combustible, el país cuenta con 262 campos de producción de gas natural. A esto se suma el reciente descubrimiento de dos provincias gasíferas en el Caribe colombiano y se espera que el potencial de gas que se encuentra en el interior del país conduzca a nuevos desarrollos. 

El presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), Francisco Lloreda, afirma que “la historia reciente del país ha demostrado que apostarle al gas nacional vale la pena, pues gracias a las inversiones en exploración y producción que se han realizado en los últimos años, se ha desarrollado alrededor de una cuarta parte de la oferta actual de gas, retardando así la necesidad de importar este energético”. 

De acuerdo con la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), las reservas de este en el país llegan a los 11,4 años, cifra que podría incrementar de manera importante si se mantienen las actividades de exploración y explotación durante los próximos lustros.

“Tenemos que seguir explorando, seguir perforando pozos para garantizar esa autosuficiencia y desarrollar ese potencial de reserva para tener disponibilidad y abastecimiento hasta por 100 años”, aseguró Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas.

La representante gremial explica que, de alcanzarse un crecimiento exponencial en las reservas del combustible, Colombia podría empezar a exportar este energético, ya que actualmente el total de los recursos se destinan a abastecer el mercado local. Incluso, se importa alrededor del 2 % de la demanda actual, solo como respaldo para atender contingencias como el fenómeno del niño.


Importar gas natural podría aumentar hasta cinco veces la tarifa promedio que actualmente pagan las familias por el servicio. En tiempos de alta inflación, lo anterior supone un riesgo considerable.

EL GAS Y LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA 

Recientemente, el Parlamento Europeo concedió el sello verde a las actividades económicas ligadas al gas natural para estimular la inversión en proyectos relacionados con este sector. Para el ente, la explotación de este producto impacta en menor medida al medioambiente si se compara con la extracción de otro tipo de hidrocarburos. Esto hace que el gas se convierta en una alternativa viable para llevar a cabo una transición energética en la que se garantice el abastecimiento para evitar un fuerte incremento en el precio de la energía en el corto y mediano plazo.

“El gas tiene un papel preponderante en la transición energética, para atender las necesidades del mercado doméstico, para la generación eléctrica y respaldar las intermitencias operativas de las fuentes renovables de energía.

El gas y el petróleo se requieren para continuar brindando seguridad al sistema eléctrico, pues ninguna fuente renovable (eólica, solar o hidráulica) cuenta con la confiabilidad de los hidrocarburos”, señala Lloreda.   Precisamente, Europa tuvo que acudir al gas natural ruso tras el incremento de la demanda de energía en la pospandemia, la cual no pudo ser satisfecha con la energía eólica y solar con la que se cuenta actualmente.  “El gas natural es el energético de la transición y sin él será imposible lograr dar el paso hacia la descarbonización sin sufrir intermitencias y desabastecimiento”, puntualiza Naturgas. 

Colombia hoy cuenta con una capacidad de 1.365 MW provenientes de energía solar y eólica que se producen en 17 granjas solares, dos parques eólicos y diez proyectos de autogeneración a gran escala; sin embargo, el país aún está muy lejos de garantizar el abastecimiento a través de fuentes renovables. 

El país cuenta con 262 campos de producción de gas natural. A esto se suma el reciente descubrimiento de dos provincias gasíferas en el Caribe colombiano, entre otros prospectos.

¿FRENAR LA EXPLORACIÓN Y EXPLOTACIÓN?

Al hecho ya descrito de que una decisión de ese orden retrasaría los avances del país hacia la descarbonización se suma el golpe que recibiría el bolsillo de los colombianos, ya que importar gas natural podría aumentar hasta cinco veces la tarifa promedio que actualmente pagan las familias por acceder al servicio. Lo que a su vez aumentaría la brecha de desigualdad y pobreza en el país, teniendo en cuenta que los estratos 1 y 2 concentran el 60 % de la cobertura nacional, según Naturgas.  Además, el país no cuenta con la infraestructura necesaria para importar el combustible. El presidente de la ACP explica que eso “ha sido uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo del mercado de gas en Colombia, incluso internamente. De ahí que las prioridades deben estar en posibilitar el desarrollo del potencial de gas natural que tiene el país”.  La industria del gas en Colombia representa el 1 % del Producto Interno Bruto (PIB), aporta anualmente $1 billón en regalías y genera alrededor de 100 mil puestos de trabajo. Más vale la prudencia en torno a un activo tan determinante.

*Periodista de economía