27 de noviembre del 2021

Venezuela

 

  • Llevan un apellido con gran relevancia en la industria artística latinoamericana. Pero lejos de ser una carga, ha sido –según ustedes– un motor. ¿Cómo así?
Efectivamente. Siempre hemos soñado con continuar el legado Montaner dentro de la música y que no sea solamente nuestro padre el que deje una huella muy importante. Para eso hemos estado trabajando toda nuestra vida y, gloria a Dios, lo estamos logrando, no solamente nosotros, sino varios miembros de nuestra familia.
EL 20 DE ENERO DE 2020, pocos días después de que en Tailandia se registrara el primer caso de COVID-19 fuera de China, Martha Lucía Ospina creó un chat de Whatsapp en el que incluyó a los mejores modeladores epidemiológicos que conocía y que estaban regados por el mundo. Incluyó a especialistas del Imperial College del Reino Unido, de la Universidad de San Francisco e incluso de países asiáticos, pues, dice, “quería que retaran los modelos que tuviéramos en el Instituto Nacional de Salud (INS). Es que nadie tiene la verdad absoluta”.
AGRADEZCO la generosidad de REVISTA CREDENCIAL, que me ha pedido hacer un análisis de la relación con Venezuela para 2021, un tema complejo que en ocasiones se intenta sobresimplificar. Por razones históricas, geográficas, culturales y de potencial económico, la relación con Venezuela es de la mayor importancia para nuestros países, somos hermanos siameses. Lamentablemente, el régimen de Maduro y Chávez ha actuado en contra de los colombianos y de los intereses de Colombia.
  • ¿Cómo manejan esa dualidad entre ser tradición y ser fusión?
Sin variar su ya natural dinámica, las noticias acerca del Gobierno venezolano se vuelven a debatir entre informaciones contradictorias que impiden dilucidar quién dice la verdad. La nueva ronda de especulaciones se inició el pasado 18 de agosto, cuando la agencia AP reveló que el Gobierno de Donald Trump estaba en conversaciones con el ‘número dos del chavismo’: Diosdado Cabello.
 

Ni las notas del Himno Nacional de Alemania ni la presencia del otrora comediante y hoy presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, consiguieron mantener la atención de quienes el pasado 18 de junio estaban en el patio de honor de la Bundeskanzleramt (Cancillería Federal), en Berlín. De un momento a otro, las miradas de los asistentes se desviaron hacia un solo objetivo: la mujer más poderosa del mundo, Ángela Merkel, que intentaba –tomándose de las manos– detener los ‘espasmos’ que hacían temblar sus piernas, brazos, torso y hasta su cabeza.

 

Cuando el líder comunista Günter Schabowski dijo ante las cámaras de televisión que, desde ese momento, se permitirían los viajes desde Alemania Oriental hacia el extranjero, no cayó en la cuenta de su imprudencia. Eran las 6:15 de la tarde del 9 de noviembre y, en cuestión de minutos, los focos se centraron en un solo punto: una mole de 3,6 metros de alto que dividía al mundo entre comunismo y capitalismo.

  • Usted ha publicado más de 10 libros de no ficción y su labor como periodista fue galardonada con un premio Ortega y Gasset, ¿por qué decidió saltar a la ficción con un tema tan periodístico como la Revolución Bolivariana?

1. Teología bolivariana

Buena parte de la historia patria ‘destilada’ en los manuales escolares venezolanos está hecha de lo que un desaparecido historiador de las ideas, caraqueño, Luis Castro Leiva, llamó “teología bolivariana”.