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La pandemia no solo trajo consigo enfermedad y angustia sino también algunos beneficios para los amantes de la bici. Ante la necesidad de desplazarse y el alto riesgo de contagio que suponía hacerlo en transporte público, la Secretaría de Movilidad de Bogotá aseguró que el 2020 fue el año de la bicicleta en la ciudad.

 

 

Christian Byfield es uno de esos nómadas sin remedio. Un peregrino eterno cuyos instintos lo obligan a encaramarse en aviones, buses y chalupas, a la vez que hacen que le huya a las estancias prolongadas. De ahí que su pasaporte cuente con sellos de 77 países.

El alcalde de Richmond, Virginia, ordenó la remoción de todas las estatuas de confederados que fueran propiedad de la ciudad.

LOS HÁBITOS alimenticios sobrepasan las consideraciones palatinas o glamurosas. Si hay algo que ha demostrado la COVID-19 es que “si no reducimos los factores de riesgo para las enfermedades crónicas, no vamos a estar preparados para la próxima pandemia”, recalca el médico Andrés Vecino, doctor en salud pública y quien desde la Universidad Johns Hopkins investiga sobre economía de la salud.

Dicen ustedes que Bejuco no solo es música, sino también una terapia de resiliencia. ¿Cómo es eso?
La música, y en general las expresiones artísticas, son un refugio en el que descansamos de las situaciones que vivimos. A través de ella nos curamos, lo cual es supremamente necesario en un entorno social como el tumaqueño, que es muy complejo: el Pacífico sur colombiano es una de las zonas con más desafíos de orden público en el país. Además de ser un estilo de vida, la música ofrece innumerables posibilidades de crecimiento y desarrollo personal.

MÁS ALLÁ del crucial debate sobre la responsa- bilidad ética y moral de acoger a los migrantes y refugiados, los fenómenos migratorios tienen importantes implicaciones sobre la economía de aquellos países que reciben a esa población. Siendo más de 1,7 millones de venezolanos en Colombia, nuestro país no es ajeno al fenómeno.
 

 

Diseño de Carátula: Lina Cabrera (@linaemedemenina)

AFORTUNADAMENTE, la arquitectura es más que ese “juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes reunidos bajo la luz” al que se refería Le Corbusier, y se devela como la profesión compleja, flexible y diversa que es, y que hoy, gracias en gran parte a la participación de varias generaciones de arquitectas y al aporte de sus enfoques diferenciales, se expande hasta límites antes impensables.