28 de octubre del 2021

REVISTA CREDENCIAL

En marzo de 1939, el Ministerio de Educación le pidió al Banco de la República[1] a través de una comunicación a su gerente general que “comprar[a], para conservarlos, los objetos de oro y plata de fabricación indígena y de época precolombina”[2]. La nota hacía referencia a un “jarrón de oro” propiedad de la señora Magdalena Amador de Maldonado que por su valor monetario no podía ser adquirido por el Ministerio. El objeto era el conocido Poporo Quimbaya (imágenes 1 y 2), notable artefacto de orfebrería reportado por primera vez a mediados del siglo XIX en Antioquia.

Hay profesionales que inspiran respeto por los triunfos que han anotado en su currículo. Los hay admirados por sus títulos, cargos o estilos de liderazgo. Pero cuando, además, se trata de mujeres que por un lado son la columna vertebral del hogar y, por el otro, eficientes y creativas ejecutivas, hay que quitarse el sombrero. Y no es para menos, pues, sin demeritar el esfuerzo de los demás, su reto es doble.
 
MÁS ALLÁ del crucial debate sobre la responsabilidad ética y moral de acoger a los migrantes y refugiados, los fenómenos migratorios tienen importantes implicaciones sobre la economía de aquellos países que reciben a esa población. Siendo más de 1,7 millones de venezolanos en Colombia, nuestro país no es ajeno al fenómeno.
 
NO SE TRATA, estrictamente, de comedia. Tampoco es periodismo ni documental, pese a que las películas del inglés Sacha Baron Cohen retratan, de manera realista, aquello que sucede espontáneamente frente a la cámara.
LA APROPIACIÓN cultural es una forma de dominio cultural. Consiste en la explotación (sea por beneficio económico o placer personal) de creaciones, rituales, atuendos, productos, etcétera, pertenecientes a una comunidad históricamente vulnerada. Son muchos quienes han difundido este concepto relativamente nuevo, así como son muchos sus críticos, escépticos y negacionistas.
LOS STRAUSS fueron una de las más ilustres familias de la historia de la música. La dinastía fue fundada por Johann, que junto con Joseph Lanner, prácticamente inventó el vals vienés. Lo secundaron sus hijos Josef, Eduard y Johann, el ‘rey del vals’.
 
 

Veo en la pantalla de mi computador una plantilla en la que debo describir a un coleccionista de arte. La plantilla nos la facilitó la consultora de comunicaciones Lever, empresa que en el primer semestre del 2020 nos acompañó a los galeristas colombianos en la construcción de una red de coleccionistas que nos apoyaría para sobrevivir la pandemia. Cristobal, el consultor que lideraba la reunión, intentaba animarnos a escribir algo, cualquier cosa.

Los meses de julio y agosto de 1938 fueron particulares para la capital del país. Entonces se posesionó Eduardo Santos Montejo (1888-1974) como presidente de la República, Gustavo Santos Montejo (1894-1961) era el alcalde de Bogotá y se conmemoraron los 400 años de la fundación de la ciudad.

UNA NUEVA ÉPOCA: empezaría por el principio, “¡feliz año a diestra y siniestra!”, pero este 2021 viene de muy lejos y quién sabe a dónde irá a parar.
La música es a Colombia lo que la gastronomía es a México: una veta de identidad que nos describe. Que contiene la sofisticación de nuestras culturas, de nuestros pueblos, de nuestra diversidad, de nuestras emociones, de nuestros relatos.
 
De Colombia se esperan talentos excepcionales, y así debe ser en un país por cuyas venas corre la cumbia, la chirimía y el joropo, pero también el rock, el hiphop, la salsa y el reguetón, entre tantos ritmos.