21 de septiembre del 2021

Bogotá

Carl Henrik Langebaek

En marzo de 1939, el Ministerio de Educación le pidió al Banco de la República[1] a través de una comunicación a su gerente general que “comprar[a], para conservarlos, los objetos de oro y plata de fabricación indígena y de época precolombina”[2]. La nota hacía referencia a un “jarrón de oro” propiedad de la señora Magdalena Amador de Maldonado que por su valor monetario no podía ser adquirido por el Ministerio. El objeto era el conocido Poporo Quimbaya (imágenes 1 y 2), notable artefacto de orfebrería reportado por primera vez a mediados del siglo XIX en Antioquia.


 

Diseño de Carátula: Lina Cabrera (@linaemedemenina)

El Museo del Vidrio de Bogotá se encuentra al sur de la ciudad, en el barrio La María de la localidad de San Cristóbal. Este proyecto comunitario, único en el país, se ha dedicado a la valoración del arte y oficio del trabajo en vidrio. La historia del Museo se remonta a mediados de la década de 1990, cuando Fernando Pérez, apasionado de este arte, inició una investigación sobre el oficio. Junto con cuatro colegas, también apasionados por el trabajo en vidrio, constituyeron un museo virtual en 2011.

  • Hasta el momento, su pluma se había destacado en la literatura infantil y juvenil. ¿Cómo se sintió con esta novela para adultos?
Con el ánimo de generar una plataforma con el mayor reconocimiento posible dentro de la escena del arte nacional, las directivas de La Tertulia –primer museo de arte moderno y con la colección de obras en soporte de papel más importante del país, situado en Cali–,  invitaron a un destacado panel de 5 expertos para nominar a un artista con la trayectoria suficiente y las capacidades para proponer un proyecto para el premio: la directora de la revista ArtNexus, Celia Sredni de Birbragher; la directora del Museo
En 2004, la Cámara de Comercio de Bogotá quiso responder a una oportunidad: se percibía, en el universo empresarial, un creciente interés por las industrias culturales y creativas del país. Fue así como se creó una feria de arte anual que hoy –15 años después– no solamente es la más grande e influyente vitrina para arte plástico nacional, sino que también es uno de los espacios más dinámicos en el nicho del comercio de obras en Latinoamérica.