17 de octubre del 2021

cultura

LA EXPERIENCIA cosechada en campos como la fotografía, el periodismo, la ecología y la crítica literaria forjaron la mente del estadounidense Frank Herbert, quien a su vez moldeó esta, una de las sagas de ciencia ficción más trascendentales en la historia del género.

UNA PULSERA DELGADA con los colores de Colombia adorna la muñeca derecha de Tilda Swinton (Londres, 1960).

 

Adriana Lucía López Llorente es una portadora de tradición. Quizás a los puristas no les guste mucho este apelativo en su caso, pues los discos de la cordobesa tienen –no se niegan, al revés, se disfrutan– elementos de rock y pop contemporáneos.

LA APROPIACIÓN cultural es una forma de dominio cultural. Consiste en la explotación (sea por beneficio económico o placer personal) de creaciones, rituales, atuendos, productos, etcétera, pertenecientes a una comunidad históricamente vulnerada. Son muchos quienes han difundido este concepto relativamente nuevo, así como son muchos sus críticos, escépticos y negacionistas.

UNA TAMBORA y un maracón saltan juntos con cadencia caribeña. Luego, un ukelele refuerza aquello que intuíamos: esto suena a mar… Pero la confirmación viene con el grito de una voz isleña: “Gimme a little buzz!” (“¡Dame un zumbidito!”).

En 2004, la Cámara de Comercio de Bogotá quiso responder a una oportunidad: se percibía, en el universo empresarial, un creciente interés por las industrias culturales y creativas del país. Fue así como se creó una feria de arte anual que hoy –15 años después– no solamente es la más grande e influyente vitrina para arte plástico nacional, sino que también es uno de los espacios más dinámicos en el nicho del comercio de obras en Latinoamérica. 
 
BARCÚ – Bogotá, Arte y Cultura, es un circuito artístico compuesto por territorios que nacieron del diálogo entre el arte, la cultura, el barrio, la ciudad y el mundo. Así mismo, se ha consolidado como una feria de arte, un festival y una plataforma para impulsar el talento colombiano más destacado. Durante su existencia, el festival se ha convertido en un generador de experiencias artísticas y culturales para más de 30 mil visitantes que recorrerán el histórico barrio de La Candelaria, en pleno corazón histórico de Bogotá.

Sabores de Colombia, arte inspirado ingredientes de origen de nuestro país, fue una convocatoria en la que cientos de jóvenes crearon una obra inspirada en los valores de las tradiciones gastronómicas colombianas, rescatando los ingredientes de origen a través de una expresión artística con una manifestación cultural auténtica y única.

A mediados de 1858 inicia la primera temporada de ópera en Bogotá a cargo de una compañía italiana. El 27 de junio de ese año se presenta “Lucia de Lammermoor” de Gaetano Donizzeti, pero no se sabe dónde fue la representación, aunque lo más lógico sería suponer que si la segunda ópera de esa temporada, “Norma” de Vincenzo Bellini, y la tercera[1], “El Barbero de Sevilla” de Gioacchino Rossini fueron en el teatro que anteriormente existía donde hoy está el Teatro Colón, ahí mismo debió ser la primera ópera de la que pudo disfrutar el público bogotano.