27 de octubre del 2021

Gastronomía

Acompañando esta tradición religiosa surgen por supuesto algunas culinarias: buñuelos, natillas, arroz con leche, tamales, almojábanas y, por qué no, un canelazo. Muchas de estas recetas las pueden encontrar en mi blog.

Langostinos Gaspar con arroz con coco y ensalada de mango, aguacate, tomate y cebolla

Ingredientes para 5 personas

Para protegerse, la gente participaba en ceremonias en las que quemaban como ofrenda cosechas, caballos, gatos, ovejas negras, bueyes y seres humanos, para apaciguar a Samhain y evitar que los espíritus de los muertos los lastimaran. Durante estas ceremonias la gente a menudo usaba disfraces hechos de las cabezas y las pieles de los animales como parte del ritual para ahuyentar a dichos espíritus.

Recuerdo perfectamente mi primer acercamiento al mundo de la pastelería: cuando yo tenía cinco años, mi padre solía hacer pizza conmigo en la casa de mis abuelos. Con la masa que sobraba hacíamos galletas, él cogía la mitad del sobrante y le agregaba azúcar y canela para su espectacular receta que al hornearse llenaba la casa de un olor que todavía me hace sonreír. Desde ese entonces mi cocina ha sido un poco más experimental que la de mi padre. 

Diferenciar entre langostinos, gambas o camarones es muy difícil, sobre todo si el animal ya está pelado o sin cabeza. Pero generalmente los más pequeños son los camarones (salvo en México, pues allá a todo se le llama camarón: grande, pequeño, mediano). Después vienen las gambas, que son un poco más grandes, de cuerpo más ancho y patas más largas. El que sigue es el langostino: este crustáceo es el más grande de los tres.

Hasta hace una década la madre de todas las cocinas era la francesa, debido a sus bases técnicas milenarias por las cuales se rigen los cocineros clásicos. Todo esto ha cambiado. Esta revolución culinaria empieza, según mi opinión, a finales del siglo XIX, con el 'Doctor Thebussem', seudónimo usado por el escritor Mariano Pardo de Figueroa, cuya gran afición fue siempre la gastronomía.