12 de agosto del 2022
Cruz, de verde en la silla, rodeada por el reparto de Madres paralelas y también por el director manchego (de gafas).
13 de Diciembre de 2021
Por:
Janina Pérez Arias

 

La ganadora de un Óscar habló con Revista Credencial sobre Madres Paralelas, su celebrado retorno al trabajo con el director que, dice, le marcó la vida: Pedro Almodóvar.

 

 

“Hay que dejar que los roles entren y que luego salgan, por tu salud mental”: Penélope Cruz

 

CUENTA LA LEYENDA que, siendo aún adolescente, Penélope Cruz se plantó frente a Pedro Almodóvar en un casting. Y que, aunque le causó una grata impresión, el director la rechazó: algún día –le dijo– tendría un rol para ella. El manchego cumplió su promesa y, cuando la joven había participado ya en un par de películas relevantes, la convocó para Carne trémula (1997).

Como si se tratase de un viaje al futuro, en esa película la actriz Pilar Bardem ayudaba al personaje de Penélope a dar a luz en un autobús. Y quién lo creyera: Pilar se convirtió en su suegra, años más tarde, en la vida real. Fue entonces cuando se empezaron a entretejer los caminos de Penélope y el cineasta español más conocido en el mundo, una colaboración que dio pie a las variopintas mujeres creadas por Almodóvar y encarnadas por esta madrileña nacida en 1974. Ese cruce es, a su vez, lo que eventualmente llevó el nombre de Penélope Cruz hasta las altas esferas del cine europeo y, en últimas, hasta Hollywood.

Charlamos con la actriz con motivo del estreno de Madres paralelas, el nuevo hit de la dupla Almodóvar-Cruz que estará disponible en Netflix Latinoamérica a principios de 2022. Esta película nació de un pensamiento fugaz que le comentó el realizador a la intérprete años atrás, y que quedó entre un cajón hasta que se dieron las condiciones para convertirlo en un largometraje sobre la maternidad y sobre la memoria histórica de la Guerra Civil española. El estreno coincide con el de una comedia en la que también participa –Competencia oficial–, así como con dos reconocimientos que sellan su madurez en la profesión y en la industria: el homenaje que a Cruz le hizo el MoMA en Nueva York, en el que destaca su trayectoria actoral de más de 30 años, y la Copa Volpi, uno de los más preciados galardones del Festival de Cine de Venecia.

¿Cómo ha sido crecer en lo personal y en lo al artístico al lado de Pedro Almodóvar?
No podría imaginar mi vida sin él porque me ha marcado desde mi infancia a través de sus películas, de sus mensajes. Es la persona que más me ha inspirado en el mundo. Desde pequeñita sabía que quería ser actriz o bailarina. Era buena 
estudiante, pero me daba igual lo que me enseñaban: mi verdadero interés era volver a casa y ver películas hasta 10 veces seguidas antes de que llegaran los demás. Gracias a que mis padres llevaron un Betamax gigante a casa y me dieron una copia del carnet del videoclub, encontré una vía de escape. Iba a la tienda a decir que me quedaba las películas tres días más; lo hacía con el cine de Pedro. Claro, por la edad que tenía había muchas que no podía ver, así como tampoco había salas de cine cerca de donde yo vivía. A los 14 o 15 años empecé a estudiar teatro en Madrid y a hacer castings. Mentía acerca de mi edad para poder entrar en las salas de cine y allí fue que vi Átame (1989). Salí totalmente revolucionada de esa proyección y por ello decidí buscarme un agente. Ya tenía bastante obsesión con Pedro, pero en ese momento pensé que debía intentar trabajar alguna vez con él. Pedro es mucho más que un director con el que he trabajado: me ha marcado en todos los sentidos, me ha abierto mil puertas en mi carrera, además de la relación personal que tenemos.


¿Cuál de esas mujeres creadas por Pedro se te ha quedado pegada?
¡Todas! Hay algo de Raimunda (Volver, 2006) que estará toda mi vida dentro de mí y que me ha modificado cosas por dentro. Igual la monja de Todo sobre mi madre (1999), Magdalena 
de Los abrazos rotos (2009), e Isabel de Carne trémula (1997). También haber interpretado a la madre de Pedro en Dolor y Gloria (2018)... Ahora mismo sé que una parte de Janis (Madres paralelas) permanece en mí. Entonces no podría elegir a una de ellas, pues las adoro a todas. Tienen vida desde el momento en el que Pedro las escribe. Eso sí: hay que dejar que entren y luego que salgan por tu salud mental. Cuesta que se vayan, pero uno tampoco les deja irse porque es una despedida triste y difícil.


Eres una de las pocas actrices españolas con estatus de celebridad hollywoodense. ¿Eso es un privilegio?

Un privilegio es poder vivir del trabajo que te gusta y más en una profesión como esta. En la que tengo muchos amigos y amigas que lo pasan muy mal a pesar de que son muy buenos, pero a veces el teléfono no les suena durante años. Todos los días valoro tener la posibilidad de trabajar. Cuando empecé no sabía si cada proyecto sería el primero o el último, y esa sensación se te queda allí, es una inseguridad sana porque te hace no dejar de valorar. Para mí eso no cambiará nunca. Han pasado todos estos años y puedo seguir viviendo de ello, e incluso más allá: escojo los proyectos que más me gustan. Es una suerte muy grande y hay que apreciarla.


¿Qué representa para ti el ego?

Para mí es como un animalillo salvaje que se puede adiestrar. Y muchas veces va a favor, porque te empuja para superarte, pero desde un lugar sano para seguir creciendo, para seguir formándote, para dar lo mejor de ti mismo. Pero si no lo llegas a adiestrar, al final todo te acaba afectando, tanto lo positivo como lo negativo y al final lo que estás es mirando mucho hacia adentro, cosa que, como actor, no puedes hacer. Tu atención siempre tiene que estar en el otro y desde allí puedes conseguir cosas interesantes para una interpretación. Se trata de que el ego no gane.

En la muestra de Venecia presentaste en calidad de protagonista Madres paralelas y la comedia Competencia oficial (Mariano Cohn y Gastón Duprat). En ambas demuestras tu persistente apuesta por un alto nivel interpretativo...
Cada película, salga peor o mejor, te marca y te enseña algo. Mi plan es el mismo: seguir aprendiendo, encontrando cosas interesantes y diferentes a las que he hecho antes. Continuar por ese caminito. Lo que más me gusta de esta profesión es que siempre eres una estudiante, que siempre empiezas de cero, y es una gran suerte tener un trabajo que te dé eso. 


Imagen de Compentencia oficial, la más reciente comedia protagonizada por la actriz. 

 

 

LOS DOS ESTRENOS
En Madres paralelas, Cruz interpreta a la fotógrafa Janis, una mujer independiente que cría sola a su hija y quien, con otras familias del pueblo donde transcurrió su infancia, emprende una cruzada para exhumar a los abuelos ejecutados al principio de la Guerra Civil española. Comparte elenco con Milena Smit, Aitana Sánchez-Gijón e Israel Elejalde. “El rodaje fue intenso pero maravilloso, no hubo ningún problema aparte de la dificultad de sacar adelante un rodaje en tiempos de COVID-19”, comenta. “Aunque tampoco puedo decir que haya sido fácil sacar adelante mi personaje”. Por otra parte, en la hilarante Competencia oficial, junto a Antonio Banderas y Óscar Martínez, Penélope encarna a la excéntrica directora de cine Lola Cuevas y, con ello, hace un gran despliegue de sus dotes para la comedia. 

 

 

*Artículo publicado en la edición impresa de diciembre de 2021.