Foto Cortesía Rodrigo Bastidas Pérez
14 de Mayo de 2021
Por:
Christopher Tibble Lloreda*

 

El académico y editor Rodrigo Bastidas Pérez unió fuerzas con el sello Minotauro para lanzar El tercer mundo después del sol, una antología que recoge lo mejor de la ciencia ficción latinoamericana actual.

 


“En América Latina la magia es una ciencia”


  • Uno no suele asociar a América Latina con la ciencia ficción. ¿Por qué?

Si lo planteamos en cuestión de triunfos, acá triunfó el género de lo fantástico. Lo que sucedió es que, más o menos a mediados del siglo XX, llegó a la región la ciencia ficción estadounidense y europea, pero había una cuestión muy interesante: al igual que hoy, en ese entonces Latinoamérica no se consideraba un lugar productor de tecnología. Es decir, aquí no había grandes compañías tecnológicas que producían, sino que nos identificábamos más con elementos del consumo y adaptación de la tecnología. Además, por otro lado, acá existe una conexión mucho más cercana con asuntos míticos y mágicos. Entonces, cuando nosotros adaptamos la ciencia ficción que llegó de Estados Unidos y Europa, esa adaptación empezó a tener un tono que iba más hacia el fantástico. Eso ocurrió, por ejemplo, con textos como La invención de Morel de Bioy Casares o Tlön, Uqbar, Orbis Tertius de Borges, que si se analizan de cerca son ciencia ficción, pero que acá fueron tomados como literatura fantástica.

  • En la antología hay cuentos con magia, con alquimia... ¿se puede trazar una línea entre lo fantástico y la ciencia ficción en América Latina?

Sí y no. Es una respuesta tramposa, pero me explico: una serie de críticos de ciencia ficción dicen que la gran diferencia entre la ciencia ficción y la fantasía tiene que ver con la estructura epistémica, con la manera en que se comprende el mundo. Entonces, si tienes una estructura epistémica que tiene que ver directamente con creencias míticas, es parte de la fantasía. Pero si tienes una en la que hay un elemento de lógica, entonces es ciencia ficción. ¿Qué ocurre con los cuentos de esta antología? Si bien tienen un concepto de lo mágico, debajo hay una explicación lógica. Ahora, esa explicación no necesariamente está relacionada con la lógica occidental, tal como nosotros la entendemos, que es la lógica cartesiana, sino que es una lógica de otra forma de entender el mundo, que puede ser, por ejemplo, la alquimia. Lo que pasa es que nosotros estamos muy aleccionados a pensar que lo lógico es física, matemática, química, pero ¿por qué no pensar que la alquimia es también una forma epistémica de entender el mundo y, por lo tanto, es entendible como ciencia? Es decir, pensemos que la alquimia es el inicio de la química. Acá la magia es una ciencia.


  • Esa hibridez entre lo lógico y lo mágico hace que la ciencia ficción de acá sea única. ¿Cuáles son sus principales características?

La crítica Silvia Kuralt Ares tiene una propuesta muy interesante. Ella habla de tres elementos. El primero es el político. Desde su nacimiento en América Latina, la ciencia ficción tuvo una fuerte conexión con una forma de hacer crítica política que no fuera directa o panfletaria, sino que utilizara las formas de la literatura no realista para hablar de cosas que no permitían otro tipo de literaturas. El caso paradigmático es El Eternauta de Germán Oesterheld, que trata sobre una invasión de extraterrestres, pero que realmente nos está hablando de la dictadura en Argentina. El segundo elemento es la ansiedad tecnológica, y tiene que ver con que, como nosotros no somos productores de tecnología, adaptamos la tecnología y las formas de adaptar la tecnología hacen que nuestra tecnología sea especial, como ocurre en Cuba, donde la gente se pasa los archivos a través de un mercado negro de USB. En el plano literario, esa ansiedad tecnológica hace que adaptemos las estructuras, las temáticas, las formas narrativas y las propuestas de lo que nos viene del “primer mundo”. El tercer elemento es el neoliberalismo económico, que permite un juego doble: por un lado, aplasta, globaliza, pero por otro lado ofrece la posibilidad de resistencia.


  • En cuanto a la ciencia ficción colombiana, ¿existe un elemento que la distinga de la de otros países?

Es difícil hacer la separación, pero lanzo mis hipótesis. Creo que la ciencia ficción tiene una particularidad y es la forma en la cual entendemos la ciencia. Y no como política pública, sino como discurso. Entonces, ¿qué es lo que ha ocurrido en Colombia? Desde la independencia, desde la colonia, Colombia ha tenido una forma de ver el mundo muy enraizada en lo religioso. Y la ciencia acá siempre ha aparecido en diálogo con la religión. Entonces hay una cosa muy particular y es que nuestros autores de ciencia ficción, no todos, pero muchos, en el fondo nos hablan de ese diálogo. Un buen ejemplo de esto es René Rebetez, el padre de la ciencia ficción colombiana, que tiene una cantidad de cuentos en los que aparece el sufismo y la mística. O Luis Carlos Barragán, que aparece en la antología. Su novela El gusano básicamente retoma fundamentos de la alquimia y del ocultismo para comprender un mundo. Ahora, no siempre es así. Luis Noriega, por ejemplo, es autor de una novela muy buena llamada Iménez, donde habla de una Bogotá futura, pero con un control biopolítico muy fuerte que se relaciona al de finales de los noventa en Colombia.


  • ¿Cuáles son los autores colombianos de ciencia ficción más importantes?

Podría anotar a René Rebetez, a Luis Carlos Barragán, a Luis Noriega, a Cristian Romero. Actualmente también hay una gran cantidad de autores que no son típicos de la ciencia ficción, pero que han sacado libros de ciencia ficción, como Juan Álvarez con Aún el agua, Miguel Manrique con Ellas se están comiendo al gato, Enrique Patiño con La sed y Andrea Salgado, que sacó La lesbiana, el oso y el ponqué.


  • ¿Qué elementos le gustaría que la ciencia ficción, tanto colombiana como latinoamericana, explorara más a fondo?

Yo creo que una de las más importantes es retomar la tradición literaria latinoamericana como fuente de la creación. Muchos autores de ciencia ficción están atentos a crear mundos imaginarios, a leer la tradición norteamericana, incluso a hablar desde las formas de comprender el mundo de los pueblos originales, lo cual me parece fenomenal. Pero hay poco diálogo con nuestra propia tradición literaria. Lo voy a explicar con un ejemplo que es, para mí, una de las mejores novelas de ciencia ficción latinoamericana que se han escrito: Iris de Edmundo Paz Soldán. Es una novela que tiene naves espaciales, disparan rayos, o sea parece una serie de Netflix de naves en el espacio, pero todo está fundado en la literatura minera de Bolivia del siglo XIX. También creo que nos hacen falta, sobre todo en Colombia, más ucronías, que son estas novelas donde se cambia un punto de la historia para crear realidades históricas alternas.


  • ¿Por qué nos hacen falta más ucronías?

Porque pensar un presente diferente, así sea desde la imaginación, permite crear futuros. En Colombia estamos tan ocupados con el realismo, con la historia y con narrar lo que nos pasó que no nos permitimos escribir historias sobre lo que hubiera pasado. Y esas historias, esos futuros perdidos, están llenos de potencia.



  • RESEÑAS

Rudolf Hommes
ASÍ LO RECUERDO
Debate

Dos años después de publicar el libro infantil Ana en el país de los lobos, el reconocido economista regresa al ruedo con su autobiografía definitiva, en la que evoca sus recuerdos de infancia, la historia de su padre refugiado, sus años de formación y, claro, su paso por el ministerio de Hacienda a comienzos de los noventa, cuando le tocó la difícil tarea de estructurar la apertura económica del país.

Viviana Troya
TEFRA
Laguna Libros

El título de esta colección de cuentos hace referencia a los materiales que produce una erupción volcánica. Y, sin alejarse nunca de ese concepto, los relatos aquí reunidos brotan y transcurren en las inmediaciones de los volcanes, para hablarnos de los estallidos, las grietas y los sismos que existen en la naturaleza, pero también en las relaciones humanas. Fue ganadora de la beca para publicación de obra inédita de Mincultura 2020.

Sorayda Peguero Isaac
POR AQUÍ PASÓ UNA LUCIÉRNAGA
TusQuets

Muchos son los seguidores que ha cosechado esta autora gracias a la columna que viene publicando desde el año pasado en El Espectador. Ahora, la editorial Planeta reúne en este libro docenas de sus escritos, en los que la autora intercala vivencias propias con historias ajenas: de artistas, familiares, escritoras. En sus páginas el lector se topará con una serie de pequeños textos que encuentran lo extraordinario en lo cotidiano.



* Magíster en periodismo cultural de la Universidad de Columbia, fue editor de ficción de la editorial Planeta y de la revista
Arcadia


*Publicado en la edición impresa de abril de 2021.