18 de octubre del 2021
Fotografías: Camilo Devis
5 de Mayo de 2014
Por:

Cocine con sus hijos recetas únicas y divertidas.

Por Alejandro Cuellar

El bosque encantado y otras travesuras

La alimentación de los niños es uno de los principales dolores de cabeza de los padres. Yo, por ejemplo, de niño comía prácticamente todo, hasta los ingredientes raros como aceitunas, alcaparras o quesos madurados. Pero no les voy a mentir, tenía mis conflictos con ciertos ingredientes: el primero era el pimentón en las salsas o estofados, la piel del tomate separada también en estas preparaciones me aterraba, y segundo, las hojas ya blanditas en salsas o sopas como la albahaca, la guasca o el perejil.

Durante muchos años fue imposible que entraran a mi boca, hasta un día común y corriente en el que mi padre me dijo: “Vamos a hacer pizza”. Al ver esos tomates frescos tan espectaculares y al oler la albahaca fresca a las que nunca había sido expuesto, se me hizo agua la boca. Vi cómo cortaba los tomates y los agregaba en una olla a fuego lento, vi cómo agregó esas maravillosas hojas verdes brillantes y cómo inundaban la cocina con ese aroma mentolado que nunca había olido. Pasados unos minutos, vi cómo le agregó orégano y esos aromas mentolados se volvieron más sobrios y característicos de la pizza.

Mientras estaba lista la salsa, mi papá me daba masa para que hiciera galletas, él las hacía de canela y azúcar morena, yo las hacía de crema dental y dulces Certs (creo que ya les había compartido mi gran receta de galletas a los 9 años), pero el caso es que, mientras las hacía, solo podía pensar en cómo iba a quedar la salsa. Al probarla me transporté a otro lugar fantástico, lleno de colores, sabores y, lo más importante, pizzas. Pero para mi sorpresa, al mirar más detalladamente la salsa, descubrí que las pieles a las que tanto les tenía miedo venían de esos tomates tan lindos, vi que la albahaca se había vuelto esa hierba blanda que tanto desanimo me generaba, y al ver esto, el miedo y el fastidio desaparecieron. Entendí de dónde venían, ya estaba descrestado con la perfección de esos tomates escogidos uno a uno y locamente enamorado de la albahaca, romance que continúa hasta la actualidad.

Mi estilo pedagógico favorito es la llamada “nueva escuela”, que rompe con el paradigma que dicta que el aprendizaje consiste en incrustar el conocimiento dentro del cerebro de los niños, por medio de discursos y ejercicios sistemáticos. Para esta escuela, manipular es aprender, ya que es la acción directa sobre algo, en nuestro caso los alimentos, la que permite el conocimiento. Uno de sus principales exponentes fue Agustín Nieto Caballero, a quien menciono porque fue el fundador del Gimnasio Moderno en donde tuve el privilegio de estudiar y al cual, de paso, quiero felicitar por su aniversario número 100. Por esto, la mejor opción para que los niños coman es jugar con ellos en la cocina, que vean de dónde viene lo que se están comiendo, y si es algo que ellos mismos hicieron, se lo van a comer, van a aprender y se van a divertir.

Espero que hagan estas recetas con sus hijos y nos compartan sus experiencias a collar85@hotmail.com buen provecho:

Ensalada del bosque

Ingredientes para 4 niños

1 atado de espárragos
1 rama de brócoli grande
12 tomates cherry
12 huevos de codorniz
2 cucharadas de ajonjolí blanco o negro
250 gramos de arveja
1 kilo de limón
1 cabeza de ajo
1 atado de yerbabuena
1 atado de perejil liso
1 atado de perejil crespo
1 atado de albahaca con flor
1 atado de cebollín
1 lata de aceitunas negras
2 latas de atún
Perejil seco
½ taza de frijoles blancos (remojados en abundante agua durante 24 horas)
4 ramas de laurel
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Preparación:

Para el piso y la tierra: comenzamos cocinando las arvejas, en abundante agua hirviendo, con sal; una vez están listas, las ponemos en una licuadora y procesamos con ajo, 10 hojas de yerbabuena, aceite de oliva, zumo de limón, sal y pimienta; debe quedar cremoso. Picamos las aceitunas negras.

Para los árboles: cortamos solo las puntas de los espárragos de entre 2 a 4 centímetros de largo, tratamos de que se queden paradas en una tabla (cortando la base bien recta), los cocinamos en agua hirviendo y los terminamos en agua con hielo; nos cercioramos de que queden al dente, esto hace que tengan un valor nutricional mayor y que no se nos caigan en nuestro bosque. Cortamos las ramas del brócoli desde la base, de modo que parezcan árboles; también los tallos rectos para que se puedan parar solos, cocinamos de la misma manera que los espárragos, tratando de que queden firmes pero no crocantes, alrededor de 10 minutos. Terminamos en agua con hielo.

Para los hongos: cocinamos los huevos de codorniz en agua hirviendo y los pelamos (3 minutos), cortamos los tomates cherry por la mitad y les quitamos las semillas con una cuchara pequeña a solo la punta del tomate. Se la ponemos encima al huevo, si queremos lo fijamos con una puntica de mayonesa, aunque no es necesario. Por último, lo pincelamos con aceite de oliva y decoramos con las semillas de ajonjolí.

Para las piedras y rocas: cocinamos los fríjoles blancos con un diente de ajo, un chorro de aceite de oliva y las hojas de laurel en abundante agua y sal, hasta que queden blandos (aproximadamente 45 minutos en olla a presión), filtramos y reservamos con pimienta y aceite de oliva; aparte sacamos los lomos de atún, los cortamos con la mano en cubos irregulares de entre 1 y 2 centímetros, agregamos zumo de limón y decoramos con una pizca de perejil.

Para el follaje: deshojamos los perejiles, la albahaca y el cebollín.

Vinagreta: licuamos 3 cucharadas de zumo de limón con 9 de aceite de oliva y varias hojas de albahaca. Filtramos (esto se debe hacer justo antes de servirla para que no se oxide la vinagreta).

Para montar nuestro bosque, ponemos una cucharada generosa del puré de arveja en el fondo del plato, luego un poco de las aceitunas negras en diferentes puntos para que parezca tierra. Paramos los espárragos y las ramas de brócoli para que semejen árboles. Disponemos 3 rocas de atún y cerca 3 hongos de tomate. Colocamos los frijolitos para que parezcan piedras pequeñas. Mojamos todo con gotas de la vinagreta. Terminamos agregando las hojas de las hierbas que nos van a aportar mucho sabor y a parecer el pasto, las hojas y los arbustos de nuestro bosque encantado.

Nuggets de pollo con Kornflakes y miel

Ingredientes para 4 niños

2 filetes de pechuga de pollo
2 tazas de hojuelas de maíz sin azúcar
1 taza de harina de trigo
3 huevos
1 atado de romero
300 ml de miel
Aceite para fritar
Sal y pimienta
Papel de cocina

Preparación:

Cortamos las pechugas en cubos del tamaño de bocado, picamos romero y se lo untamos alpollo con una pizca de sal y de pimienta. Pasamos el pollo por harina, después por huevo y terminamos con las hojuelas de maíz previamente trituradas para que queden pedazos pequeños. Dejamos reposar en nevera 15 minutos, esto ayuda a que el apanado no se despegue durante la cocción. Pasado este tiempo, fritamos el pollo en abundante aceite caliente a fuego medio. Deben quedar totalmente sumergidos. Cocinamos durante 5 minutos, sacamos y escurrimos en papel absorbente, agregamos una última pizca de sal.

Decoramos el plato con unas ramas de romero y la miel para usar como salsa.

Leche de vainilla y miel

Ingredientes para 4 niños

4 vasos de leche
10 cucharadas de miel
Esencia de vainilla clara u oscura
Chispas de azúcar de colores

Preparación:

Ponemos dos cucharadas de miel en un plato y calentamos 10 segundos en un microondas, humedecemos el borde de 4 vasos medianos en esta y lo pasamos inmediatamente por las chispitas de colores puestas en otro plato.

Licuamos la leche con 8 cucharadas de miel (se puede reemplazar con azúcar), la esencia de vainilla y 2 hielos. Pasamos a una jarra a través de un colador, si quedan hielos grandes. Servimos con cuidado de no tocar los bordes de los vasos.

 

 

 

Collares de cristales de colores

Ingredientes para 4 niñas
4 paquetes de ositos de goma
1 seda dental de algún sabor (menta, canela)
1 aguja de ojo grande

Preparación:

Con la ayuda de nuestros papás metemos la seda dental en el ojo de una aguja y hacemos un nudo. Sacamos las gomitas y las ordenamos por colores. Las vamos trinchando con la aguja para atravesarlas con el hilo de menta, que además de ser muy resistente nos va a dar otro sabor. Podemos jugar con diferentes gomitas y usar algunas más grandes. Deben ser consumidas ese mismo día.

Construcción con palitos y malvaviscos

Ingredientes para 4 niños

Palitos de pretzel (se consiguen en la mayoría de supermercados)
Malvaviscos
1 palito de pincho

Preparación:

Este es simplemente un juego de construcción que, al final, podemos comer. La idea es hacer figuras geométricas con los ingredientes, sean pirámides, cubos o triángulos. Podemos hacer casas, puentes o aviones. Solo tenemos que unir los palitos con los malvaviscos. Antes de meter el palito le hacemos un hueco con el pincho para que entre más fácil, eso es todo.