20 de septiembre del 2021
 
[1] Cerro Pintado, Estado Amazonas- Venezuela © Phil Riris [2] Cerro Palomazón, Vichada, Colombia © Natalia Lozada Mendieta
Agosto de 2021
Por :
NATALIA LOZADA MENDIETA*

Las serpientes gigantes del Orinoco

Usualmente cuando pensamos en arte rupestre nos referimos a las pinturas sobre roca que se observan en las cuevas y abrigos rocosos. Estas generalmente fueron realizadas con pigmentos rojos y representan animales, seres antropomorfos, y, algunas veces, escenas de cacería. Sin embargo, existe otro tipo de arte sobre piedra realizado en tiempos antiguos que no implica pintura, por el contrario, está basado en la talla de distintos motivos. Estos se conocen como petroglifos.

 

En el Orinoco existen petroglifos monumentales que aparecen a gran altura en afloramientos rocosos graníticos del escudo guayanés. Sin embargo, estos motivos no fueron tallados, en cambio, se elaboraron mediante una técnica de raspado de la superficie que es específica de este contexto. Las formaciones rocosas de esta región están cubiertas de unos organismos llamados cianobacterias, un tipo de liquen que crece sobre la cara exterior de la roca y les da un color negro o verdoso. Para realizar sus diseños los antiguos pobladores removieron esos organismos dejando superficies más claras, de color grisáceo, que corresponden a la roca expuesta.

 

Uno de los motivos más representados utilizando esta técnica fueron las serpientes monumentales. Reportes en el Medio Orinoco han revelado cuatro serpientes zigzagueantes de entre 23 y 42 metros de largo en los cerros de Dagua, Casuarito, Palomazón y Pintado[1]. El estilo de las serpientes es similar, con algunas variaciones en la representación de la cabeza, que a veces aparece con cuernos o una lengua bífida, o de la cola, que termina en espiral o recta (imagen 1). Los motivos acompañantes también son diversos, pues incluyen seres antropomorfos, figuras geométricas rectangulares y cuadrúpedos (imagen 2), que corresponden posiblemente a animales de la región como picures o tapires.

 

Las serpientes y otros petroglifos ya habían sido reportadas por misioneros y exploradores que visitaron la región entre los siglos XVIII y XIX. Algunos las relacionaron con mitos de origen de los Mapoyo, Tamanacos y Otomacos y otros, como Humboldt, se preguntaron por sus significados y posibles formas de elaboración, considerando que algunos se encontraban sobre los 40 metros de altura. Hoy en día se asume que para elaborar estos diseños pudieron utilizarse andamios o cuerdas en rapel.

 

A diferencia de los petroglifos tallados en la piedra en los Rápidos de Átures, que en su mayoría solo son visibles durante la época seca e indican una interacción temporal con estos motivos[2], las serpientes gigantes son visibles a grandes distancias y durante todo el año. Esto último sugiere un público más amplio y quizás una tradición compartida por varios grupos de la zona, para los que las serpientes eran ciertamente motivo de admiración.

 

* Arqueóloga. Profesora Asistente Facultad de Artes y Humanidades-Universidad de Los Andes.

 

 

Imagen 1. Cerro Pintado, Estado Amazonas- Venezuela © Phil Riris

Imagen 2. Cerro Palomazón, Vichada, Colombia © Natalia Lozada Mendieta

Bibliografía:

[1] Philip Riris y José Oliver. "Patterns of Style, Diversity, and Similarity in Middle Orinoco Rock Art Assemblages". Arts 8, n.o 2 (2019): 48.

2 Philip Riris, “On confluence and contestation in the Orinoco interaction sphere: The engraved rock art of the Atures Rapids”. Antiquity 91, n.o 360 (2017): 1603-1619.