27 de noviembre del 2021
 
[1] Autor desconocido Juan José D’Elhuyar 1784, acuarela sobre marfil, 7,5 x 6,5 cm © Fernando Caycedo Malo
Octubre de 2021
Por :
María Paola Rodríguez Prada*

Ciencia y tecnología: saberes y política ilustrada en la explotación minera en el Virreinato de la Nueva Granada

El 9 de diciembre de 1783, Juan José D’Elhuyar (1754-1796) (imagen 1) informó a un colega que el rey de España acababa de nombrarlo director de Minas y Fundiciones del Nuevo Reino de Granada. Aquella región de América, situada entre el Istmo de Panamá y el Amazonas, era la patria del platino y de las esmeraldas. Tal nombramiento revela los nexos científicos y técnicos existentes a finales del siglo XVIII entre Europa y el Virreinato de la Nueva Granada. También sugiere la importancia y complejidad de las relaciones entre los grandes imperios europeos y sus apuestas políticas, económicas y territoriales. Señala, asimismo, instituciones, redes de erudición y viajes de exploración con fines intelectuales y económicos. Finalmente, revela el papel desempeñado por las personalidades científicas ubicadas en los límites geopolíticos de Europa y en los territorios americanos que participaron en la producción científica occidental.

 

La destinación de un experto científico y técnico

 

En 1784, Juan José se dirigió al virreinato donde encontró una élite local, algo restringida, pero consagrada a las ciencias naturales. José Celestino Mutis (1732-1808) había contribuido a introducir la filosofía de la historia natural. D’Elhuyar era especialista en la explotación de minas, poseía competencias en química y era ingeniero de minas. Aunque su experticia técnica dimanaba de su formación especializada –recibida en varios países europeos– que había sido financiada en parte por la Corona, su accionar estuvo situado en el ámbito civil. Contrariamente, y debido a las particularidades del contexto social del virreinato neogranadino, sus pares en el campo de aplicación práctica de las ciencias pertenecían al ejército.  Los ingenieros artilleros y geógrafos, por ejemplo, poseían una formación científica, teórica y práctica, inscrita en la tradición militar.  

 

D’Elhuyar arribó a Cartagena de Indias a finales de 1784. El arzobispo-virrey Antonio Caballero y Góngora (1723-1796) había recibido la orden que anunciaba la llegada del mineralogista, quien debía planificar el beneficio de los metales por fundición en ese Nuevo Reino de Granada y enseñar a los naturales el modo con que deben gobernarse en estas operaciones. A Juan José también le correspondía encargarse del funcionamiento de las forjas de la Artillería de Cartagena. El 11 de enero de 1785 llegó a Mariquita, donde fue recibido por Mutis, director de la Real Expedición Botánica desde 1783. D’Elhuyar fue asignado al Real de Minas de Santa Ana (imágenes 2 y 3). Entre las jurisdicciones mineras o Reales de Minas de Mariquita, cuyas minas de oro y plata eran explotadas desde el siglo XVI, se encontraban el Real de Minas de nuestra Señora del Rosario en los alrededores de Ibagué y el Real de Minas de las Lajas que comprendía los reales de minas de Frías, de Santa Águeda del Gualí y el de Santa Ana.

 

[2] Henry Price (1819- 1863)
Minas de plata de Santa Ana
1852, acuarela sobre papel, 41 x 25 cm
F. C. Corográfica 143
© Biblioteca Nacional de Colombia 

 

D’Elhuyar se instaló en Santa Ana en marzo de 1785, inició el inventario de yacimientos mineros y rindió reportes al virrey-arzobispo. En algunas de las inspecciones fue acompañado por miembros de la Junta de Minas, creada en 1784, incluyendo a Mutis, el ingeniero teniente coronel Domingo Esquiaqui (ca. 1737-1820) y Pedro de Ugarte (f. 1792), presidente de la junta. Una vez identificadas las minas, Juan José realizó recomendaciones para su explotación. La explotación de los sitios escogidos inició con la financiación y apoyo material de la Corona. Uno de los reportes administrativos escritos por D’Elhuyar fue la “Relación de las operaciones y experimentos que han hecho en Mariquita, de orden de su Majestad para indagar cual es el mejor método de beneficiar los minerales de Plata, si el de fundición, o el de amalgamación”. Allí se informó que la aplicación de pruebas en pequeñas muestras parecía sugerir que el método de fundición parecía más ventajoso.

 

Los trabajos en las minas avanzaron con dificultades considerables. El personal estable y capaz que podía desatascar las entradas de las minas y construir la fundición era insuficiente. Las herramientas, materiales y recursos no llegaban oportunamente. El calor y las lluvias restringían el avance de las labores. Para finales de 1785 un equipo de cien hombres logró liberar la entrada de antiguos túneles obstruidos y adoptar sistemas de ventilación en las galerías y desagües, procediéndose así a la apertura de otras minas. Para 1786, la extracción de mineral se había asegurado y debió iniciarse la construcción de las fundiciones. Se precisó el lugar de la edificación y D’Elhuyar anunció al virrey la necesidad de adquirir los bosques cercanos para disponer de madera suficiente como combustible. El carbón vegetal era idóneo para los trabajos, en contraste con el carbón mineral que generaba materias volátiles contraproducentes[1].

 

 

[3] François-Désiré Roulin (1796-1874)
Mapa de las tierras compradas al gobierno y particulares por el coronel Desmenaro [región de Mariquita]
1825, tinta y acuarela sobre papel, 34 x 59 cm
G5294.H6G46 1825.R6
© The Library of Congress 

 

 

El 2 de mayo de 1786 Juan José informó al virrey sobre las novedades reportadas por su hermano menor, Fausto Fermín D’Elhuyar (1755-1833), quien se encontraba en Hungría aprendiendo el nuevo método de amalgamación de metales, cuyos resultados parecían ser superiores a aquellos del método de fundición que Juan José estaba aplicando. En efecto, desde julio de 1785, Mutis había visto en las gacetas europeas informaciones sobre el método de amalgamación de Ignaz von Born (1742-1791) y había comentado el asunto con Juan José. El virrey estaba ya al tanto de la discusión técnica, de la cual participaban también las autoridades imperiales en Madrid. D’Elhuyar debió suspender entonces las construcciones en Santa Ana hasta nueva orden.

 

 

Innovaciones en materia de metalurgia

 

En una carta dirigida a uno de sus colegas naturalistas en Francia, Fausto Fermín explica el procedimiento de von Born:

 

“[...] este método es el mismo que nuestro Alonso Barba descubrió en 1609 que usted encontrará en su libro tercero; pero el señor de Born lo ha perfeccionado mucho y lo ha establecido sobre principios mejor conocidos hoy que en el tiempo de Barba. Estas operaciones se reducen a moler muy fino el mineral, a calcinarlo con una adición de sal común, a triturarlo con mercurio en los calderos de cobre y a lavarlo luego de 24 horas de mezcla para reunir bien el mercurio, del cual uno separa la amalgama; pasándola por coladeras, y de esta, en seguida, la plata por una destilación per descenium. Estas ventajas sobre el método de la fundición son aquí muy considerables, y no dudo que lo serán igualmente en otros lugares. Estoy firmemente persuadido que tendré el honor de introducirlo en América; donde actualmente se trabaja con otro método que no tiene en común con este, más que el uso del mercurio [...]”[2].

 

 

[4] Ignaz von Born (1742-1791)
Corte vertical de un horno de amalgamación
1788, Méthode d’extraire les métaux parfaits des minérais et autres substances métalliques par le Mercure
© María Paola Rodríguez 

 

Fausto D’Elhuyar había emprendido negociaciones por para contratar especialistas en explotación minera y metalúrgica, las cuales culminaron con la contratación de 32 individuos que irían con Fausto a México, con Juan José al virreinato de Nueva Granada o viajarían al virreinato del Perú. Entre ellos se encontraban expertos como Franz Fischer (ca.1757-ca.1816), alumno de la escuela de Minas de Schemnitz y administrador de las minas de Guttewaser en Bohemia,  el barón Thaddeus von Nordenflicht (1748-1815), antiguo colega de Fausto, Consejero de minas de Polonia y los técnicos Antonius Zacharias Helms y Friederich Mothes, Jacob Benjamín Wiesner (1758-1842), Christian Friedrich Klem y Johann Abraham Friedrich Bare.

 

Erudición, ciencia, tecnología y burocracia

 

Ignaz von Born explicaba que amalgamar consistía en disolver los metales utilizando el mercurio y reuniéndolos en una masa llamada amalgama. Este proceso tenía por objetivo separar el oro y la plata de sus gangas, o bien, reducir los metales en moléculas infinitamente sutiles para diversos usos mecánicos[3].

 

Ignaz von Born, consejero áulico del Departamento supremo de Minas y Monedas de María Teresa de Austria (1717-1780), había desarrollado un estudio técnico metalúrgico. Examinó los métodos y tradiciones de extracción de metales empleados en la América española y los comparó con las técnicas húngaras. Propuso un proceso de amalgamación mejorado que permitía disminuir considerablemente el uso de combustible y de mercurio, así como reducir el tiempo del proceso (imagen 4). Von Born presentó su método en las demostraciones metalúrgicas del distrito minero de Schemnitz y en la Casa de la Moneda de Viena. En 1786 rindió cuenta detallada de sus descubrimientos en un libro impreso en dicha ciudad, obra donde indicó que la amalgamación de minerales de oro y plata prosperaba desde hacía dos siglos en las posesiones americanas de la monarquía española. Precediendo la descripción de la nueva técnica propuesta, una sección del texto recopilaba la historia de la amalgamación.

 

La fuente más importante referida por von Born fue libro sobre los diversos métodos de extracción y purificación del mineral de plata por el mercurio de Alfonso Barba (1596-1662). Párroco de una parroquia en el Potosí, Barba visitó durante 17 años las diferentes regiones mineras y sintetizó los procesos de amalgamación para el tratamiento de la plata. Sobra recordar que el Potosí era uno de los centros de producción de plata más importantes del Imperio español entre los siglos XVI y XVII. En 1640, Barba había publicado en Madrid su libro Arte de los Metales en que se enseña el verdadero beneficio de los de oro y plata por azogue, &c. Von Born conoció y estudió esta obra original en castellano y sus respectivas reediciones y traducciones en alemán, inglés y francés (imágenes 5 a 9). Von Born procuró formalizar el discurso técnico de las prácticas mineras, muchas veces artesanales, asimilándolas a los avances y recientes descubrimientos de la química. Así, el método devino más científico, según los criterios de finales del siglo XVIII, y adquirió una eficacia significativa.

 

 

Juan José D’Elhuyar y la amalgamación en el Nuevo Reino de Granada

 

Los planos, esquemas y maquetas que Fausto remitió a Juan José tardaron en llegar. En 1788 ya disponía el libro de Von Born e inició sus experimentos, adaptando el método a las condiciones particulares locales del Nuevo Reino de Granada. Posteriormente redactó el informe intitulado “El método de amalgamación del Barón Born, descrito por Don Juan José D’Elhuyar”. Lo allegó al arzobispo-virrey, reportando los éxitos de los experimentos. Utilizó un mínimo de azogue (mercurio) y un tiempo mucho más reducido para la compleción del proceso: cuatro horas en contraste con los 10 días requeridos por el otro sistema. El nuevo sistema metalúrgico fue introducido por Juan José D’Elhuyar. No obstante, el cambio de virrey ralentizó su implementación. Juan José se vio avocado a presentar demostraciones del procedimiento ante la Corte de Santafé.

 

 

[5-9] Álvaro Alonso Barba (1569-1642)
Instrumentos para el beneficio de los metales
1640, Arte de los metales en que se enseña el verdadero beneficio de los de oro, y plata por açogue, el modo de fundirlos todos y como se han de refinar y apartar vnos de otros
© Biblioteca Nacional de España 

 

 

A su llegada a América, Juan José D’Elhuyar, especialista en metalurgia y química, se había integrado a una red social, administrativa y técnica cuyas prácticas profesionales y científicas contaban con una identidad propia. Las dinámicas sociales de la élite científica del Nuevo Reino de Granada, alejada de la Metrópoli, se desarrollaban en un territorio muy aislado. Juan José enriqueció a dicha élite con su presencia y el bagaje de formación técnica de vanguardia que poseía. La observación del flujo de los saberes recogidos por Barba, actualizados por von Born, transmitidos por Fausto Fermín D’Elhuyar y reinterpretados por Juan José permite comprender la articulación científica y técnica existente entre Europa y América. La historia ulterior del Real de Minas de Santa Ana, la llegada de los especialistas enviados por Fausto Fermín y los alcances de la política minera marcada por múltiples problemáticas que condujeron al cierre definitivo de la mina de Santa Ana, trascienden este escrito.

 

 

 

* Doctora en Historia del Arte, Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne. Master en Historia y Política de Museos y del Patrimonio, Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne. Curadora de Historia del Museo Nacional de Colombia. El presente artículo sintetiza algunas investigaciones publicadas previamente por la autora, en su libro Le Musée national de Colombie (1823-1830), Histoire d’une création, (París: L’Harmattan, 2013).

 

 

Biografía:

1 Robert Halleux, Le savoir de la main. Savants et artisans dans l´Europe préindustrielle (París: Armand Colin, 2009), 50.

2 MHN-BC.FA: Ms 1991, T. II, carta 248, Elhuyar (Fausto Fermín).

3 Ignaz von Born, Méthode d’Extraire les Métaux parfaits des Minérais et autres substances Métalliques par le Mercure (Viena