El sonido de la arquitectura

A propósito de los 65 años de la Biblioteca Luis Ángel Arango hacemos un repaso por la historia de su sala de conciertos, uno de los más bellos escenarios para música de cámara en el país.

ES IMPOSIBLE dejar de sorprenderse cada vez que se alza la mirada hacia el techo de este lugar. Sus paneles de madera forman una especie de espiral eterna donde se mezclan los aires musicales de pianos, violines y vientos. Melodías que viajan por cada listón hasta los oídos de cientos de personas que se reúnen en esta sala de conciertos para celebrar la magia de la música.

Con el deseo de ampliar los espacios culturales de la Biblioteca Luis Ángel Arango (BLAA), el Banco de la República decidió, a mediados de la década de los sesenta, construir un escenario dedicado a la música. Su ejecución estuvo a cargo de la firma de arquitectos Esguerra, Sáenz, Urdaneta y Samper, cuyo objetivo principal era diseñar una sala con las características ideales para lograr la acústica perfecta. Y sí que lo lograron. 

La sala de conciertos de la BLAA inició actividades el 25 de febrero de 1966 y ese mismo año ganó el Premio Nacional de Arquitectura. Su trayectoria y programación le valieron para ser declarada como Bien de Interés Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura en 2010.

La programación de este escenario bogotano viaja por la música de cámara y por patrimonios latinoamericanos. También por la música antigua, del mundo y de nuestro tiempo. Una joya arquitectónica que, con más de cincuenta años, merece todos los aplausos de un buen recital. 

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