Estados Unidos

De frente

Mitt Romney parece un hombre intachable, el americano ejemplar. Blanco, maduro, con apenas unas canas que engalanan sus sienes y un bronceado que permite advertir que pasa buen tiempo al aire libre, ni flaco ni gordo, con una sonrisa de cartel y un corte de pelo a prueba de ventarrones. Porta unas limpias credenciales familiares: su padre fue presidente de General Motors, gobernador de Michigan y precandidato republicano en las elecciones de 1968; su tatarabuelo fue uno de los primeros americanos que se convirtieron a la fe mormona.

“¡Azúca!”. Este grito de la famosa y recordada cantante Celia Cruz se constituye en una de las palabras que mejor simboliza el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos. El producto será uno de los que marcará las nuevas relaciones comerciales entre los dos países. Junto a las confecciones, los textiles y las flores, el azúcar entra por la puerta grande al mercado más grande del mundo.

En el verano de 2007 estalló la crisis financiera en Estados Unidos. Seguidamente colapsó el mercado hipotecario y se esfumó el ahorro de las familias. Ocho millones de hogares perdieron su vivienda. El desempleo alcanzó los dos dígitos, pero se hizo mucho más alto entre los jóvenes y las minorías étnicas.