23 de septiembre del 2019

Gabriel García Márquez

Isabel Rodríguez Vergara estaba manejando en una carretera de Estados Unidos, donde vive, cuando en radio anunciaron que Gabriel García Márquez había muerto.

En el número 48 de la revista Casa de las Américas, publicada en mayo de 1968, el poeta cubano Reinaldo Arenas escribió: “La primera impresión que deja la lectura de Cien años de soledad es la de que acabamos de abandonar una región encantada, poblada por el constante estallido de los fuegos artificiales. Cerramos el libro y estamos deslumbrados.

 

Carolina Sanín

Escritora, doctorada en literatura española y portuguesa en la Universidad de Yale. Autora de Todo en otra parte y Los niños.

¿Cómo conoció a Gabo?

 

Fue en el año 1981, cuando estábamos en época del estatuto de seguridad. Un sector del Ejército logró que un guerrillero del M-19 vinculara a Gabo con este grupo. Él tuvo información de que ese proceso estaba andando; con la posibilidad de que lo capturaran, entonces pidió asilo en la Embajada de México.

 

¿Qué hacía usted en ese momento?

 

Gerald Martin conoció a Gabriel García Márquez el 21 de diciembre de 1990 y aún hoy recuerda con detalle el día que, por fin, tras esperar tres semanas en un hotel en Cuba, le avisaron que tendría 10 minutos para entrevistarse con el Nobel que lo trasnochaba desde que leyó Cien años de soledad, en el México convulso de 1968.

Gerald Martín conoció a Gabriel García Márquez el 21 de diciembre de 1990 y aún hoy recuerda con detalle el día que, por fin, tras esperar tres semanas en un hotel en Cuba, le avisaron que tendría 10 minutos para entrevistarse con el Nobel que lo trasnochaba desde que leyó Cien años de soledad, en el México convulso de 1968.

El 17 de enero de 1981, en la cola de una de sus columnas semanales que eran leídas en el mundo entero, Gabriel García Márquez agregó el siguiente párrafo titulado “Pregunta sin respuesta”:

La vida de Gabriel García Márquez causa el mismo asombro que su obra admirable, vasta y diversa.