21 de febrero del 2019

arte

¿Cómo es que una obra realizada por un artista que murió hace más de 200 años sigue intacta? ¿Será original, o la habrán replicado para exponerla al público? Pues parece genuina –piensa usted frente a una pintura en un museo– pero, entonces, ¿qué se necesita para mantenerla así de bien? La respuesta a estos interrogantes se resume en dos términos: restauración y conservación.

 

El público podrá conocer la extraordinaria vida de Rudolf Nureyev; el bailarín que trascendió los límites del mundo de la danza para volverse un ícono global que sigue vigente, quién empieza con un origen humilde, un ascenso increíble y una deserción de la Unión Soviética que conmocionó al mundo entero.

 

A finales del siglo XV Leonardo da Vinci, una de las figuras más importantes de la historia que se destacó en diversas áreas del arte, había vivido por 18 años en Milán, en la corte de Ludovico Sforza, conocido como “Il Moro”. Fue un largo e importante período en su vida que dejó una huella en la ciudad para siempre. En la primavera de 2015 Milán rindió homenaje a Leonardo al presentar una gran exhibición en el Palazzo Reale.

Así pues, el director y dramaturgo Jorge Hugo Marín, quien en la sala de su apartamento en el 2009 tomó la decisión de emprender un camino que lo llevara a cumplir su sueño, hoy festeja los frutos de su esfuerzo e insistencia.

 

La muestra representa el conmovedor recorrido por la vida y obra de un artista, considerado por Matisse y Picasso como ‘el padre de todos nosotros’.

 

A mediados de 1858 inicia la primera temporada de ópera en Bogotá a cargo de una compañía italiana. El 27 de junio de ese año se presenta “Lucia de Lammermoor” de Gaetano Donizzeti, pero no se sabe dónde fue la representación, aunque lo más lógico sería suponer que si la segunda ópera de esa temporada, “Norma” de Vincenzo Bellini, y la tercera[1], “El Barbero de Sevilla” de Gioacchino Rossini fueron en el teatro que anteriormente existía donde hoy está el Teatro Colón, ahí mismo debió ser la primera ópera de la que pudo disfrutar el público bogotano.

Es una de las óperas más populares de todo el repertorio de Verdi. Además de la abundancia melódica y la intensidad dramática, propias del compositor, que dota su partitura de una rica armonía y de una orquestación cargada, a la vez, de sutilezas y pasajes épicos. Los personajes se enfrentan a solos espléndidos como el aria Celeste Aída, a cargo de Radamés, un pasaje temido por los tenores, no sólo por sus exigencias vocales, sino porque se debe cantar a escasos minutos de iniciada la ópera, sin el tiempo necesario para entrar en calor.

En el taller es una producción que trata de responder qué pasa dentro del taller de un artista desde que se embarca en la tarea de crear una obra hasta terminarla, cómo pasa sus días y sus noches y cómo es el pintor en ese momento íntimo del quehacer artístico cuando nadie lo ve.

 

‘Klimt & Schiele. Eros y Alma’ ubica al espectador en un momento mágico para el arte, la literatura y la música, Viena en 1897. Época en la que un grupo de artistas austriacos, liderados por Gustav Klimt, fundaron el movimiento modernista de la Secesión, el cual se salía de los cánones establecidos por la rígida Academia.

ARTBO | Feria, una de las muestras más refrescantes y de mayor calidad en Latinoamérica, cerró su edición número de 14 con 13.000m2 de exhibición, 70 galerías de 20 países del mundo y 3.000 obras de más de 350 artistas, consolidándose como el principal escenario para las artes plásticas en la región.