historia

En el helicóptero que despegó desde la pista de la Escuela Mecánica de la Marina (ESMA) iban silenciosos, con los ojos vendados y las manos espo- sadas, los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics. No les habían dicho su destino, pero si hubieran podido recordar las prácticas de los militares de arrojar a sus prisioneros desde los helicópteros al mar, a la incertidum- bre habrían agregado el pavor.

“La persona que sale en Bogotá sin sombrero, se presume que va a hacer un mandado”, decía Emilio. Para ese entonces la elegancia primaba en las calles y como las normas de etiqueta antiguas eran tan estrictas, los vestidos de los hombres debían combinar con el color de su sombrero.

 

Lounge chair: el buen gusto hecho sillón

Francia tiene varios emperadores pero ningún Bolívar; muchas mujeres bellas, pero ninguna Miss Universo inolvidable; muchos santos en el altar, pero ninguna santa con el carisma de la madre Teresa de Calcuta. Juana de Arco, sin embargo, mezcla un poco de todo: heroína, guerrera, casta muchacha, símbolo de la nacionalidad, ejemplo de valor, modista extravagante… Personaje capaz de inspirar poemas, novelas, biografías, películas y hasta cómics, Juana ocupa lugar primordial en el corazón de los franceses.