13 de diciembre del 2018

historia

“Lo que vino luego nadie lo habría imaginado; sólo Dios que gusta jugar con los dados y los naipes. Los florentinos se hundieron en el desespero y en la deshonra, y se enfrentaban entre sí con más vehemencia que cuando cruzaban a los españoles, los cuales iban silenciosos y fatales, haciendo lo suyo que nada tenían que perder. Y ese aire de la plaza estaba también entre la gente, y en la mirada sombría del Malatesta.

El próximo jueves 28 de junio, a las siete de la noche, al norte de la capital colombiana, serán subastados 60 lotes de fotografías antiguas, modernas y contemporáneas, en el evento que reunirá a coleccionistas y aficionados.

las cuatro y media llegué al auditorio y ya estaban allí dos chicas con las cuales nos saludamos efusivamente. Después de revisar sonido y demás, a eso de las seis y veinte, salí a echar un vistazo y la fila le daba la vuelta al auditorio (…) No saben lo que uno siente al otro lado”.

La ciudad se compone de los elementos primarios, el tejido residencial y el espacio público. Es la estructura de la ciudad y de la sociedad entera: la res privata, vida personal, familia e individualidades, y la res publica, encuentros en la calle y la plaza, edificios públicos, la simbología trascendental, los monumentos, la administración y los servicios sociales.

​En nuestra serie de Arte en Colombia, de Credencial Historia, Fernando Urbina, filósofo especializado en pensamiento indígena, contó que es la Amazonia el lugar donde se han encontrado los datos más antiguos de nuestro paso por la Tierra.

Para el caso de nuestros agitados días, los ataques se iniciaron a finales de julio de 2014, pero son parte de una estrategia de mutuo combate que tiene ya no siglos, sino milenios. Es pertinente, por tanto, afirmar aquí que no es bueno meter en el mismo saco el conflicto palestino-israelí actual que las viejas tribulaciones y conflictos entre árabes e israelitas, como se les llamaba a las tribus hebreas en la antigüedad clásica, tomando como ejemplo las de los tiempos del Antiguo Testamento.

Del 11 al 15 de agosto

A pesar de las innumerables investigaciones, versiones noveladas, coloquios, encuentros, libros de testimonio, informes desclasificados y cientos de cuartillas producidas al rededor del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y los acontecimientos que sucedieron en Bogotá durante las cinco horas posteriores, los autores intelectuales del magnicidio no aparecen, como tampoco los responsables de los cientos de muertos, ni la verdadera dimensión del impacto de los incendios sobre la ciudad, entre otros interrogantes.

En el helicóptero que despegó desde la pista de la Escuela Mecánica de la Marina (ESMA) iban silenciosos, con los ojos vendados y las manos espo- sadas, los sacerdotes Orlando Yorio y Francisco Jalics. No les habían dicho su destino, pero si hubieran podido recordar las prácticas de los militares de arrojar a sus prisioneros desde los helicópteros al mar, a la incertidum- bre habrían agregado el pavor.

“La persona que sale en Bogotá sin sombrero, se presume que va a hacer un mandado”, decía Emilio. Para ese entonces la elegancia primaba en las calles y como las normas de etiqueta antiguas eran tan estrictas, los vestidos de los hombres debían combinar con el color de su sombrero.