19 de septiembre del 2020

Nubia e hijos

ES TENTADOR escribir únicamente sobre lo bello, porque de eso hay mucho. Por ejemplo, acerca del combo naranja de gallinas que corretea detrás de Alejandro, el menor de los hijos de Nubia. Todos los días, plumas y botas de caucho vuelan por este pedacito empinado de montaña, como anunciando un carnaval. Y, frecuentemente, los ‘carrerones’ del niño terminan a los pies de su madre, quien abre sus brazos y se engancha en tal sincronía con él que parecen uno solo.