11 de agosto del 2020

Marte

EL COMMODORE VIC-20 no parece un computador. Se ve como una máquina de escribir de los años ochenta, o como una vieja caja registradora. Ni pantalla tiene. Cuando se usaba, se le debía conectar un televisor para, ahí sí, esperar a que sus 5 kilobytes de memoria RAM produjeran, con esfuerzo, su magia de ocho colores y primitivos caracteres digitales. Obsoleto, sí. Pero en 1980 el VIC20 era ‘el último grito de la moda’ en el universo de la computación, entonces incipiente.