19 de octubre del 2019

Restauración

¿Cómo es que una obra realizada por un artista que murió hace más de 200 años sigue intacta? ¿Será original, o la habrán replicado para exponerla al público? Pues parece genuina –piensa usted frente a una pintura en un museo– pero, entonces, ¿qué se necesita para mantenerla así de bien? La respuesta a estos interrogantes se resume en dos términos: restauración y conservación.

 

Esta sólida edificación, situada en el centro de Bogotá, tuvo su origen en 1610 cuando comenzó su construcción. El jesuita italiano Juan Bautista Coluccini, inspirado en los templos de la Compañía de Jesús en Roma, trazó los primeros bocetos de lo que hoy podemos disfrutar en su recién estrenada restauración. Con el paso de los siglos, un avanzado proceso de deterioro puso en riesgo la estabilidad del edificio.