10 de diciembre del 2019

Año Nuevo

Todos hemos disfrutado de una buena natilla navideña. Todos conocemos el placer de que esta se nos derrita en la boca, con su suave cremosidad, aromatizada con vainilla, panela, canela, mantequilla, queso campesino, coco o limón. Gozamos cuando la acompañamos con  arequipe, licor de anís, dulce de moras, o cuando la comemos sola. Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado de dónde viene esta tradición colombiana?

 

Rosamira Guillén, la arquitecta que restaura el hogar del tití.

 

*Archivo particular / Foto Ronald de Hommél

 

Antes de la llegada de Sebastián de Belalcázar, en 1538, la región tolimense estaba poblada por tribus de origen Caribe a quienes los españoles llamaban ‘pijaos’. Incluían tribus como putimaes, yalcones, guarinoes, pantágoras y marquetones. En el territorio entre Anserma, Toche, Cocora e Ibagué se encontraban descendientes de los quimbayas, quienes se diferenciaban de los ‘pijaos’ por sus rasgos asiáticos, su corpulencia, sus colas de caballo y su actitud de guerreros: eran entrenados desde muy jóvenes en el manejo de armas.