25 de agosto del 2019

Siria

La muerte de su padre le hizo reflexionar sobre la familia. Dice que descubrió que la suya, como todas, era disfuncional. Y aclara que esto, lejos del imaginario colectivo, no es negativo sino que es casi un culto al caos. A sus 51 años, Víctor de Currea-Lugo afirma que esa suerte de ‘micro caos’ que vivió en su infancia le dejó muchas cosas. Que su madre le enseñó el valor del silencio y, también, a leer y a escribir. Y que de su padre aprendió a decir las cosas. A conversar, a hablar en público.

 

Un adolescente que se convierte en Youtuber, ama el fútbol y espera poder disfrutar del Mundial de Rusia no parece tener nada de particular. Muchos jóvenes de todo el planeta inundan la plataforma de videos con historias cotidianas, así como otros tantos compran la camiseta de su equipo y cientos de ‘monas’ para completar su álbum. Pero la cotidianidad de Muhammad Najem hace que sus historias y aspiraciones sean diferentes. “Quiero contarte –dice en uno de sus videos– sobre mi amor por el fútbol. Espero ver la Copa del Mundo, pero no puedo ni imaginarlo.

Eran las 6:40 de la tarde del 4 de abril de 2017 cuando un avión bombardeó la localidad de Khan Sheikhoun, en la provincia Idlib en Siria. Abdul Hameed, que se encontraba en su casa en compañía de su esposa y sus gemelos de 10 meses, contó que, fuera de la detonación, no percibió nada extraño. No sintió ningún olor ni sospechó la presencia de gas. Sin embargo, decidió evacuar a su familia. Al salir, vio cómo los vecinos caían desmayados. Dejó a su esposa y a sus bebés, corrió a la casa de su madre y la encontró destruida.

La cobertura de los medios de comunicación a las atrocidades terroristas del viernes 13 de noviembre en París, parecerían promover una imagen cuasi típica del Estado Islámico (Isis). Lo que la humanidad necesita, sin embargo, es desmitificar a Isis como una organización criminal. Y esa necesidad en particular es importante en mi comunidad, la comunidad musulmana.

Los atentados del 13 de noviembre en París han exacerbado los ánimos y la posibilidad de  ataques xenófobos en contra de musulmanes está latente. De hecho, algunos países de la Unión Europea ya han comenzado a dar muestras de su deseo de poner fin a los acuerdos  a los que se había llegado para acoger a los miles de refugiados que han llegado al territorio comunitario.

Tiene 27 años, y desde 2011 conoce los efectos de las bombas, los disparos, las torturas y ejecuciones, que han obligado a más de cuatro millones de sirios a abandonar sus casas para sobrevivir. 

El 18 de enero de 2014 salió de Damasco y decidió viajar más allá de Turquía, Líbano, Jordania, Iraq y Egipto, países que, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), albergan a 4’062.705 de sus compatriotas, frente a los cerca de 500.000 refugiados (54 % de ellos sirios) que han llegado a través del Mediterráneo a Europa.