19 de octubre del 2019

Refugiados

La cobertura de los medios de comunicación a las atrocidades terroristas del viernes 13 de noviembre en París, parecerían promover una imagen cuasi típica del Estado Islámico (Isis). Lo que la humanidad necesita, sin embargo, es desmitificar a Isis como una organización criminal. Y esa necesidad en particular es importante en mi comunidad, la comunidad musulmana.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 cambiaron la seguridad aeroportuaria del mundo. Las botellas de agua, los jabones líquidos y las cremas que se llevaban en el equipaje de mano fueron restringidos, mientras que los pasajeros comenzaron a aprender el arte de quitarse el cinturón, los zapatos y las medias en minutos, para no causar trancón, y soportar en algunos aeropuertos ciertos desafueros contra la intimidad. Todo por la seguridad.

Los atentados del 13 de noviembre en París han exacerbado los ánimos y la posibilidad de  ataques xenófobos en contra de musulmanes está latente. De hecho, algunos países de la Unión Europea ya han comenzado a dar muestras de su deseo de poner fin a los acuerdos  a los que se había llegado para acoger a los miles de refugiados que han llegado al territorio comunitario.

En Francia se tiene la impresión de estar acudiendo al ascenso de Marine Le Pen hacia el poder con la misma obnubilación con la que sigue en un reality show. La presidenta del ultraderechista Frente Nacional aparece desde hace ya varios años en debates, noticieros o programas de opinión con más frecuencia que políticos de otras formaciones. Y cuando alguien se refiere a “Marine” a secas, todo el mundo sabe de quién se trata. Los franceses han hecho del tema un motivo de discusión recurrente.

Tiene 27 años, y desde 2011 conoce los efectos de las bombas, los disparos, las torturas y ejecuciones, que han obligado a más de cuatro millones de sirios a abandonar sus casas para sobrevivir. 

El 18 de enero de 2014 salió de Damasco y decidió viajar más allá de Turquía, Líbano, Jordania, Iraq y Egipto, países que, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur), albergan a 4’062.705 de sus compatriotas, frente a los cerca de 500.000 refugiados (54 % de ellos sirios) que han llegado a través del Mediterráneo a Europa.