periodismo

Usted ha publicado más de 10 libros de no ficción y su labor como periodista fue galardonada con un premio Ortega y Gasset, ¿por qué decidió saltar a la ficción con un tema tan periodístico como la Revolución Bolivariana?

Aparte de la obviedad de que uno escribe sobre lo que le da la gana, ¿por qué decidió escribir sobre un tema que, a primera vista, parece estar más que cubierto?

Quizás no haya una mayor congruencia que la que hay entre lo que Antonio Caballero escribe en sus columnas y la cara que pone cuando habla. Mírenlo y digan si es una exageración: el ceño fruncido dibuja en la frente algo similar a un árbol en otoño, cuyas ramas son la marca de antiguas elucubraciones que reflejan cierta preocupación perenne o un genio de los mil demonios. Sus ojos melancólicos, o más bien su mirada impaciente, delata un genuino fastidio con la pose, o mejor, con que lo inviten a posar. A él, que nunca ha connivido con las apariencias.

Al día siguiente del nacimiento de Daniel se acercó una funcionaria notarial a su cuna de la Clínica del Country y nos preguntó con qué nombre queríamos registrarlo. Le dijimos, como era verdad, que aún estábamos indecisos. Dudábamos entre Santiago, Jorge y José María para nuestro hijo varón. Le pedimos unos minutos de plazo, pero la funcionaria estaba de prisa. 

De puertas para afuera: