16 de noviembre del 2019

Orquesta Filarmónica de Bogotá

El maestro Enrique Arturo Diemecke (Ciudad de México, 1955) es hoy uno de los músicos clásicos más importantes del mundo. Durante 16 años fungió como director artístico de la Sinfónica de México y ahora está a cargo de la Filarmónica de Bogotá. Ha grabado más de treinta discos y en 2002 fue nominado al Grammy Latino en la categoría de mejor álbum clásico por el trabajo Los conciertos para violín y piano de Carlos Chávez.

No me acordaba muy bien de su cara, pero sí de su nombre. Cuando yo era niño, Hernando Segura le dictaba clases de contrabajo a mi papá. Por esos tiempos, el paisaje estudiantil de la facultad de música de la Universidad Nacional era sobrio y místico. Después de veinte años, la cosa no ha cambiado mucho. 

Arturo Diemecke es un mexicano de descendencia alemana, pero charrito a lo ‘mero mero macho’. Es hijo de músicos y nunca tuvo duda de que esto era lo que realmente quería hacer. Diemecke siente pasión por la música: la asume casi como el aire que necesita para vivir. 

Cuando Mahler murió, en 1911, a nadie se le hubiera ocurrido que para el centenario de su muerte estaría en el exclusivo club de los grandes compositores y olvidado como director, por lo que sí era famoso.

Leonard Bernstein, en los 60, hizo popular a Mahler.