Libros

Nació en Bucaramanga, pero ha pasado toda la vida en Bogotá. Estudió Literatura en la Universidad Javeriana, pero no se graduó, quizás porque mucho antes de tener que elegir estudios superiores ya un oficio lo había escogido a él: el de librero. Más especializado aún: librero de viejos, que consiste básicamente en comprar y vender usados, ediciones que nunca se reimprimirán, joyas literarias por el año de su publicación, por la escasez de ejemplares, o simplemente por raras.

 

las cuatro y media llegué al auditorio y ya estaban allí dos chicas con las cuales nos saludamos efusivamente. Después de revisar sonido y demás, a eso de las seis y veinte, salí a echar un vistazo y la fila le daba la vuelta al auditorio (…) No saben lo que uno siente al otro lado”.

¿Qué elementos de su infancia la hicieron crecer con esa mirada crítica hacia la defensa de la mujer?

 

Ya bastante se ha escrito de Hitler y de la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué herramientas diferentes encontró para hablar de él en su novela La República?

Trainspotting fue su primer libro. ¿Cómo nació la idea de escribirlo?

Parece que ya fue hace mucho tiempo. (Risas). Me sentía verdaderamente desesperado en esa época. Tenía que hacer algo creativo. Tenía mucha música que había hecho y no tenía ningún lugar al que ir con ella. Entonces, decidí que debía ser un escritor porque también tenía mucho material de años atrás y podía ponerlo todo junto en un libro.

 

A los 17 años ganó su primer concurso. ¿A qué edad empezó a escribir y cuánto tiempo le tomó convencerse de que valía la pena dar a conocer sus textos?

Los cuentos de este volumen tienen en común la superstición, que hace que la realidad bordee la fantasía. ¿Es supersticiosa? ¿Es la superstición un rasgo boliviano?

Ya decía Yuval Noah Harari, el historiador y ensayista israelí, autor de De animales a dioses, que el gran salto de la evolución del homo sapiens en relación con las otras especies fue el chismorreo, esa capacidad innata para interesarnos en las vidas ajenas. Incluso se pone de ejemplo: “¿Acaso cree el lector que los profesores de historia charlan sobre las razones de la Primera Guerra Mundial cuando se reúnen para almorzar, o que los físicos nucleares pasan las pausas para el café de los congresos científicos hablando de los quarks? A veces.

A pesar de que ya había escrito otras novelas, su trabajo se centraba en poesía, de hecho es considerado uno de los poetas latinoamericanos más importantes de los últimos años. ¿Por qué alejarse de la rima para adentrarse en una prosa sobre un tema tan doloroso y oscuro?

 

A todos nos debe haber pasado: conocer un compañero de pupitre o de salón en el colegio que comienza a marcarnos la vida entre las aulas y fuera de estas; que nos atrae por su desparpajo y seguridad, por sus misterios en el comportamiento y en sus desaires; que nos obnubila y nos avasalla a pesar de que sospechemos que su amistad no lo es tal, que algo va mal en esa relación de la que no podemos escapar, a veces ni siquiera después de graduados de bachilleres.