21 de febrero del 2019

Libros

Usted ha publicado más de 10 libros de no ficción y su labor como periodista fue galardonada con un premio Ortega y Gasset, ¿por qué decidió saltar a la ficción con un tema tan periodístico como la Revolución Bolivariana?

María Elvira Pombo llevaba un buen tiempo sentada en una librería en espera de que algo pasara. Había pensado: “si ustedes verdaderamente existen, quiero que me caiga un libro en las piernas”. María Elvira, la administradora de empresas, la que había conseguido trabajar en la multinacional financiera de sus sueños, la analítica, estaba poniendo a prueba a los ángeles, a sus ángeles.

Su primera novela fue un fenómeno editorial, ¿temió que Horóscopo –al no ser biográfica– no tuviera el mismo éxito?

REVISTA CREDENCIAL habló con Piedad Bonett y esto fue lo que nos dijo:

 

Hace años, cuando incursionó en la narrativa, usted dijo que la novela se le había convertido en un vicio. ¿Ha intentado dejar ese vicio y regresar a la poesía, o sucumbió por completo a la novela?

En esta producción cinematográfica se cuenta la historia de un pequeño pueblo inglés, donde una joven mujer cumple el sueño de abrir la primera librería del lugar. Enfrentándose a la resistencia de sus educados pero altaneros vecinos, Emily Mortimer -la actríz que protagoniza la película- logra transformar la casa más antigua del pueblo en su tienda de libros.

En esta novela se esconden varios enigmas que rodean la muerte del soldado. Misterios que el narrador logrará deshacer a través de su pericia como detective. Sin embargo, será el lector quien obtendrá sus propias conclusiones.

Con este libro, el autor logra crear una conexión entre el lector y el narrador, quien, en un reencuentro casual en el Central Park de Nueva York con uno de los testigos de la muerte del soldado, permite al protagonista volver al pasado dándole significado a su propia vida, a la del protagonista.

Los cuentos de este volumen tienen en común la superstición, que hace que la realidad bordee la fantasía. ¿Es supersticiosa? ¿Es la superstición un rasgo boliviano?

¿Cómo surgió la idea de escribir Fractura?

Nació en Bucaramanga, pero ha pasado toda la vida en Bogotá. Estudió Literatura en la Universidad Javeriana, pero no se graduó, quizás porque mucho antes de tener que elegir estudios superiores ya un oficio lo había escogido a él: el de librero. Más especializado aún: librero de viejos, que consiste básicamente en comprar y vender usados, ediciones que nunca se reimprimirán, joyas literarias por el año de su publicación, por la escasez de ejemplares, o simplemente por raras.

 

las cuatro y media llegué al auditorio y ya estaban allí dos chicas con las cuales nos saludamos efusivamente. Después de revisar sonido y demás, a eso de las seis y veinte, salí a echar un vistazo y la fila le daba la vuelta al auditorio (…) No saben lo que uno siente al otro lado”.