Arquitectura

En la segunda mitad del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX llegaron a Colombia algunos arquitectos provenientes de Europa o de los Estados Unidos. El arquitecto italiano Pietro Cantini fue uno de ellos. Sus datos biográficos aparecen en el libro escrito por su nieto, el médico Jorge Ernesto Cantini Ardila en el que, afortunadamente, se da cuenta de su vida y de su obra en Bogotá y alrededores[1].

La historia de las fortificaciones de Cartagena de Indias y de su bahía es bastante dilatada en el tiempo y en su desarrollo participaron numerosos expertos de diferentes nacionalidades enviados por la Corona española. Sobre esta historia hay numerosos documentos en los que se ha detallado el proceso y se han destacado quienes dejaron una huella más profunda en la ciudad amurallada. El ingeniero militar Antonio de Arévalo es uno de ellos.

Los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la década de los cincuenta, se caracterizaron por el deseo colectivo de “ser modernos”. Bogotá, como otras ciudades del país, tendría avances importantes en cuanto a desarrollos en infraestructura.

Los nuevos barrios que comenzaron a surgir en Bogotá a partir de los inicios del siglo XX evidencian la necesidad de progreso, cuando la ciudad tuvo que superar los límites que la estrechaban y le causaban infinidad de problemas, especialmente debidos a la densidad habitacional y las condiciones críticas de salubridad que la afectaban.

En las últimas décadas del siglo XIX la naciente república de Colombia inició una lenta recuperación tras un periodo de profunda crisis política y económica debida a las luchas de independencia y a los constantes choques entre los grupos políticos liberal y conservador. La reactivación económica fue apoyada por la comercialización de productos agrícolas y una primera industrialización. Este periodo fue un momento crucial para la construcción del Estado Nación y para el desarrollo económico y urbano.

*Eugenia vive sola, con sus dos perros. Confiesa que ya no puede identificar cuál es el padre y cuál el hijo, pero los dos han sido su compañía durante los últimos años. Foto | Gustavo Martínez

 

Hacía poco que acababa de dar las últimas brazadas de su práctica diaria de 700 metros de natación cuando ya estaba embebido en lo que ha sido toda la vida: un transformador de lo cotidiano, de lo común y corriente y de lo inadvertido  en  algo  útil y  artístico.

Empire State: símbolo de poder

Inaugurado en 1931, este edificio neoyorquino es una joya del art decó. Durante más de cuarenta años (hasta la construcción de las Torres Gemelas, que también después serían desbancadas) fue el edificio más alto del mundo. Es uno de los mayores símbolos del poderío estadounidense. Tiene 102 pisos. Constructores: Shreve, Lamb and Harmon.