13 de noviembre del 2018
TV y teléfono, los nuevos espías de la privacidad
Fotografías | Shutterstock
3 de Septiembre de 2018
Por:
Mauricio Romero

Bastó una ligereza de Facebook en su sociedad con la firma Cambridge Analytica para poner de manifiesto la fragilidad de la protección de datos.

TV y teléfono, los nuevos espías de la privacidad

A principios de 2018, se supo que Cambridge Analytica utilizó sin autorización la información de 87 millones de usuarios de Facebook para, presuntamente, elaborar un programa que tenía como objetivo predecir e influenciar el voto de los electores en la campaña presidencial de Estados Unidos de 2016, que ganó Donald Trump.

Y todo sucedió sin que esas casi 90 millones de personas se dieran cuenta de que su información personal estaba siendo utilizada, sin su permiso, ni siquiera por parte de Facebook, sino por un tercero a quien la gigante de Mark Zuckerberg (presidente de Facebook) le había dado acceso.

La noticia de inmediato puso a los usuarios de redes sociales e Internet en alerta, pues quedó en evidencia que cualquier persona podría ser víctima de robo de información y, lo que es peor, de una vulneración a su privacidad.

Lo dramático de estos casos es que esto no está reservado a la información que se maneja desde un computador, sino que las redes sociales andan en el bolsillo de los usuarios, a través del celular.

No solo se trata del celular, sino que el televisor también se convirtió en una ventana a Internet para compañías que podrían utilizar sus hábitos de consumo de contenido desde ese dispositivo, presuntamente, para enviarle información comercial y sugerencias de contenido según un detallado perfil sobre usted.

Estas invasiones a la privacidad, para colmo, por lo general están autorizadas por el mismo usuario cuando instala una aplicación o acepta una funcionalidad gratuita, pues todo está en la letra menuda del contrato de privacidad, que casi nadie lee.

Por ejemplo, Oath, propietaria de AOL y Yahoo, se concede el derecho de mirar y almacenar correos electrónicos de sus usuarios, así como mensajes instantáneos, ‘posteos’, fotografías y archivos adjuntos en los correos, con el fin de compartirlos con terceros, incluida la información financiera. Y nadie los podría demandar porque tales permisos están estipulados en las políticas de privacidad; es decir, en el contrato, que en muchos casos contiene hasta 4.000 palabras que desestimulan su lectura.

Otro caso, esta vez a través del televisor, es el de Samba, una funcionalidad que le ‘sugiere’ programas y ofertas comerciales según lo que usted normalmente vea en televisión, con la capacidad de distinguir si el televidente se inclina más por programas de corte liberal o conservador, o qué tipo de debates políticos le interesan más.

Cuando el telespectador configura su televisor ‘inteligente’ por primera vez, la interfaz gráfica le sugiere que acepte la funcionalidad de Samba, que es un programa que registra, segundo a segundo, lo que el televidente ve, por cuánto tiempo y a qué hora, y ese ‘inocente’ programa está presente en casi 14 millones de televisores (y hogares) en Estados Unidos.

 

Nuevas regulaciones

Tales ‘ventanas’ a violaciones a la privacidad podrían cerrarse, si se tiene en cuenta que algunos países y regiones están tomando medidas para que al usuario se le respeten sus datos personales.

A principios de julio de 2018, la Unión Europea (UE) emitió nuevas reglas para proteger mejor los datos personales. Tan contundente es dicha normatividad, que ya se produjeron las primeras demandas contra Facebook y Google, acusados de violación de la privacidad de sus usuarios.

Dichas normas están contempladas por el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que les da derechos reforzados a los internautas e impone fuertes sanciones a las empresas que incurran en abusos.

La premisa de la nueva ley es que los ciudadanos europeos retomen el control de sus datos, luego de años de estar completamente desprotegidos. Además, la ley les impone a todas las empresas, independientemente de si tienen o no presencia en Internet, pedir un “consentimiento explícito y positivo” para usar datos personales obtenidos dentro de la geografía de la UE.

Con esta normativa, los ciudadanos también tendrán derecho a saber si sus datos han sido usados por terceros o hackeados, lo que obligará a las empresas acostumbradas a explotar esos datos con fines comerciales a pagar multas que pueden llegar a los 20 millones de euros, o al 4 por ciento de su facturación, en caso de comprobarse los abusos.

Esto se produce luego de que el fundador y presidente de Facebook le asegurara a la Eurocámara que su empresa estaba preparada para aplicar las nuevas reglas, al tiempo que ofreció disculpas por el escándalo de Cambridge Analytica y al hecho de que Facebook ‘se durmió’ y no reaccionó a tiempo ante la presunta injerencia rusa en el proceso electoral de 2016 en Estados Unidos y la difusión de información falsa.

Zuckerberg también pidió perdón en el Congreso de EE. UU., luego de la mencionada polémica, lo que a su vez sacó a la luz la explotación de datos de decenas de millones de usuarios de la red social estadounidense por parte de esta empresa británica, implicada en la campaña presidencial de Donald Trump.

Otra de las formas de invasión a la privacidad se presenta mediante las cientos de miles de ‘apps’ gratuitas para el teléfono celular, ya que muchas de estas recogen información valiosa sobre los hábitos de consumo del usuario para luego compartirlas con empresas que obtienen millonarios dividendos de su explotación comercial.

 

*Publicado en la edición impresa de agosto de 2018.