22 de septiembre del 2018
Archivo Particular
13 de Abril de 2018
Por:
Mauricio Romero

La ciencia avanza a pasos agigantados en su intento por enviar una nave tripulada al planeta rojo en la década del 2030, o incluso antes.

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Nuestros planes son a Marte

El envío el pasado 6 de febrero de un vehículo eléctrico Tesla como parte de la carga útil del cohete Falcon Heavy, de la compañía SpaceX, liderada por el visionario empresario sudafricano Elon Musk, refrescó la memoria sobre la iniciativa de que seres humanos viajen hasta el cuarto planeta a partir del Sol, que se encuentra a una distancia promedio de 225 millones de kilómetros de la Tierra.

La idea de Musk, también presidente del fabricante de vehículos eléctricos Tesla, es que el modelo Tesla Roadster, que se separó de los cohetes que lo transportaban apenas salió de la atmósfera (los cohetes regresaron a la Tierra y dos de estos descendieron de manera coordinada poco después), siga con el impulso hasta llegar a la órbita del Sol, que lo disparará a 40.000 kilómetros por hora hasta la órbita de Marte.

Una vez se acerque a dicho planeta, el carro, que lleva un maniquí vestido de astronauta en el puesto del piloto, seguirá con el impulso durante millones de años y de kilómetros, o hasta que se estrelle con algún cuerpo cósmico.

El automóvil no tiene ninguna utilidad, más allá de ser el primer auto de calle en el espacio, pero sirvió para examinar los propulsores de los cohetes que lo impulsaron fuera de la atmósfera, que son tan potentes como los que se usaron en las misiones Apolo que llevaron al primer hombre a la Luna, en 1969. En la actualidad son los más potentes, es decir, los que más peso pueden propulsar.

Pero es bastante simbólico que la compañía del magnate haya enviado el carro a Marte, ya que esa empresa tiene planes de armar viaje para el planeta rojo mucho antes del 2030, y este hecho les brinda gran publicidad y posicionamiento como una compañía de avanzada en la carrera espacial.

La Nasa, por su parte, es un poco más conservadora en cuanto a la fecha de envío de una misión tripulada, y calcula que será en la década de los 2030. Mientras tanto, se concentra en conocer más a fondo cómo sería la supervivencia en Marte mediante el envío de vehículos de exploración (rovers) que a la fecha han recolectado ‘toneladas’ de información sobre los niveles de radiación que deberán enfrentar los futuros astronautas, así como características del suelo.

En el 2020 la agencia espacial estadounidense planea enviar una misión de vehículos para explorar la existencia de recursos naturales marcianos que les puedan servir a los visitantes terrícolas, como el oxígeno. Otros de los avances de la Nasa en este sentido es el estudio de las condiciones marcianas para la vida humana y los cambios en la salud y el cuerpo que pueden experimentar los astronautas, tanto durante el viaje como en el periodo de colonización.

La fase final de las pruebas de la Nasa en la Luna, donde simulará las condiciones de vida en Marte, incluye descensos sobre un asteroide cercano para que, a principios de la década del 2030, los astronautas puedan no solo descender en Marte sino tener el conocimiento suficiente para “vivir de la tierra”, como lo expresa la misma Nasa y como queda evidenciado en la cinta El marciano, en la que los científicos cuentan con sus propios cultivos hidropónicos.

Otro de los grandes obstáculos ha sido el del combustible para cubrir la distancia entre los dos planetas, y las condiciones de encierro y convivencia de los tripulantes de la nave durante un viaje que bien podría tardar 9 meses. Aunque los investigadores de SpaceX dicen que podría ser de mucho menos si se logran las condiciones de mínimas distancias entre la Tierra y Marte. Debido a la órbita irregular, el planeta rojo puede llegar a acercarse a nuestro planeta a tan solo 56 millones de kilómetros, como ocurrió en agosto del 2003.

¿Y si nos adelantamos?

Musk, luego del lanzamiento exitoso del cohete con el Tesla a bordo, dijo que su misión tripulada a Marte podría ocurrir en 2024 y que tardaría tan solo 30 días, declaraciones que algunos sectores de la ciencia califican de extremadamente optimistas. El objetivo de estas es, según sus detractores, aplacar las dudas de los socios inversionistas.

En cuanto a la preparación humana para el viaje y las condiciones en Marte, la Nasa no es la única que adelanta experimentos. Científicos del Austrian Space Forum dieron inicio este año a la misión Amadee-18 a Marte, que consiste en aislar a un grupo de personas (todos ellos científicos) en el desierto de Omán, en el norte de la península Arábiga, que presenta condiciones de clima y suelo en algo parecidas a las del planeta rojo.

Allí se practicarán actividades que pretenden crear y probar los equipos de exploración que se usarían en Marte. También se pondrán en marcha técnicas para detectar vida y la creación de un conjunto de reglas y protocolos para que un ser humano pueda sobrevivir en condiciones extremas.

Todas las iniciativas involucradas en misiones tripuladas a Marte coinciden en que la idea es establecer colonias humanas allí. Para hacer más prácticos los viajes de ida y vuelta con personas y carga, la empresa de Elon Musk ya trabaja en una ruta interplanetaria que convertiría estos viajes en algo rutinario. Y lo bueno es que nadie se opone rotundamente a esta posibilidad.

 

 

*Publicado en la edicón impresa de marzo de 2018.