15 de diciembre del 2017
Creative Commons | Steve Jobs en la presentación del IPhone 4.
15 de Febrero de 2017
Por:
Mauricio Romero

Hace 10 años salió al mercado el primer IPhone, que cambió la manera en que uno se relaciona con su propio teléfono y con los demás. Ahora Apple está apunto de lanzar el iPhone 8, que promete ser mucho más liviano y costará cerca de tres millones de pesos. ¿Cuál es el secreto de la marca para liderar el mercado tecnológico a pesar de su precio?

La magia de Apple

La incompatibilidad con dispositivos de otros fabricantes y el alto costo de productos y accesorios no impiden que la marca de la manzana sea la preferida por muchos usuarios que están dispuestos a sacrificar precio por exclusividad, elegancia y belleza.

“Si todo lo que hiciéramos fuera gradual, ¿dónde estaría la emoción? ¿Dónde quedaría el valor de Apple como innovadora?”. Con esas palabras, Phil Schiller, vicepresidente de mercadeo de Apple, resume la compañía, que se ha convertido en referencia de innovación tecnológica. Schiller dio estas declaraciones durante una entrevista tras el lanzamiento de la más reciente versión del MacBook, que incorpora un puerto USB-C que sirve para recargarlo y, a la vez, transferir información. Retirar los demás puertos para adelgazar el computador obliga a los usuarios a compartir archivos solo por internet, únicamente a la manera de Apple.

Algo similar ocurrió cuando la otrora empresa de Steve Jobs removió la ranura de los disquetes, que a finales del siglo pasado eran el medio más común de transferir información entre computadores. Schiller recuerda una conversación que tuvo con colegas competidores, quienes le decían: “Yo envidio a Apple, pues se puede dar el lujo de quitar la ranura para los disquetes, mientras que los demás no podemos. Si todos tenemos lo mismo y yo, como Dell, les retiro la ranura a mis computadores, el cliente se va y compra un Toshiba o uno que sí la tenga”.

Apple se da el lujo de innovar y probar sus productos en el mercado, así a los usuarios les cueste acostumbrarse. La prueba es la nueva generación de teléfonos de la empresa, el iPhone 7, que no tiene entrada de audífonos de conector estándar pero sí un adaptador para audífonos compatibles, de 7,1 mm de grosor, lo cual hizo  más delgado el dispositivo. También lo hizo más liviano, con un peso de 138 gramos.

Adquirir cualquier producto Apple es como comprar una muñeca Barbie: los costosos accesorios son un negocio propio. El costo de los audífonos para el iPhone 7 ronda los 500.000 pesos, mientras que audífonos de otras marcas y de calidad similar cuestan menos de la mitad.

 

Despotismo con guantes de seda

 

La experiencia de usuario tiene bastante que ver con la aceptación mundial que tiene Apple, pese a que sus productos son casi siempre tres veces más costosos que los de sus competidores, y tienden a no ser compatibles con extraños. Apple vende más en China que en el mismo Estados Unidos, sin variar los precios. En China, durante el 2013, se vendieron cerca de 75 millones de unidades de iPhones. Con el iPhone 7, batió su propio récord de ventas en el mundo con 78 millones de unidades vendidas en los primeros tres meses, algo que no alcanzaron sus versiones anteriores.

El secreto de Apple es que ha logrado imponer sus términos, con sus propios desarrollos, en un mercado estandarizado. Cada lanzamiento suyo ha dado que hablar a los medios de comunicación, a los consumidores, a los detractores, a los clientes potenciales y a la competencia.

El día que Jobs presentó el MacBook Air, descrito por él como “el portátil más delgado del mundo”, le dijo a la audiencia que era tan delgado que su parte más gruesa seguía siendo de menor grosor que la sección más delgada del que ostentaba la corona de la delgadez, un modelo de portátil de Sony. Añadió que su nuevo portátil cabía en un sobre de manila y, simplemente lo demostró: “He aquí el computador más delgado del mundo, el MacBook Air”, anunció, al tiempo que lo extraía del sobre y lo apoyaba sobre las yemas de los dedos.

Como era de esperarse, la audiencia de periodistas que cubre tales eventos y que normalmente es ‘fan’ de sus productos, explotó en chiflidos de aprobación y ‘guaus’ de admiración. Ese tipo de presentación y de productos han sido ingredientes clave para apoyar la calidad de Apple y han convertido a la marca en un asunto de seguimiento casi ‘religioso’ por parte de sus admiradores.

Basta con ‘picarle la lengua’ a un ‘maquero’ (fan de la marca) para descubrir que ‘darle palo’ a Apple causa más sensibilidad que hablar de política, religión o fútbol.

Antes la discusión se limitaba a los computadores, pero ahora se ha extendido a los teléfonos inteligentes: que si es mejor la cámara del iPhone 6 que la del LG G4 o el Huawei P8; que si el iPad sigue siendo el preferido en tabletas; que si los portátiles de Apple siguen siendo los más delgados y potentes; que si los computadores Apple son más resistentes a los virus; y un largo etcétera de temas, dependiendo del producto que se trate.

Incluso sus fanáticos le perdonan a Apple que en operaciones cotidianas pida el usuario y la contraseña de registro de iCloud (el sistema de almacenamiento en la nube de la compañía) y siempre que se ingresa a la tienda de ‘apps’, o que pida sincronizar con iCloud los contenidos del computador, cuando muchas veces el usuario simplemente quiere tener su información almacenada localmente.

Si ya le perdonaron el precio a cambio de diseño, elegancia y exclusividad, sus defectos son casi imperceptibles. Al menos eso es lo que piensan los fieles seguidores de la dictadura Apple.

 

*Este artículo fue escrito originalmente por Mauricio Romero y apareció publicado en la edición impresa de enero de 2016. Para la publicación en web, fue actualizado por Catalina Barrera, a propósito del nuevo iPhone 8, cuyo lanzamiento todavía no ha sido programado pero sobre el cual ya se han filtrado algunas características.