19 de septiembre del 2020
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24 de Marzo de 2017
Por:
Mauricio Romero

Los primeros días de marzo registraron el pico histórico del Bitcoin, que superó los 1.260 dólares por unidad y que en sólo 20 días decreció 15%. ¿Cómo funciona esta criptomoneda?

Bitcoin, la competencia de los billetes

Hasta hace algunas décadas, los asalariados recibían su sueldo en efectivo o en cheque. Luego, el salario comenzó a depositarse directamente en una cuenta bancaria, para que el trabajador lo retirara con una tarjeta débito. Hoy es posible pagar todas nuestras cuentas con tarjeta débito, sin que ningún billete ni moneda haya pasado por nuestras manos.

El dinero electrónico, también denominado digital o virtual, está provocando que cada vez sea menos común llevar dinero en efectivo en el bolsillo, pues ya es posible pagar en una tienda, un autobús o taxi desde el celular, el computador o mediante alguna tarjeta.

La nueva moneda

En la última década han comenzado a surgir medios de transacción electrónica independientes que actúan como una moneda y que pueden ser de dos tipos: los que vienen en forma de tarjeta, como una débito o crédito, y que se cargan de manera electrónica con un valor determinado en dinero, y los que existen exclusivamente en el mundo de Internet: sin necesidad de un banco ni un ente regulador, el usuario puede tener una determinada cantidad de dinero virtual en su cuenta.

La moneda virtual más conocida del momento es Bitcoin, un sistema para hacer pagos y comprar bienes y servicios en varios países. Bitcoin está alojado en servidores (computadores) que no son controlados por una entidad, una persona ni un gobierno específico. Esta moneda opera entre personas y entidades que simplemente comparten la confianza, pero no hay reglas, regulación, garantías ni responsabilidad en caso de que el dinero sea robado (hackeado) o de que un vendedor o comprador de productos o servicios sea un fraude. De hecho, en Colombia ni el Banco de la República ni la Superintendencia Financiera avalan monedas virtuales como Bitcoin.

Existen al menos 150 iniciativas similares en el mundo, de las cuales las más conocidas tienen un mayor número de usuarios con buena reputación, algo similar a lo que sucede con la ‘fama’, que compradores y vendedores construyen en sitios de subastas y compras como Mercado Libre y Amazon.

No obstante la confianza de los usuarios de estas monedas, y el aumento de popularidad, estas formas de hacer transacciones se prestan para mover grandes cantidades de dinero de forma anónima (o por lo menos difícil de rastrear), y por ello muchas personas al margen de la ley las utilizan con holgura. Lo anterior representa un reto para los gobiernos, una vez estas formas independientes y no reguladas de dinero electrónico se difundan más entre la población.

 

 

Las siguientes son algunas de las monedas digitales que le montaron competencia a Bitcoin:

 

Litecoin: es la segunda moneda virtual más grande, después de Bitcoin, y fue lanzada en 2011 por su creador, Charlie Lee, un ingeniero graduado en el MIT y que trabajó en Google. Litecoin realiza las transacciones un poco más rápido que Bitcoin.

 

 

 

 

 

Peercoin: también se refieren a esta moneda como PPCoin, Peer-to-Peer Coin o P2P Coin, y fue creada en el 2012; supuestamente ofrece algoritmos de seguridad más robustos que los de sus competidores.

 

 

 

 

 

 

Dogecoin: es un protocolo basado en Bitcoin, con algunas modificaciones para hacerla apta para transacciones de menor cuantía.

 

 

 

 

Darkcoin: las transacciones con esta moneda no dejan rastros, como sí sucede con Bitcoin, cuyos intercambios y pagos quedan registrados en un libro contable centralizado. Fue lanzado en 2014.

 

 

 

 

 

 

Primecoin: del mismo creador de Peercoin, se basa en números primos y por ello se presume que ofrece niveles de seguridad más avanzados que otras monedas virtuales.

 

 

 

 

4 RAZONES PARA IMPONERSE

El impulso de la moneda virtual no tiene reversa, así todavía no exista una regulación o un sistema robusto y confiable. Estas son algunas razones que harán que este tipo de tecnología se difunda:

1. Cuando se regule, los gobiernos podrán controlar mejor los flujos de dinero y, asimismo, los ingresos, egresos y pagos de impuestos de sus ciudadanos.

2. Para los bancos centrales adoptar un modelo de moneda electrónica y adecuarlo a sus necesidades puede impulsar el uso popular de esta tecnología.

3. Es más barato para un gobierno implementar el dinero digital, que imprimir billetes cada cierto número de años para reemplazar los existentes. Se acabaría la falsificación y el flujo de ‘dineros calientes’, siempre y cuando el sistema esté regulado y controlado. Además, ya hay un terreno ganado en pagos electrónicos en los países desarrollados.

4. Muchos consideran que el sistema financiero actual está desgastado y que se necesita un cambio de modelo. Esa nueva opción está relacionada con la implementación de las economías con base en las monedas electrónicas.

 

 

*Publicado en la edición impresa de octubre de 2016.