23 de septiembre del 2019
Fotografías | Cortesía de Canalón de Timbiquí
8 de Mayo de 2019
Por:
Catalina Uribe Tarazona

Entre las marimbas y los bombos de Santa Bárbara de Timbiquí nació esta mujer, quien, hoy, lleva en alto las tradiciones del Pacífico colombiano.

“Soy ‘cantora’, no ‘cantaora’ ”: Nidia Góngora

¿Cómo así que es ‘cantora’ y no ‘cantaora’?

Es la verdad (risas). En los medios de comunicación y en otros escenarios se ha utilizado la palabra ‘cantaora’ para denominar a las mujeres que hacemos canto tradicional o interpretamos ritmos raizales. Pero en el Pacífico toda la vida se ha hablado de ‘cantora’ y en el Caribe de ‘cantadora’. En ninguno de ‘cantaora’. El término real, que viene desde la tradición, se ha invisibilizado por completo.

 

Siempre la vemos sonriendo. ¿Cómo es Nidia Góngora? 

Ay yo no sé (ríe). Yo soy una persona temperamental, anque he tratado de cambiar con los años. Después que tuve hijos cambié un poco, me he vuelto más serena. Pero también soy muy alegre. En mi casa cuando estoy seria me dicen que por qué estoy enoja', que por qué estoy de mal genio, entonces yo les digo: ombe' por Dios, no estoy de mal genio, estoy seria. Me considero una persona muy alegre, muy noble, muy solidaria, me gusta mucho compartir con las personas, compartir lo que se y lo que tengo. También me considero muy humilde, respetuosa de las cosas, del ser y del universo. Eso sí, soy brava. Pero brava con razón, nunca me va a ver enojada sin causa. 

 

Háblenos de su infancia. ¿Cómo inició su relación con la música?

Desde antes de nacer ya estaba vinculada con ella, pues vengo de familia de cantoras. Mi mamá es importante en la escena musical de Santa Bárbara de Timbiquí, y mi papá también es un músico apasionado. Me crie escuchando ritmos de todo el mundo: por el lado de mi mamá estaba la música tradicional, y por el de mi papá el bolero, la salsa, el son, las baladas, el merengue, el reggae, el rock y las rancheras. Crecí en un barrio donde se respiraba música a diario. 

 

 

La música del Pacífico ha tomado mucha fuerza en la escena musical colombiana. ¿Cómo explica ese interés?

Durante mucho tiempo, diferentes agrupaciones hemos trabajado para visibilizar los ritmos tradicionales del Pacífico sur. Sin embargo, la música solita ha hecho su trabajo. Tiene mucha fuerza y poder. Lo que hemos hecho es usar ese potencial para conectarnos, no solamente con nuestro territorio, sino con todo el mundo. El interés también lo generan sus letras, los mensajes, los sonidos de cada uno de los instrumentos, el canto mismo, la parte espiritual que trae la música y el poder de sensibilizar. Escenarios como el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez han ayudado a visibilizar nuestras tradiciones.

 

¿Con qué  instrumento musical tradicional se identifica?

Con la marimba y el bombo. Me gusta mucho tocar bombo, no como un acto de rebeldía pero sí como un acto de resistencia. Nunca me ha gustado que me impongan cosas, mucho menos que me las prohíban, y el bombo ha sido un instrumento que tradicionalmente ha sido usado solo por los hombres. Cada vez que una mujer tocaba este instrumento la tildaban de ‘machorra’ porque se consideraba un instrumento de fuerza. Yo pienso que la fuerza y el poder lo tienen tanto los hombres como las mujeres, por eso digo que yo aprendí a tocar el bombo, no por llevar la contraria, sino por demostrar que las mujeres también éramos capaces. La marimba es otro instrumento que me identifica, me produce calma, me relaja y me despierta una cantidad de sensaciones muy bonitas.

 

Timbiquí ha sido muy golpeado por el conflicto. ¿Cuál ha sido la labor de la música en esta región?

La música está en cada uno de los escenarios de la cotidianidad. En nuestra comunidad ha sido una especie de muro de contención, esa ‘luz’ dentro de tanta ‘tiniebla’ que ha generado el conflicto armado y social en el que vive nuestro país y que logró llevar sus tentáculos hasta el Pacífico. Para nosotros ha sido nuestra arma, nuestro objeto de resistencia. Hay muchas cosas que se han transformado en nuestra comunidad, pero a través de la música nos reencontramos con esa ancestralidad y esos elementos que culturalmente se han perdido o debilitado. A través de la música perdemos todo temor, podemos expresar absolutamente todas nuestras inconformidades y hacer todas las denuncias posibles. También podemos mostrar lo bueno de la región, mandar un mensaje esperanzador y, lo más importante de todo, convertirnos en esa voz de aquellos, que aunque tienen voz, no son escuchados.

 

Antes de ser cantante era profesora. ¿La docencia sigue vigente en su vida?

Nunca he dejado de ser docente. Me gusta mucho enseñar. Desde pequeña reunía a mis sobrinitos, a mis primos y a los jóvenes del barrio para reforzarles sus tareas. Yo hice parte de varios grupos de la parroquia y siempre tuve ese liderazgo. Además, como manejaba grupos comunitarios, cogía a los niños del barrio Las Brisas y me los llevaba para mi casa a enseñarles. Empecé trabajando formalmente en la Institución Educativa Fabio Villegas en Villa Rica, Cauca, concursé en el 2006, me nombraron y trabajé más o menos siete años. Yo trabajaba en el colegio y también cantaba y viajaba, pero llegó un momento en el que tenía que tomar la decisión de dedicarme tiempo completo a la docencia desde la institución oficial o dedicarme a la música, así que con mucha alegría y determinación, tomé la decisión que me tiene hoy acá. Sigo en la labor de docente a través de la escuela y de la Fundación Canalón de Timbiquí, sin contar que con la música y el arte también impartimos conocimiento.

 

¿Cómo nace Canalón de Timbiquí?

El proyecto arranca en Timbiquí hace más de 4 décadas. Lo que somos hoy es la continuidad de un proceso que arrancó allá con nuestras mamás, con mayores y con sabedores de la comunidad, bajo la dirección de la profesora Elizabeth Sinisterra. Cuando estudiábamos ella comenzó a agrupar estudiantes que tenían el talento, tanto en música como en danza, y por medio de su cátedra, comenzó a fortalecer todos estos saberes ancestrales que ya teníamos. Tiempo después decidimos venir a Cali, algunos a continuar nuestros estudios, otros a trabajar o por diferentes motivos. Un día tomamos la decisión de retomar, llamamos a la profesora –que también se había trasladado para Cali– y arrancamos, no como una agrupación formalizada sino reuniéndonos a hacer tertulias en donde hacíamos música.

 

¿Por qué se bautizaron así? 

La profe llegó un día y nos propuso ponerle un nombre a la agrupación, uno que se relacionaba con una de las dos riquezas más grandes que tenemos nosotros allá en el pueblo: la minería y la música. La propuesta era ponerle Socavón. Así nació Canalón de Timbiquí, como Socavón. Empezamos a trabajar, participamos en el Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez, continuamos varios años con ese nombre, luego la profe invitó a varias personas también de la comunidad –que no precisamente eran músicos o estaban metidos en el tema de la música– para que apadrinaran el proyecto y crearan una fundación. Con el tiempo la agrupación como tal empezó a tener diferencias con los otros miembros de la fundación entonces tomamos la decisión de independizarnos. En ese momento adoptamos el nombre de Canalón de Timbiquí. ¿Por qué Canalón? porque también es un elemento importantísimo en la minería artesanal y no queríamos desligar el nombre de la idea con la que se había creado primero. 

 

Además de Canalón de Timbiquí y la Pacifican Power, ¿qué otros proyectos tiene actualmente?

Con Quantic y el proyecto de Pacífico Electrónico grabamos nuestra segunda propuesta discográfica hace un mes en Nueva York. Pronto les contaremos. Estoy ahorita en un proyecto muy hermoso llamado De Palenque a Matongué, una unión musical entre congoleses y colombianos. Por otro lado, aunque hace rato no se mueve, Ondatrópica es un proyecto que está allí y que vive todavía. Y, además de todo eso, estoy participando en un proyecto del trompetista y director francés, Etienne Sevet, que se llama The Bongo Hop.

 

 

De Mar y Río reúne a tres generaciones musicales de Timbiquí, ¿cómo se gestó este trabajo?

Hace mucho tiempo habíamos querido hacer este trabajo. En producciones anteriores, habíamos invitado a artistas como las maestras Inés Granja y Olivia Bonilla, pero esta vez quisimos tener a más maestros juntos. Así que el primer paso fue buscar aliados, pues un proyecto de esa magnitud requiere de muchos recursos, y no contábamos con ellos. A Diego Gómez –quien lideró la producción–, le gustó la propuesta. Luego, resultó otro aliado muy importante para nosotros, que fue Fondo Acción. Ellos comparten uno de los propósitos más grandes de Canalón: llevar un mensaje sobre lo importante que es la conservación de nuestros recursos naturales. Invitamos a las cantoras y cantores de Timbiquí, se les planteó la idea y la aceptaron con mucha alegría. Finalmente, la grabación se hizo en Bogotá, en los estudios de Audiovisión.

 

¿Cuál considera que es el diferencial que tiene Canalón de Timbiquí frente a otras agrupaciones del Pacífico?

Canalón de Timbiquí ha sido una agrupación que se ha mantenido firme y solida desde sus inicios, es un proyecto que se ha esforzado al máximo por conservar esa identidad musical y tradición que promueve. Más que una agrupación musical, somos una institución. Nosotros no solamente hacemos música para compartir con las demás personas, no lo vemos como un show ni un producto que se venda, lo vemos como un espacio ritual donde compartimos música tradicional y celebramos la vida a través de ella. Nos hemos encargado, no solamente de difundir la música tradicional del Pacífico sur colombiano, sino que estamos en la tarea de preservarla, conservarla y transmitirla. Nos hemos convertido en una especie de guardianes de tradición. Además, tenemos un semillero en el que buscamos transmitir todos estos saberes a la nuevas generaciones.

 

¿Qué se viene para Nidia y para Canalón de Timbiquí?

Espero que muchas cosas, lo más próximo es el lanzamiento de la producción discográfica que va a ser el 9 de mayo en Armando Records. Luego tenemos varios compromisos pero uno de los más importante es la gira por Europa. No puedo adelantar nada todavía porque apenas se está armando pero sí puedo decir que va a estar muy chevere. Aquí en Colombia vamos participar en el Petronio, acompañando una nueva propuesta musical, y también vamos a estar en algunos eventos simultáneos que ya les iremos contando más adelante.

 

¿Qué significa para usted haber nacido en el Pacífico colombiano?

El mejor regalo que me dio la vida.

 

*Publicado en la edición impresa de mayo de 2019.