22 de septiembre del 2018
Archivo Particular | Foto: Santiago Sepúlveda
28 de Marzo de 2018
Por:
Catalina Barrera

La banda bogotana se prepara para dos giras nacionales y dos en México. El cuarteto, que empezó tocando en el colegio, ha experimentado con sonidos que van del rock tradicional hasta el indie, con un toque de neo folk. 

Oh'laville, la nueva cara del rock alternativo colombiano

¿Cómo nació Oh’laville?

Éramos cuatro  amigos que hacíamos música en el colegio. La idea la maduramos en la universidad, donde grabamos nuestro primer disco: Pedazos de papel (2012). Desde ese primer proyecto nos hemos dedicado a tocar en festivales. Estuvimos en Rock al Parque, también en Estéreo Picnic y en algunos más. Poco a poco construimos el segundo disco, Anaranjado (2015), con el que tuvimos un muy buen año y realizamos algunas giras nacionales. Gracias a ese disco también estuvimos en México, alternando con Los Mesoneros. Luego lanzamos un EP que se llamó Un desfile de esqueletos, y lo último que hemos hecho es el sencillo Magia negra, que hace parte del disco que saldrá este año.

 

¿Cómo se han complementado para crear música?

Nuestro baterista (Luis) es fiel seguidor de todo este ‘boom’ de música folclórica mezclada con electrónica y elementos más modernos. Es un estudioso de esos sistemas de percusión y de los nuevos géneros que se han ido metiendo en las líneas de percusión y rítmicas de Oh’laville. A Andrés Sierra y a mí (Mateo) nos gusta mucho el rock un poco más pesado. A Andrés Toro le gusta el pop. Todo eso termina mezclándose y se crea el universo de Oh’laville.

 

¿Qué ha cambiado desde Pedazos de papel, su primer disco, hasta hoy?

Nuestro enfoque en las canciones, más allá del género que sea. Hemos entendido que hay gente a la que le parece que lo que hacemos es rock alternativo, pero con Magia negra algunos hablan de que hacemos rock un poco más pesado, e incluso tenemos canciones que dicen que son pop. Sin embargo, nuestro cambio ha sido decidir que, sin importar el género al que se asocien nuestras creaciones, queremos enfocarnos en las canciones y en darle a cada una lo que necesita musicalmente, que la instrumentación sea mejor; y en ese sentido el espectro de Oh’laville se convierte en algo mucho más grande.

 

Pero, ¿con qué género los identifican?

Yo diría que para una persona que no conoce a Oh’laville, el rock alternativo es una buena etiqueta. Aunque hay elementos de muchas otras cosas. Cuando empezamos Pedazos de papel usamos varios elementos de folk. En Anaranjado también hay elementos pop. Desfile de esqueletos definitivamente tiene muchas cosas experimentales. Es una mezcla de diferentes cosas, y creo que para quien no conozca la banda, el rock alternativo puede ser una buena definición. 

 

¿Qué tan difícil es crecer en Colombia con el rock alternativo?

Tiene muchas complicaciones. Nosotros, como banda alternativa, tenemos el reto de ser competitivos en el mundo y para eso es importantísimo ensayar mucho, mejorar el show en vivo y hacer muy buenos discos. Creo que la gran responsabilidad de la banda es conquistar al público, al que muchas veces culpamos. Cultivar a la gente a la que le gusta escuchar música en vivo, que le gusta ir a conciertos, que le gusta oír música distinta a la que suena en la radio todo el tiempo. Pero es increíble el nivel de fidelidad del público hacia una banda alternativa que ha hecho una carrera de mucho tiempo. Nosotros llevamos casi 7 años, y lo más grato es ver cómo impacta nuestra música en nuestro público de una forma muy profunda.

 

Magia negra es el primer sencillo del álbum que planean lanzar este año. ¿De dónde salió la idea de ese nombre?

No hace mucho estábamos en la sala de ensayos tratando de construir la canción que reúne diferentes momentos de la banda y de nosotros como individuos. Desde que llegó la canción, las ideas para la letra tenían que ver con mucha simbología, muchos elementos que usaban las metáforas del budú, de la brujería y otros referentes hacia eso. Definitivamente se tenía que llamar Magia negra.

 

¿Y qué viene para este año?

Este es un año clave para la banda. Es de lanzamiento de disco, y eso siempre es una motivación muy importante. Se activan los conciertos, los festivales, y además tenemos dos giras en México y dos giras nacionales, donde pisamos 9 ciudades de Colombia dos veces en el año. En México también nos vamos dos veces a 7 ciudades, a tocar, a promover las canciones nuevas del disco y a seguir en el gran proyecto de construir un público sólido.

 

¿Cuál es la diferencia entre el público mexicano y el colombiano?

La gran diferencia es que el público mexicano tiene una cultura de muchos años de conciertos en vivo y de rock, que eso solamente creo que se logra con el tiempo. Tienen dentro de su código ir a oír música alternativa en vivo. Eso no pasa acá. Todavía está muy lejano eso de que alguien invite a oír a una banda, todavía no está dentro de nuestro código o de nuestra lista de planes del fin de semana ir a oír música en vivo. Además, creo que los mexicanos culturalmente son muy orgullosos de su cultura, y eso no pasa tanto en Colombia. Aquí eso todavía está por construirse.

 

 

*Publicado en la edición impresa de marzo de 2018.