20 de septiembre del 2017
Cortesía
5 de Julio de 2017
Por:
Catalina Barrera

La artista colombo-irlandesa lanzó su segundo trabajo como solista, compuesto de doce canciones. Se llama Respirar y es un homenaje a Latinoamérica e Irlanda, a los diferentes ritmos de cada región y a una aventura que comenzó en Ecuador y terminó en Colombia. 

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“De Irlanda, el violín; de Colombia, el tiple”: Katie James

 

Katie James nació en Inishfree, una isla ubicada al sur de Irlanda. Su madre es inglesa y su padre irlandés. A los dos años llegó a Colombia en compañía de su familia. Se instalaron en el Tolima y allí vivió en una comunidad anglo-irlandesa llamada Atlantis. Años más tarde su padre decidió mudarse a Venezuela tras separarse de la madre de Katie, quien creció alimentándose directamente de huertas, música en vivo y celebraciones colombo-irlandesas.

 

En 2007 llegó a Bogotá para estudiar música en la Universidad Incca, y entre los años 2009 y 2014 formó parte de los grupos Vía Súbita y Ludens. Asegura que ha tenido la oportunidad de viajar a su país natal pero siempre regresa a su casa: Colombia.

 

Usted creció en medio de una comunidad anglo-irlandesa en las montañas del Tolima. ¿Recuerda qué influencias musicales tenía en ese entonces?

Empecé a tocar violín a los 9 años. Vivíamos sin energía eléctrica, así que la influencia llegaba a mí como música en vivo. No poníamos discos. No había radio ni televisión. Recuerdo que algunos en la comunidad tocaban la guitarra, la concertina o el burton al ritmo del blues, el rock and roll o la música irlandesa. Pero también nos visitaban vecinos oriundos de la zona a celebrar con nosotros los cumpleaños, y tocaban música colombiana. Con ellos escuchaba guabinas, pasillos y bambucos. A veces, rancheras (risas).     

 

¿Por qué no siguió en esa comunidad?

Después de esos 11 años, fuimos desplazados. Nos tocó lo lindo y lo no tan lindo de Colombia. Donde vivíamos era una zona roja. No habíamos tenido problemas antes pero nos dijeron que teníamos que irnos, que nosotros representábamos un riesgo.

 

Si nunca tuvo una educación formal, ¿cuándo contempló la música como profesión?

Me fui a vivir a Popayán, y a los 13 años empecé a componer mis propias canciones. Quise aprender guitarra para acompañarme. Estudié guitarra clásica varios años. Entré en la adolescencia, y seguía componiendo. Cantaba con mis hermanas y en el Coro de Cámara de Popayán. Nunca dejé de estar activa musicalmente, pero sí, era un poco rebelde con el tema de la educación formal. Cuando sentí que la música era el camino que quería para el resto de mi vida, empece a sentir que necesitaba herramientas que solo las podía brindar la academia. Fue cuando decidí irme a vivir a Bogotá. Tenía 22 años. Entré a la universidad tarde, si comparo las edades de mis compañeros.

 

Viajó por Suramérica y luego regresó a grabar un segundo trabajo discográfico. ¿Respirar fue el resultado de ese viaje, o estaba planeado antes de que se aventurara por el continente?

No iba con la idea previa de hacer un disco. Antes del viaje había hecho un EP de 5 canciones, entonces en mi cabeza no estaba hacer otro. De regreso, cuando estaba en Lima a punto de volver a Colombia, me di cuenta de que tenía suficientes canciones para un disco y empecé a planearlo.

 

Viajó a Ecuador, Perú y Chile y regresó a Colombia a grabar su último sencillo. ¿Qué influencia musical recuerda o guarda de cada país?

De Ecuador recuerdo ritmos que jamás había escuchado en Colombia, como el albazo o el yaraví. Tienen un pasillo que es similar al pasillo colombiano. De Perú me quedé con el landó y de Chile con la cueca.

 

El disco está compuesto de canciones en inglés y en español. ¿Tiene preferencia por algún idioma a la hora de componer?

No. Me gustan mucho los dos idiomas. Yo compongo por alguna emoción. Cuando estoy sola, caminando o sembrando zanahorias en la huerta, de repente es como si la melodía ya me llegara en un idioma determinado. Cuando compongo en inglés se refleja más el blues y el country; cuando lo hago en español se refleja más el folclor colombiano y latinoamericano.

 

En la canción Respirar, nombre que también lleva este segundo álbum, parece que se despide de alguien. ¿De quién o de qué?

Me despido de Jorge Zárate, mi compañero de viaje y compañero sentimental. Traté de hablar del respiro que uno se da después de una relación, ese espacio necesario.

 

En algunas canciones del disco aparecen instrumentos como el tiple, la bandola, el charango, el cuatro llanero… hasta un cuarteto de cuerdas, entre otros. ¿Cuál instrumento, según usted, englobaría a la música irlandesa y cuál a la latinoamericana?

El tiple, que aparece en la mayoría de las canciones, es muy colombiano. Pero el disco no tiene bambucos ni pasillos. No hay uno de allá y de acá. Pero creo que de Irlanda el violín y de Colombia el tiple.

 

Se ha puesto muy de moda el tema del feminismo, y usted tiene una canción que se titula Hoy no seré feminista. ¿Es que a veces se cansa de serlo?

Soy un poco feminista, pero esa canción habla de esos días en los que uno no quiere pelear con su pareja, no quiere llevar la contraria y se quiere entregar a esta. Siento que, si bien el feminismo es necesario en el sentido de rescatar nuestros derechos, no hay que irse al extremo de perder el lado delicado y sensual que nos caracteriza, sin hacernos débiles. No estoy en contra del feminismo, estoy en contra de esos extremos que llevan a perder la sensualidad, la delicadeza y la feminidad.

 

¿Tiene alguna canción de las 12 de este álbum con la que se identifique?

Rompiendo muros, porque la compuse justo antes del viaje por Suramérica, y habla de eso, de viajar. Hay una frase que dice: “Caminaré hasta desgastar mis botas dejando atrás mis ilusiones rotas”. Habla de dejar ese trabajo estable, ese mal sueldo e irse libre por el mundo. Trato de dar a entender que romper muros es romper fronteras, o cualquier restricción.

 

¿Cuánto duró la producción del disco?

Fueron alrededor de cinco meses. Lo hice con Audiovisión, y fue emocionante. Hubo mucho trabajo pero me encantó hacerlo. Sentía que ya estaba suficientemente madura hasta para escribir todos los arreglos a cada músico. 

 

 

*Publicado en la edición impresa de junio de 2017.