17 de septiembre del 2019
5 de Noviembre de 2014
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Este DJ, uno de los referentes más importantes del mundo de la música electrónica, estará en Bogotá. Desde los 14 años supo lo que quería y ahora artistas como Madonna están junto a él.

Por Ana Catalina Baldrich

David Guetta, el alma de la fiesta

En el “Ultra Music Festival” en Miami las luces comienzan a confundirse con sonidos que aceleran el corazón de miles de personas que bailan entre destellos que salen del escenario, mientras se ilumina el nombre de quien despierta euforia en un público de jóvenes que lo respetan como el maestro del dance, la electrónica y las buenas mezclas, sin que les importe lo que para ellos puede considerarse una avanzada edad.

David Pierre Guetta nació en París el 7 de noviembre de 1967, y desde que era un adolescente supo que su vida sería tras un tornamesa.
“Una profesora citó a mis padres porque estaba realmente  preocupada por mí,  por las matemáticas. Yo le dije: ‘profesora,  no se preocupe, quiero ser DJ. No necesito ser bueno en matemáticas’. Ella  me dijo: ‘¿Qué es eso?’  Y le expliqué: ‘Utilizo caras B, acapellas  y mezclo temas’. Entonces dijo: ‘Ese no es un trabajo, ¿tú crees que te vas a ganar la vida haciendo eso?’ ”, contó Getta, en una entrevista en “Nothing but the beat. The movie”. un documental sobre su carrera.
Así, el parisiense comenzó a mezclar en su habitación cuando tenía solo 14 años, y a los 17 ya trabajaba en las discotecas.
En el mismo documental, cuenta que descubrió la música house cuando trabajaba en un club gay en París. “Yo no era gay, pero había encontrado un trabajo en esa ‘disco’. Quería ser DJ, era una obsesión, era como una droga. Como trabajaba en una ‘disco’ gay, pude observar lo que pasaba en ‘discos’ como esta de EE. UU. e Inglaterra; era 1987, me enteré de lo que estaba sucediendo en Chicago y en Nueva York… hablé con el jefe de la discoteca  y le dije: “Esta música es increíble, va a cambiar el mundo”.

Y lo cambió. Por lo menos para quienes acudían a las discotecas donde él mezclaba con el único objetivo de que la gente la pasara bien.
Tal vez este es el secreto de su éxito, el mismo que comparte en cada una de sus presentaciones en las que siempre interactúa con el público. “Vengo acá para celebrar la vida con la gente y me siento parte de la fiesta. Yo también estoy de fiesta. Cuando nos sentimos todos uno, eso es mágico”, manifestó en un video que publicó para festejar sus 50 millones de seguidores en Facebook, en el que registra la fiesta “A party 424 Meters under the sea”, la cual celebró en 2013 en Masada (Israel) con 20.000 asistentes.
Esa certeza de que la música logra unirlo con su público fue la base del video de su canción “One Voice”, con el que se convirtió en socio de las Naciones Unidas en apoyo de la campaña “El mundo necesita más”. “Si podemos hacer un cambio solo diciendo lo que el mundo necesita ahora y recolectar dinero para ayudar a las Naciones Unidas ¡wow! eso es increíble”, afirmó en el lanzamiento del video en Nueva York.
“Cuando toco, la gente es una sola en la pista de baile. Quiero lo mismo para el mundo. No importa cuán ocupado estés o dónde estés, compartimos este planeta y ayudamos al otro. Nosotros debemos ser uno solo”, agregó.
La carrera de David se forjó a fuego lento y en equipo, con quien además de socia fuera su esposa durante más de 20 años: Cathy Lobé, una mujer que descubrió su gusto por la noche gracias a su hermano, y que tuvo dos hijos con Guetta.
“Tenía 17 años y un domingo por la tarde en Hyères, mi hermano Chris me llevó a un club. Las luces tamizadas, la música de fondo. Me lancé a bailar y vi que todas las miradas se giraban hacia mí. Las barreras sociales y raciales parecían no existir. Solo hacía falta bailar bien. Había llegado mi turno”, afirmó Lobé en una entrevista con el diario El Mundo de España.
Así, las vidas de estos dos amantes de la música y el ritmo se encontraron gracias a una pasión compartida para convertirlos en una de las parejas más estables –hasta este año– del mundo musical.
“Nuestra pasión es la gente, la música y la noche. David me dijo un día: ‘Cathy, tienes que lanzar nuestra carrera, tenemos  que encontrar un lugar donde organizar fiestas’, y yo tenía miedo. Tuvimos que trabajar duro”, cuenta ella en una entrevista para “Nothing but the beat”.
En 1992 llegaron a Ibiza –el templo de la fiesta– a donde decidieron llevar el éxito que tenían en París. “Gracias también al éxito musical de David y a mi pasión por el show y la puesta en escena, nuestras noches se convirtieron en imprescindibles y comenzaron a atraer a gente de todo el mundo. Supimos imponer nuestro estilo”, afirma en el diario El Mundo.
“Me enamoré de la isla hace muchos años. Para mí era un sueño trabajar como DJ en Ibiza porque es la meca de esta música”,  declaró Guetta a la prensa de su país en 2011.
Con el tiempo nació “F***Me I’MFamous”, una fiesta que hoy hace giras internacionales, es una marca y una leyenda, que David continúa celebrando después de más de 10 años.

Mucho ha cambiado en la vida de David; sin embargo, su mánager, Caroline Prothero, afirmó en el documental sobre la carrera del DJ que en esencia el ritmo es el mismo. “Globalmente sigue siendo lo mismo, la misma rutina. Dormimos en hoteles, nos levantamos y al día siguiente viajamos a otra ciudad. Antes era muy distinto porque tocábamos muchas veces gratis, solo contaba la calidad y su nombre aparecía abajo del cartel”.
Esa época quedó atrás, su nombre nunca más volverá a estar en el final del anuncio, de hecho él es el cartel. Cuenta con dos premios Grammy, ha vendido millones de copias de sus discos, sus sencillos ocupan los primeros lugares de las listas, y hoy es buscado por grandes artistas que quieren trabajar con él para garantizarse un nuevo éxito.
Tal y como pasó con “I gotta a Feeling”, de los Black Eyed Peas, o “Revolver” de Madonna, entre muchos otros, que hoy mantienen a Guetta con una sonrisa y buscando cada vez más. “Mi ambición era convertirme en un DJ residente en un buen club y luego, cuando lo conseguí, mi ambición cambió. Pasa eso, nunca estoy satisfecho”.