20 de agosto del 2017
Archivo particular
11 de Abril de 2017
Por:
Redacción Credencial

La novela de Gabriel García Márquez, cumple medio siglo sin que le pasen los años, quizás porque parece escrita desde siempre y para siempre. ¿Qué tal ha madurado?

¿Qué opinan algunos autores de "Cien años de soledad"?

 

Carolina Sanín

Escritora, doctorada en literatura española y portuguesa en la Universidad de Yale. Autora de Todo en otra parte y Los niños.

Es una de las cuatro o cinco grandes obras de la humanidad. Y de las dos en castellano. Creo que no es de ninguna época. Creo que es la misma que antes de ser publicada y la misma, incluso, que antes de que se hubiera escrito (pues ya estaba en Hesiodo, en Lucrecio y en la Biblia). Creo que su único contexto es la condición humana y la sociedad humana.

 

Ricardo Silva

Escritor, autor de Historia oficial del amor

Es extraño que Cien años de soledad esté cumpliendo cincuenta: su logro principal, su logro más extraño al menos, es justamente el de habernos convencido desde la primera vez que fue publicado de que había existido siempre, como la Biblia o Las mil y una noches, y desconcierta, por decir lo menos, la noticia de que se trata de una novela que apenas tiene medio siglo. Cien años de soledad no ha envejecido ni un solo día porque nació vieja, única, sin rastros de los sesenta ni tics del siglo XX. Habría que agregarle un cero a su edad para que su influencia sobre la literatura que le siguió sea verosímil.

 

Andrés Hoyos

Fundador de la revista El Malpensante

Cien años de soledad ha envejecido bien: sus personajes siguen siendo poderosos, su prosa libidinosa y sorprendente, su estructura certera y nostálgica, pero lo que ha envejecido mejor es su influencia. Ya pasaron los años en los que muchos mediocampistas de segunda división, de los que está llena la mala literatura, querían poner muchachas a volar en medio de la ventisca y en general se dedicaban al contrabando narrativo, precavidos de una supuesta patente de corso que Gabo nunca les quiso extender. En cambio, no se nos puede olvidar que esta novela fue esencial a la hora de evitar un descarrilamiento en el arte literario parecido al sufrido en otras artes. En efecto, los nihilistas del nouveau roman francés, tras una humillación militar a la que no le encontraban salida, quisieron convertir su vieja y benemérita tradición narrativa en un submundo de fantasmas sin esencia, en un puro juego verbal. Para todo lo que ellos preconizaban, Cien años de soledad fue un antídoto letal. Luego, los buenos escritores siguieron por su camino, haciendo cada uno sus propias reglas, como tiene que ser.

 

Darío Jaramillo Agudelo

Poeta, novelista, exdirector de la Biblioteca Luis Angel Arango

Hace poco volví a leer Cien años y sigue manteniendo su carácter de clásico: mantiene fresca su capacidad de seducción, resiste la relectura manteniendo el gozo de quien la lee, proporciona nuevos descubrimientos, nuevas sorpresas. Sigue siendo un gran, un grandísimo libro.

 

 

*Descubra el artículo completo en nuestra edición impresa de abril de 2017.