21 de febrero del 2019
Fotografía cortesía | Penguin Random House
12 de Febrero de 2019
Por:
Ana Catalina Baldrich

El periodista Moisés Naím se estrena como escritor de ficción con su novela Dos espías en Caracas. Ambientada en los tiempos de Hugo Chávez, se trata de una historia en la que es imposible distinguir el límite entre información e imaginación.

“El futuro de Venezuela va a ser moldeado de manera importante por decisiones tomadas en La Habana”

Usted ha publicado más de 10 libros de no ficción y su labor como periodista fue galardonada con un premio Ortega y Gasset, ¿por qué decidió saltar a la ficción con un tema tan periodístico como la Revolución Bolivariana?

Porque sentí una inmensa necesidad de contar ‘mi’ versión de lo que ocurrió en la Venezuela de Hugo Chávez. Es una versión que incluye eventos, hechos y situaciones comprobables, combinados con otros que no puedo corroborar pero sobre los cuales tengo una fuerte intuición de que sucedieron tal como los cuento en la novela. Y, por supuesto, también incluyo muchos otros que son producto de mi imaginación.

 

 

Usted es reconocido por contar con información privilegiada. ¿Piensa que los lectores realmente pueden creer que la historia de Dos espías en Caracas no ocurrió tal cual como usted la narra?

Esta es una novela. Es, como dije, el producto de mi imaginación combinada con hechos reales. Pero, naturalmente, cada lector llegará a sus propias conclusiones acerca de cuán cerca de la realidad está mi ficción.

 

 

Su libro desmitifica a Hugo Chávez, lo describe como un ser humano con temores, cobardías y delirios. ¿Ha recibido algún tipo de reacción del gobierno venezolano?

No. En estos días el gobierno venezolano anda distraído en otras cosas...

 

 

Eva y Mauricio, protagonistas de su historia, reflejan la idea común de los espías modernos, ¿tuvo contacto con algún espía real para crear estos personajes?

Hace unos años escribí un libro titulado Ilícito, que es un amplio reportaje sobre la globalización del crimen organizado. La investigación en la que basé ese libro me obligó a viajar mucho y me puso en contacto con agentes de seguridad e inteligencia en diversos países. Algunos de ellos se convirtieron en mis amigos y lo siguen siendo hasta el día de hoy.

 

 

¿Cuánto tiempo le tomó escribir la novela? ¿Sufrió en algún momento un punto muerto de creatividad?

Llevo dos décadas cubriendo, como columnista y analista, lo que sucede en Venezuela. Naturalmente, este trabajo periodístico influyó sobre mi manera de entender y de contar esta historia. La escritura en sí de la novela me tomó varios años, ya que la tuve que combinar con mis otras actividades. Solo cuando sentí que tenía un borrador aceptable me dediqué casi exclusivamente a escribir la versión final. Tenía un enorme deseo de terminarla.

En todo ese tiempo pasé por momentos de grandes dudas, incluyendo períodos en los que pensé que era mejor olvidarme de ella y no publicarla. Creo que es inevitable para todo autor primerizo albergar grandes dudas sobre la calidad de lo que ha escrito. Eso me pasó. Afortunadamente, tuve el privilegio de contar con el estímulo y el apoyo de Claudio López Lamadrid, quizá el mejor editor en lengua española, y quien tristemente acaba de fallecer. Si no hubiese sido por Claudio esta novela no existiría.

 

 

Entre ficción y verdad, su libro deja clara la influencia del régimen cubano en Hugo Chávez. Tanto, que demuestra que fue Fidel Castro el real artífice de la Revolución. 20 años después, ¿cree que así como Cuba fue el inicio del poder de Chávez, también es la clave para el fin de Maduro?

Sí lo creo. Desgraciada y trágicamente, el futuro de Venezuela va a ser moldeado de manera importante por decisiones tomadas en La Habana.

 

 

Entre los acontecimientos que aborda su novela, se recrea el golpe del 2002. En este capítulo usted habla de las divisiones y la ineptitud de la oposición para actuar y asumir el poder. ¿Piensa que la oposición de hoy está preparada y unida para conseguir hacer frente al régimen de Nicolás Maduro?

Claro que sí. Y no es solo mi opinión. Los resultados de contar con una oposición más unida, madura y estratégica están a la vista. Leopoldo López –encarcelado en su casa– y Juan Guaidó, hoy presidente encargado de Venezuela, son ejemplos de este nuevo y más eficaz liderazgo que ha logrado montar una formidable amenaza a la dictadura de Maduro y los cubanos.

Es aún temprano para cantar victoria y, desgraciadamente, a Venezuela le vienen épocas muy duras. Pero ahora hay un camino y ya se pueden divisar una, o muchas, luces al final de ese tortuoso camino.

(...)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Moisés Naím

Dos espías en Caracas

Ediciones B

380 páginas

 

*Lea la entrevista completa en nuestra edición impresa de febrero.