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26 de Enero de 2018
Por:
Redacción Credencial

El periodista deportivo y editor de Revista Bocas publicó La leyenda de los escarabajos, 100 grandes momentos del ciclismo colombiano.

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“Colombia es un país de ciclistas, no de ciclismo”: Mauricio Silva Guzmán

¿Cuál fue el origen del proyecto?

Hace año y medio, me puse a buscar una etapa que tenía borrosa en mi memoria: el triunfo de Antonio “El Tomate” Agudelo en la Vuelta a España de 1985. Me sorprendí cuando la encontré en YouTube, porque cinco años atrás había muy pocos videos y ese redescubrimiento me dio pie para buscar otras gestas. Ahí empecé a pensar en la posibilidad de un libro. Luego, cuando finalizó la Vuelta a España de 2016, gracias al sensacional triunfo de Nairo, me lancé a hacerlo: sentí que era el momento justo.

 

¿Cómo lo llevó a cabo?

Primero, mi decisión fue hacer una lista con los 100 mejores momentos del ciclismo colombiano. Para eso me asesoré con más de 20 expertos en ciclismo, entre ellos Pablo Arbeláez, Héctor Palau, Héctor Urrego, “Trapito” Restrepo, Carlos Julio Guzmán, Jairo Chávez, Lisandro Rengifo, Sebastián Heredia, Eddy Jácome, entre otros. Luego, una vez definida la lista, mezclé un largo trabajo de archivo –que incluyó la búsqueda de las 100 fotos– con las entrevistas a la mayoría de los protagonistas.

 

¿Cree, como lo dice Mario Sábato, que el ciclismo es el deporte más hermoso del mundo?

No estoy seguro. Con el fútbol se dan la mano. A mí me apasionan los dos. Lo que sí sé es que el ciclismo es cinco veces más sufrido que el fútbol y eso, desde lo narrativo, lo hace mucho más interesante. Y, por otro lado, en el caso colombiano, sí debe ser nuestro deporte más querido porque hace parte fundamental de nuestra identidad: una mezcla de paisaje, patria y heroísmo. De hecho, el ‘escarabajo’ es, en sí, la postal deportiva más hermosa del deporte colombiano: todas nuestras leyendas, desde el “Zipa” y Hoyos, pasando por “Cochise”, Niño, “Patro”, Flórez, “Lucho”, Fabio, Oliverio, Botero, Félix, “Rigo”, “El Chavito”, Nairo y “Supermán”, hasta llegar a Fernando Gaviria, son producto de nuestras tres cordilleras. Y a mí eso me parece poesía de la más pura.

 

Alguna vez usted contó que corrió como aficionado una etapa junto a los grandes ciclistas colombianos. ¿Cómo le fue?

Un experimento terrible, por no decir vergonzoso. La revista Soho me metió a correr una etapa entre Medellín y Carmen de Viboral, en el Clásico RCN de 2003, para que narrara en primera persona la experiencia. Solo aguanté siete u ocho kilómetros. En el intento de persecución del lote, casi me vomito, me acalambré y me retiré. Hice el ridículo con total éxito.

   

¿Cuál es su recuerdo más remoto del ciclismo colombiano?

Oír en el radio de mi abuelo cómo José Patrocinio Jiménez se hizo campeón de la Vuelta a Colombia. Tengo el año ubicado, 1976, porque mucho tiempo después revisé ese momento y esa fue la única vez que “el viejo Patro” ganó esa competencia. Yo tenía ocho años. Después, ya más claramente, el triunfo de Alfonso Flórez en el Tour de L’Avenir de 1980.

                               

¿De dónde salimos tan buenos escaladores? Hay montaña en Venezuela, en Perú, en Bolivia, en Ecuador. ¿Por qué nosotros? ¿Pudo encontrar alguna respuesta?

Varias respuestas. La primera, la geografía marcada no por una sino por tres cordilleras, que aquí lo definió todo. La segunda, la épica de las primeras Vueltas a Colombia despertó una afición desbordada que hizo que muchísimos compatriotas se lanzaran a practicar. La tercera, “Cochise” fue el primer campeón mundial que tuvo Colombia y eso marcó profundamente a este país. La cuarta, por lo que me han dicho los corredores, todos quisieron imitar al escalador de moda en su niñez, lo cual es una preciosa tradición con cara de desafío. Y la quinta, sí hay un fenotipo de escalador.

 

¿Cuál ha sido para usted el momento más emotivo de la historia del ciclismo nacional?

Son dos momentos. Las tres etapas que los escarabajos ganaron en el Tour de Francia de 1985 y que arrancaron cuando “Lucho” Herrera le ganó el duelo a Bernard Hinault en Morzine. Al día siguiente, “Lucho” y Fabio Parra cabalgaron a sus anchas en las montañas alpinas e hicieron un inolvidable 1 y 2. Y dos días después, “Lucho” cruzó primero la meta en Saint-Étienne con el rostro ensangrentado. Esa imagen, con la ceja rota, se convirtió, nada menos y nada más, que en el afiche del ciclismo colombiano. El otro gran momento es el debut de Nairo Alexander Quintana en el Tour de Francia. Siempre debemos recordar que aquella vez, en los Campos Elíseos, el boyacense de 23 años subió tres veces al podio: recibió la histórica camiseta de ‘pepas rojas’ como rey de la montaña, se puso la camiseta blanca como el mejor joven y subió al segundo lugar, al lado de Froome, en la carrera ciclística más importante del mundo. ¡Muy impresionante!

 

¿Tiene algún ídolo en particular?

“Patro” fue el ídolo de mi niñez y adolescencia. Fue el capo de la avanzada colombiana en Europa en los años ochenta. Y fue, además, el primer colombiano (y latinoamericano) que vistió la camiseta de pepas rojas en el Tour de Francia. Un tremendo escalador que representó la quintaesencia del ‘escarabajo’. De hecho, hizo parte de El escarabajo, de Lisandro Duque (1983), la única película nacional que ha tocado este tema tan bonito.

 

 

¿Cree que Nairo Quintana ganará el Tour de Francia, teniendo en cuenta que nunca ha podido descontar los minutos que ha perdido en las contrarreloj?

Yo estoy 99% convencido de que se lo ganará. Y lo digo porque a Nairo le quedan, por bajito, siete años para intentarlo, porque es un ganador nato y porque, más allá de que siempre le faltarán esos dos minutos –que sí o sí va a perder en las pruebas contra el reloj–, también llegará el momento en que todo juegue a su favor. Hay que recordar que el ciclismo, aparte del talento y el equipo, también tiene un alto componente de suerte; y Nairo, que es un fenómeno y que está en un equipo importantísimo, la tiene.  

 

¿No estará más capacitado Rigoberto Urán, a quien le va mucho mejor en las contrarreloj?

“Rigo” nos sorprendió a todos en el Tour de 2017. Pero su estrategia fue más de resistencia que de ataque. Habrá que ver si tiene el equipo ideal y la suficiente explosión atacando. Lo que sí es cierto es que hoy es nuestro corredor más maduro.

 

El ciclista más completo quizás fue Santiago Botero. ¿Por qué cree que no le alcanzó para ganar ninguna grande?

El ciclista más completo, según lo que investigué, fue Martín Emilio “Cochise” Rodríguez, pero llegó al profesionalismo después de los 30. En cuanto a Botero, tengo la impresión de que nunca tuvo el gran equipo para disputar la Vuelta, el Giro o el Tour, y que corrió en los años en que se dio el mayor abuso de sustancias prohibidas. Pero fue un monstruo. A la gente hay que recordarle que, en 2002, fue campeón mundial de contrarreloj y eso no es poco.

 

Y de los que vienen: ¿será más “Supermán” López o Egan Bernal?

Los dos. Lo de “Supermán” es de otro mundo. Sus dos triunfos, más la camiseta de los jóvenes, en la pasada Vuelta a España, explica el porqué hoy, a sus 23 años, ya es el capo del Astana. Habrá que ver cómo le va contra el reloj. Y lo de Egan, con esas condiciones en la montaña, con esa talla y con la proyección de que en cinco años sea el líder del Sky, es más que halagador. Siempre nos sorprendemos cuando aparece otro muchacho aun mejor que el anterior. Por cierto, ¿se imagina que aquí, en la base, hubiese una organización sería? Otro sería el cantar. Es que Colombia es un país de ciclistas, no de ciclismo. Falta mucho para que lo sea.  

 

 

*Publicado en la edición impresa de enero de 2018.