22 de septiembre del 2019
14 de Julio de 2011
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Esa es la pregunta que surge al ver Todos tus muertos, que deja en el espectador una desafortunada sensación de vacío que es igual a la que se experimenta cuando creemos que el resultado hubiera podido ser mejor.

¿Están dormidos o muertos?

Un camión se desplaza por una carretera destapada en la mitad de la noche. Lleva una pesada carga que a su vez obra como testigo mudo de un conflicto interno que algunos insisten en negar. Nadie sabe de dónde viene o quién conduce ese vehículo cuya fuerza termina abriendo una brecha en un maizal cercano a un municipio del Valle del Cauca. Una vez es dejada la carga en ese lugar donde se siembra para alimentar vidas, este se convierte en un sitio de muerte y los únicos seres que podrían darse cuenta de este suceso están inmersos en el más candente acto sexual.
Empieza un nuevo día, Salvador se despide de su mujer y de su hijo y se dispone a realizar sus labores bajo el inclemente sol vallecaucano. Cuando llega al campo de maíz recorre la brecha dejada por el camión en la madrugada, mientras él estaba felizmente ocupado. Hombre de pocas palabras, Salvador queda asombrado ante la cantidad de cadáveres que están en el sitio y sale corriendo para proteger a su familia. A partir de ese momento inicia un recorrido de largas horas tratando de encontrar ayuda en las autoridades civiles y militares de la población de Andalucía.
Este es el punto de inicio de la cinta colombiana Todos tus muertos, que según palabras de su director Carlos Moreno está inspirada en hechos reales sucedidos también en el Valle del Cauca, pero complementados para este largometraje con una aguda, crítica y mordaz visión de Moreno acerca de la actuación de varios sectores de la sociedad frente al conflicto interno en Colombia. Y es allí donde uno a uno van apareciendo esos personajes que por desgracia ya son parte de la idiosincrasia nacional: los políticos corruptos, los paramilitares, la fuerza pública maniatada por estos, los electores comprados con baratijas, las ONG expectantes, la prensa sobornada, la sociedad civil inerme, las desapariciones y la impunidad.
Pero aunque Todos tus muertos tiene cosas muy valiosas que se deben destacar en la historia de la cinematografía nacional, como su muy bien lograda y premiada fotografía, acompañada de una muy buena selección de actores y unos destellos de acidez en la crítica a la sociedad colombiana, termina por dejar un sinsabor, una desafortunada sensación de vacío que es igual a la que se experimenta cuando creemos que el resultado hubiera podido ser mejor, y es que Todos tus muertos funciona bien, pero para el público extranjero. De ahí el éxito en los festivales en los que se ha presentado. Pero cuando los colombianos estamos ante una cinta que muestra cadáveres con más aspecto de personas dormidas que de víctimas de la violencia, algo no nos cuadra. Y es que tras haber visto la violencia explícita en los noticieros, en los periódicos e incluso en los libros, nos parece poco coherente ver un tratamiento surrealista a algo tan palpable como la barbarie en Colombia, que termina convirtiéndose en una tibia y floja visión de la condición humana, para no hablar del exceso de simbolismos de su director.

FICHA TÉCNICA

Título original: Todos tus muertos
Año: 2010 Colombia
Estreno: Julio 2011
Duración: 122 minutos
Géneros: Drama
Director: Carlos Moreno
Reparto: Álvaro Rodríguez, Jorge Herrera, Martha Márquez.
Calificación (en la escala de 1 al 5): 3