23 de agosto del 2017
La colombiana Diana Bustamante será jurado en la Semana de la Crítica de Cannes | Foto cortesía: Black Velvet
17 de Mayo de 2017
Por:
Catalina Barrera

Diana Bustamante, la primera mujer colombiana que será jurado de la Semana de la Crítica del Festival Internacional de Cine de Cannes, que comienza este miércoles 17 y  termina el próximo 28 de mayo, responde.

 

Cannes 2017: ¿Qué es lo que ve un jurado que no ve el espectador?

Bustamante es productora de cine y directora del Festival Internacional de Cine de Cartagena. En la sección en la que participa como jurado, una de las dos secciones paralelas del Festival (la otra es la Quincena de Realizadores), ya había ganado la Cámara de Oro en 2015 con su película La tierra y la sombra. Estudió ingeniería química, pero terminó siendo productora de cine.

De la mano del productor y director Jorge Forero, Diana Bustamante creó la Productora Burning Blue. Ha trabajado con películas premiadas, como Los viajes del viento, de Ciro Guerra, La playa D.C., de Juan Andrés Arango, y La sirga, de William Vega. Tiene más de 12 producciones y coproducciones a su cargo, y ya prepara su próxima película, Un gran dragón, dirigida por Jaime Osorio Márquez.

 

¿Qué tuvo que pasar en su vida para decidir cambiar la ingeniería química por el cine?

Siempre supe que quería hacer algo que tuviera que ver con el arte, pero a esa edad uno no piensa con mucha claridad. Supongo que me dejé llevar por aquello de escoger una carrera que me diera para ‘vivir’. Pero rápidamente me di cuenta de que para ‘vivir’ uno tiene que hacer lo que le apasiona, o al menos yo, porque como no me gusta el dinero, esa motivación desaparece. Entonces solo queda la pasión. En cuarto semestre, en medio de una clase de ecuaciones de variable compleja, decidí que no podía seguir ahí, que tenía que ir por esa pasión de la que hablo.

 

Y entonces crea la Productora Burning Blue. ¿Cómo fue el proceso de construcción, y de dónde surgió la idea?

Empecé a escarbar muchas cosas. Fundé Ciudad Lunar con Ciro Guerra y Cristina Gallego; luego decidí pensar qué clase de cine me interesaba más. Después de un tiempo me encontré con Jorge Forero, un gran amigo y mi primer compañero de escuela de cine. Entre chistes y conversaciones salió la idea de irle dando nombre e identidad a eso que era una pasión y una forma de vivir a través y para el cine. Con Jorge arrancamos y ‘hasta el sol de hoy’ seguimos resistiéndonos a ‘crecer’, a ser adultos en el sentido aburrido, pero como empresa seguimos creciendo y sobre todo haciendo lo que nos gusta y en lo que creemos.

 

¿Es difícil hacer cine en este país?

Creo que hacer cine no es difícil, hacer buenas películas es lo realmente complejo, siempre es un misterio para mí.

 

Esta vez irá de jurado en la Semana de la Crítica de Cannes. ¿Qué ve un jurado que no pueda ver un espectador?

La diferencia está en lo que valoramos de las películas. Normalmente el jurado tiende a favorecer la unidad, la película más completa en su integralidad, o quizás, la que más destaca por su diferencial en alguno de sus aspectos constitutivos. Siempre es diferente con cada jurado y con cada grupo de películas, pero regularmente lo que buscamos es la obra más integral y sólida.

 

Usted ha participado y competido en Cannes con varios largometrajes producidos por Burning Blue. Ahora que va como jurado, ¿cuál es la diferencia? ¿En qué papel prefiere ir?

Aún no lo sé, es la primera vez que soy jurado. Pero realmente lo que más disfruto de Cannes es ver películas, con lo cual creo que ser jurado siempre será mejor. Claro, tener una película acá significa mucho trabajo y una satisfacción enorme, no para mí sino para un montón de gente. En ese orden de ideas, siempre será mejor tener una película acá.

 

¿Qué tan competitivo ve el cine colombiano frente al cine mundial?

Diría que somos una cinematografía que empieza a hacerse un nombre y está en proceso. Directores que se van consolidando con una tercera, cuarta o quinta película hablan de un lenguaje que se va consolidando, del que seguiremos hablando mucho tiempo, pero que definitivamente está muy bien encaminado de momento.

 

Como directora artística del FICCI, ¿cree que Colombia ha crecido como plataforma para cineastas o puede ser simplemente una cortina de humo?

Definitivamente lo somos, pero enfrentamos un bache enorme entre lo que hacemos y las formas de circulación que se chocan con unas reglas de mercado a las cuales el cine autoral no puede responder. Ahí el Estado ha sido miope y pide cosas del mercado y de las películas que no se les pueden pedir. El cine, al igual que la Sinfónica Nacional o los concurso de literatura, deben existir, pero someterlos a las reglas del mercado es condenarlos a desaparecer. No todo el cine es industria, así como no todas las novelas son best sellers. Hay que pensar en proporción qué es lo que desde el Ministerio de Cultura se entiende por cine y por industria, porque si bien están ligados, son diferentes. Comprender esto haría una gran diferencia para pensar estrategias de circulación más apropiadas, no gratuitas, porque así es como suele solucionar todo el sector público. No. Hablo de educación, nuevas formas de acceso, en fin.

 

¿Qué directores colombianos e internacionales tiene como referentes?

Luis Ospina siempre ha sido un gran maestro para mí, sin lugar a dudas. A nivel internacional son muchos, el mundo es amplio, pero Apichatpong Weerasethakul es un director que aprecio mucho, así como a Jia Zhang. Y, claro, Godard, Cris Marker y Harun Farocki.