11 de diciembre del 2018
Archivo Particular
30 de Noviembre de 2018
Por:
Redacción Credencial

La decisión de dónde pasar el fin de año es una de las más debatidas entre familias, parejas o grupos de amigos. REVISTA CREDENCIAL y las tarjetas Credencial Visa y Credencial MasterCard del Banco de Occidente hacen este recuento de destinos y planes disponibles en las cinco grandes regiones de Colombia.

DESTINOS PARA RECIBIR EL 2019

CARIBE

 

Sol resplandeciente, playas hermosas y diversidad ecológica. En Cartagena usted obtiene eso y, además, la posibilidad de darse un paseo por las calles antiguas de la Ciudad Amurallada. Siéntese a disfrutar un pargo rojo con patacón a orillas de las playas de Barú o en Bocagrande. O visite la Ciénaga de la Virgen para avistar aves, y recorra los manglares del pueblo de pescadores de La Boquilla. Pero si ya conoce La Heroica y quiere descubrir nuevos paisajes y culturas, hay seis ciudades adicionales que puede visitar.

 

Veamos: La Guajira, por un lado, es el lugar perfecto para perderse y reencontrarse. La cultura y los paisajes lo permiten. Entre las paradisíacas playas de Mayapo, Palomino y el Cabo de la Vela, por ejemplo, observará de cerca a la apasionante cultura wayú. Y si visita la playa de Camarones, verá flamencos rosados. A hora y media de ahí, hacia el norte de La Guajira, están las salinas de Manaure y, en el punto más al norte de Suramérica, otro lugar clave: Punta Gallinas, donde se ve el paso del Sol mientras se desdibuja en el mar.

 

Barranquilla, por su parte, ofrece, entre otras cosas, los planes rumberos. Ahí se celebra la vida al ritmo de millo, parranda vallenata, ‘hora loca’ y buenos tragos. Pero si el ‘guayabo’ al otro día lo afecta, puede buscar un delicioso sancocho de pescado o una dosis de butifarras soledeñas con limón. Eso ‘levanta muertos’, dicen los que saben.

 

Ahora bien, si desea tranquilidad, puede bañarse en el río Guatapurí en Valledupar, y dejar que las energías fluyan. Al salir de ahí no dude en visitar el parque de la Leyenda Vallenata Consuelo Araújo Noguera, donde, cada año, se realiza el Festival Vallenato.

 

Antes de irse, pruebe el queso ‘siete cueros’ en Sincelejo, junto con el suero y la carne cordobesa. Esta última es una de las mejores del mercado en todo el continente.

 

 

PACÍFICO

Esta, la costa menos explorada de Colombia, es para quienes estén dispuestos a ‘derretir’ los pies de tanto bailar al son de la chirimía y el bunde. La región está poseída por el espíritu de la danza. Y por la biodiversidad, claro está, porque la oferta ecoturística es enorme. Entre Buenaventura, Tumaco, Quibdó y Guapi está una de las selvas tropicales más diversas del planeta. Sus playas se mezclan con el bosque húmedo y los ríos se chocan contra grandes acantilados y manglares. Si decide ir en temporada de ballenas –entre julio y noviembre– estas saltan en un paisaje de aves multicolores y especies vegetales que lo dejarán atónito. A la ensenada de Utría llegan, anualmente, cientos de especies migratorias, como tortugas marinas, aves y las fabulosas ballenas jorobadas. Además, sus aguas calmadas son escenario ideal para conocer la biodiversidad marina al hacer snorkeling. El mono tití se hará presente en su paseo, así como el cusumbo, el zorro y el ñeque.

 

Además de la exuberante y picante herencia africana –presente en la música, la comida, el hablar–, encontrará también rasgos y costumbres de la etnia indígena embera, lo que evidencia la riqueza cultural e histórica del entorno. ¿Y la gastronomía? Los protagonistas son los frutos del mar, junto con el majestuoso uso del plátano, el coco y las localmente denominadas hierbas de azotea. No olvide probar el viche, es una de sus bebidas típicas más apetecidas.

 

 

AMAZONIA

 

Limita al este con Venezuela, al sureste con Brasil, al sur con Perú y al suroeste con Ecuador. Así que podría usted alardear con que visitó cinco países en una semana. Uno de los mayores atractivos de la región es que ofrece la posibilidad de adentrarse en un rico universo indígena, así como en el ecosistema más diverso del planeta. Entre las ciudades y pueblos amazónicos –que no son muchos en una región que comprende el 50% del territorio nacional–, se destacan dos centros urbanos: Florencia y Leticia. Desde esta última, capital departamental, tome una lancha para llegar a una de las comunidades o municipios que se encuentran a orillas del río Amazonas. Puerto Nariño es una buena opción. Una vez allí, instálese en un hostal y prepare el plan del siguiente día: avistamiento de delfines rosados con la guía de un nativo. Luego, diríjase al lago Tarapoto y láncese al agua antes de caer el sol. Sumérjase completamente: escuchará la cantidad de especies que nadarán con usted. Intente identificar los “árboles de la comunicación”, los más grandes que va a encontrar y que, al golpearlos en la raíz, generan un sonido que retumba en toda la selva.

 

Tómese un tiempo para visitar la isla de Los Micos y, finalmente, haga una caminata nocturna por la selva. Ojo: el plan es apto para personas que no les teman a los animales extraños. Seguro se encontrará con uno que otro de aspecto desconocido. No es para menos: el bioma amazónico resguarda 10% de la biodiversidad de todo el planeta.

 

El pirarucú (pescado), la fariña (harina de yuca), el copoazú (fruta) y el mojojoy (insecto) son parte del menú típico. Y si su intención es ir de fiesta y probar uno de los licores locales, le recomendamos la ‘chuchuguaza’. Es bastante dulce, así que resulta ser bebida de amores y odios. Usted dará su versión.

 

 

ORINOQUIA

 

Es aquí donde están los asombrosos Llanos Orientales. Sus tres ciudades principales, desde las que se puede explorar la cultura llanera, son Villavicencio, Yopal y Arauca. Al son del joropo, goce sus biodiversas sabanas donde, se dice, se ven los atardeceres más bellos del país. La ternera a la llanera o la mamona son los platos emblemáticos de la región, eminentemente ganadera. Otras preparaciones características son la hayaca, el tamal relleno con carne y verduras y el arroz llanero. Acompáñelos con chicha de arroz, una de las bebidas tradicionales de esta zona. Entre los parajes más impresionantes de la región está Caño Cristales, el río Manacacías, el bioparque Los Ocarros y el Parque Agroecológico Merecure, entre otros. Tenga en cuenta las siguientes fechas de festejo: del 4 al 7 de diciembre, cuando tienen lugar las ferias y fiestas de Yopal. Y para fin de año está el Festival de Cuadrillas, en San Martín.

 

 

ANDES

 

Bogotá, Medellín y Cali, así como otras pujantes urbes, como Bucaramanga y Manizales, están en las cordilleras. Y, dado que mucha gente sale de estas durante esos días, la oferta gastronómica, cultural y de fiesta en las ciudades sigue disponible para usted, pero con comodidad en desplazamientos. Sin embargo, si busca hacer ecoturismo, tenga en cuenta alguna de las siguientes áreas protegidas: el santuario de Fauna y Flora Iguaque (cerca de Tunja), el santuario de Fauna y Flora Otún Quimbaya (Pereira, Risaralda), el Parque Nacional Natural Los Nevados (carretera Bogotá a Manizales, km 45), el Parque Nacional Natural Chingaza (Bogotá), el Parque Nacional Natural El Cocuy (Blanquiscal, Boyacá), el santuario de Flora Isla de La Corota (Pasto), el Valle de Cocora (Armenia), el santuario de Flora y Fauna Galeras (Churupamba, Nariño) y el Parque Nacional Natural Los Guácharos (San Adolfo, Huila). Antes de dirigirse hacia alguna de estas, infórmese en www.parquesnacionales.gov.co. Y tenga en cuenta que, en lo alto de las montañas, usted podrá ver, si se lo propone, joyas de la biodiversidad como el cóndor, el águila de páramo, el oso de antojos, el coatí y el tapir andino.

 

Dado el contraste geográfico dentro de los mismos Andes, la oferta gastronómica es muy variada. ¿Qué debe haber en su checklist? Definitivamente el ajiaco santafereño (Bogotá), la bandeja paisa (Medellín), el sancocho (Cali), la lechona (Tolima y Huila), el masato y la mazamorra (Bucaramanga y Medellín) y el cuy (Nariño), entre otros mil deleites.

 

Ahora, si usted prefiere planes más urbanos, pero lejos de las grandes ciudades, diseñe una ruta para ‘pueblear’. En el Eje Cafetero recorra las calles históricas de Salento o visite el mirador de Filandia, por ejemplo. En los alrededores de Bogotá está la sabana, con sus hermosos Cucunubá, Ubaté, Guasca o Sopó. Y, un poco más lejos, el patrimonio boyacense, representado por pueblos como Villa de Leyva, Ráquira y Jenesano.

 

 

*Publicado en la edición impresa de noviembre de 2018.