23 de septiembre del 2019
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20 de Febrero de 2018
Por:
Amílkar Hernández

La gente le tiene pánico, solo por el nombre, al portafolio de mayor riesgo. Pero todo depende de la edad. Aprenda, como afiliado a los fondos de pensiones, a escoger dónde colocar sus ahorros y a tener en cuenta seguridad, riesgo y rendimientos.

Sáquele el máximo jugo al ahorro pensional

 

Sus aportes, cotización, ahorro, o como quiera llamar el dinero que mensualmente usted y su empleador consignan en los fondos de pensiones, tienen, como el programa de televisión, cuatro caminos.

Para escoger la vía adecuada, lo primero que hay que tener es interés, y esto es lo que la gente no tiene. La gran mayoría, en casi todo el mundo, solo se interesa por su dinero pocos años antes de pensionarse. Un ejemplo claro está en el derecho que tiene todo afiliado a los fondos de pensiones a seleccionar el portafolio. La gran mayoría de los casi 15 millones de afiliados ingresa al fondo, cotiza y hasta ahí llega. Después ni recuerda el fondo al que pertenece.

Una vez afiliado, usted puede seleccionar su portafolio; es decir, el lugar donde le deben consignar sus aportes, que en definitiva son los ahorros de donde saldrá su mesada para la vejez.

 

Ni muy muy ni tan tan

Usted es el que se debe interesar por el tema. De lo contrario, automáticamente el fondo le pondrá su dinero en riesgo moderado, donde están 13,8 millones de afiliados, es decir el 94,1 por ciento. Estas cifras lo dicen todo.

Este es uno de los cuatro caminos, el llamado portafolio moderado, donde los intereses o rentabilidad no son ni muy altos, ni muy bajos.

Aquí vale la pena aclarar que en el portafolio moderado, donde está la mayor parte de los afiliados, hay una norma que señala que faltando 5 años para la pensión, se le pasa cada año un 20 por ciento de los ahorros del portafolio moderado al conservador. Por ejemplo, si Pedro llega a los 57 años, se pasa el 20 por ciento de sus ahorros; al año siguiente, otro 20 por ciento, y así sucesivamente hasta que el 100 por ciento de su plata está en el fondo conservador.

Sobre estos traslados, Jorge Llano, director económico de Asofondos, explica: “Nos llega mucha gente que pregunta qué pasa si se va a pensionar y hay un cambio muy fuerte en los mercados. ¿Será que le bajará la mesada muchísimo? Y lo que se busca con esa migración de recursos es que la plata vaya a unos activos mucho más estables para evitar esas frustraciones de corto plazo que afectan a la hora de pensionarse”.

Es importante destacar que el perfil para cada camino o portafolio está dado básicamente por la edad del afiliado. En este portafolio moderado se recomienda que ingresen todos aquellos que estén a 10 o 15 años de pensionarse.

El segundo camino es el conservador, donde los datos al cierre del pasado mes de septiembre muestran que hay unos 814.000 afiliados; es decir, un 5,5 del total. Esta vía se recomienda para las personas que están a 5 años de pensionarse y, obviamente, aquí hay menos riesgo y por consiguiente menos rentabilidad.

 

El dilema del mayor riesgo

Y, ojo, está el tercer camino: el portafolio de riesgo alto, donde hoy hay 48.900 personas, solo el 0,3 por ciento de los afiliados. Como bien lo afirma Jorge Llano, “Aquí hay un problema que parece ridículo, y es que hemos evidenciado mucho que cuando un portafolio se llama mayor riesgo, a la gente le da pánico meterse ahí; solo por el nombre la gente dice ‘cómo carajos me voy a meter en mayor riesgo’; la gente no tiene en la cabeza que mayor riesgo significa mayores rentabilidades en el largo plazo”.

El tema del nombre ha sido difícil, pues ha impedido lograr que más gente, sobre todo joven, entre a este portafolio. Hay que tener en cuenta que el 83 por ciento de los afiliados a los fondos tiene menos de 45 años. Es decir, que casi todos podrían estar en riesgo mayor al incrementar su capital a largo plazo para tener más ahorro y, por consiguiente, más mesada y tiempo de disfrute.

Con estos tres primeros caminos hay que recordar que la persona puede estar en el sitio que quiera, con mayor o menor riesgo, y que la edad es el requisito más importante. Esto quiere decir que un afiliado a punto de pensionarse puede estar en alto riesgo, y un millenials en un portafolio conservador. Cosa que no es recomendable, pero se respeta la libertad de decisión.

El cuarto camino es el llamado retiro programado. Aquí están los ya pensionados, quienes siguen siendo dueños de los recursos (ahorros), y cuando mueran, esos dineros o saldos de su cuenta individual harán parte de la herencia.

 

Pensión en el aire

En este camino de los pensionados vale la pena recordarle a los futuros o próximos pensionados de los fondos que, cuando tramiten su beneficio, adquieran, además, un seguro de renta vitalicia, que blinda al pensionado, pues hay muchos casos en los que los ahorros no alcanzan a cubrirle la mesada para toda la vida, y cuando llegan, por ejemplo, a los 78 años, se acaban. Por supuesto, se acaba la mesada y quedan en el aire. Con la renta vitalicia la aseguradora se compromete a pagar la mesada con incremento anual, teniendo en cuenta el aumento de la inflación. Con esta modalidad ya no hay dineros para heredar.

Hasta aquí todo parece claro. Sin embargo, el gran lío, como lo dijimos al comienzo, es la selección de uno de los cuatro caminos. Primero, hay desconocimiento de que existen los cuatro caminos y que uno puede escoger el suyo. Segundo, si aprende y quiere decidir, la tarea no es nada fácil.

Ya dijimos que uno se afilia, y si no decide, pues el fondo que escoja lo ingresa al portafolio moderado. Si se quiere salir, o evitar caer de entrada allá, tiene que comenzar por buscar información en las páginas de su respectivo fondo. Allí podrá solicitar una asesoría.

 

Los líos y el ‘articulito’

Para los que no saben, no les interesa el tema o les da pereza todo este lío, el Plan Nacional de Desarrollo tiene un ‘articulito’ mediante el cual el Gobierno puede cambiar el portafolio para que la gente vaya al camino que más le convenga, según su edad. El Gobierno tiene la tarea de reglamentar el ‘articulito’ para buscar que los jóvenes estén en el riesgo mayor y se favorezcan de este ahorro.

Todo este tema del desinterés por la toma de decisiones, como el de las pensiones, motivó al premio Nobel de Economía de 2017, Richard H. Thaler, a recomendar al mundo el diseño de muchos modelos para estimular la toma de mejores determinaciones por parte de la gente, que no las está tomando por su propia cuenta.

Llano explica que los fondos no pueden, por ley, ingresar o cambiar a un afiliado por determinado ‘camino’. Debe ser iniciativa personal adelantar su proceso –claro, con asesoría– con la firma, la validación y la aprobación de su información luego de presentar una especie de examen para comprobar que no se está en el lugar equivocado.

Todos estos trámites, trabas, procesos y demás acciones se hacen por ley, por la vigilancia de la Superintendencia Financiera y porque se manejan dineros públicos de la seguridad social, puntualiza Llano. Otros dicen que todo esto lo que hace es blindar los recursos contra malas prácticas. Y tienen razón: para evitar ‘dolores de cabeza’ y reclamos por una gestión que no cumplió los controles.

También hay que aclarar que afiliarse a un fondo de pensiones y estar en un portafolio no impide que, en un momento dado, la persona decida cambiar de fondo o pasar a Colpensiones.

 

El caso de Laura y Natalia

Frente a todo el panorama pensional colombiano y a la selección de los portafolios, entre los jóvenes hay dos visiones: una muy negativa, producto de nuestra cultura, y una muy positiva, producto de las transformaciones de la misma cultura.

Laura Benavides es estudiante universitaria de 21 años, quien considera que los jóvenes no se podrán pensionar porque no vivirán tanto como sus abuelos, no lograrán la edad de pensión ni tendrán esa opción. Entonces opina que “nos moriremos antes de pensionarnos”.

Natalia Bravo, de 23 años y quien trabaja con una empresa de tecnología, está afiliada a un fondo de pensiones. Después de conocer los ‘caminos’ para que su ahorro rinda más y tenga una mejor pensión, decidió que se pondría, a la mayor brevedad, en contacto con el ejecutivo que maneja su cuenta para que le ayude a pasar del riesgo moderado, donde seguramente la puso su fondo, al de riesgo alto, donde quiere encontrar la rentabilidad que le asegure construir una mejor pensión.

 

 

*Publicado en la edición impresa de enero de 2018.