18 de agosto del 2019
16 de Abril de 2019
Por:
Redacción Credencial

El templo, que el pasado 15 de abril fue parcialmente consumido por llamaradas de fuego –de las cuales aún se desconoce su origen–, es uno de los lugares más importantes en el mundo y ha sobrevivido a guerras, catástrofes y acontecimientos que han partido la historia en dos. 

¿Por qué es tan importante la catedral de Notre Dame?

La catedral de Notre Dame es un templo de culto católico que se ha convertido en uno de los edificios más destacados y antiguos de los existentes en estilo gótico. Su construcción se tardo más de 150 años, iniciando en 1163 y terminando en 1345, y fue dedicada a María. Está ubicada en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena. Gracias a su historia, ha sido catalogada como uno de los monumentos más populares de la capital francesa.

 

En el lugar donde hoy reposa lo que queda de la catedral, tras el incendio sufrido el pasado 15 de abril, antes los celtas celebraban sus ceremonias, más tarde los romanos crearon un templo al dios Júpiter, allí mismo existió la primera iglesia cristiana de París –la basílica de Saint-Etienne–, y en sustitución de esta surgió una iglesia románica que estaría ubicada allí hasta 1164, justo cuando comenzó la construcción de la catedral actual. Simultáneamente se levantaron otras catedrales a su alrededor en un estilo más avanzado dentro del gótico; la catedral de Chartres, la catedral de Reims y la catedral de Amiens.

 

Este templo, además de ser famoso por su infraestructura, guarda grandes sucesos de la historia acontecidos al interior del mismo: en 1314 Jacques de Molay fue quemado vivo en la hoguera frente a la catedral, aún en construcción; en 1429 se llevó  a cabo la coronación de Enrique VI de Inglaterra durante la guerra de los Cien Años; el 2 de diciembre de 1804 fue la coronación de Napoleón Bonaparte como emperador de Francia y de su mujer Josefina de Beauharnais como emperatriz, en presencia del papa Pío VII; en 1900 el organista y compositor francés Louis Vierne ganó la plaza de organista titular tras una dura competición contra los quinientos mejores organistas de su época; en 1909 fue la beatificación de Juana de Arco; en 1937 falleció Louis Vierne durante la interpretación de su recital de órgano número 1750; y en 1980 el papa Juan Pablo II celebró una misa en la plaza Parvis.

 

Cabe resaltar que además de lo ya mencionado, la catedral de Notre Dame tuvo un gran auje entre el público por la recordada historia de Quasimodo y Esmeralda. Durante el Romanticismo, el libretista francés, Víctor Hugo, fue el encargado de darle vida a estos dos personajes en su novela Nuestra Señora de París, escrita en 1831, cuya historia llegaría después a la pantalla producida por Walt Disney Pictures.  La obra cuenta la vida de Quiasimodo, quien vive en lo alto de la catedral de Notre Dame, oculto de las miradas de todos los ciudadanos de París. Su tutor, el juez Frollo, no le permite que baje del campanario. Quasimodo pasa sus días acompañado de sus tres amigas gárgolas de piedra, Victor, Hugo y Laverne, observando el bullicio de las calles de París. Un día decide salir de la catedral a escondidas y conoce a la bella gitana Esmeralda, con la que vivirá su mayor aventura. Este embrollo amoroso entre un jorobado y una gitana, hizo que el mundo entero sintiera la necesidad de conocer aquel espacio que acogió los lamentos y alegrías del resagado Quasimodo. 

 

Notre Dame sobrevivió también a la Revolución francesa y dos guerras mundiales, hoy ha sobrevivido, en gran parte, a un devastador incendio que tiene conmocionado al mundo.

 

 

 

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