23 de septiembre del 2019
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2 de Enero de 2018
Por:
Álvaro Cuéllar Vanegas

Regalar dinero a los más necesitados para superar la pobreza. Parece una propuesta de Pambelé, pero no lo es tanto. Varios países han puesto en marcha el modelo, que se basa en el principio elemental de que es mejor tener plata que no tenerla. ¿Qué tan eficaz ha resultado el experimento?

¿Me regala para un pan?

La idea no es nueva, pero sí bastante polémica. Consiste en regalar dinero a los más necesitados ─sin ningún condicionamiento─ para superar la pobreza. Aunque la propuesta nació en la década de los sesenta, está de nuevo en boga gracias al libro Utopía para realistas (Salamandra, 2017) del holandés Rutger Bregman, y a que varios países han puesto en marcha experimentos para comprobar su eficacia.

“La pobreza es solo falta de dinero. Y es bastante fácil resolver esta carencia”, le dijo Bregman, historiador, economista y filósofo, a REVISTA CREDENCIAL. En su libro, el autor reseña varios experimentos con este modelo ─conocido como renta básica universal─ en diversas latitudes: Inglaterra, Canadá, Brasil, México, Sudáfrica, Kenia, Namibia e incluso Estados Unidos (en 1970, bajo la presidencia de Richard Nixon, el Plan de Asistencia Familiar pasó la votación en la Cámara, pero fue hundido en el Senado).

Aunque los resultados no fueron exactamente los mismos, Bregman destaca que, en general, regalar dinero a los pobres reduce la mortalidad infantil, las tasas de delincuencia, los costos para el sistema de salud, al tiempo que aumenta la asistencia a clases, genera crecimiento económico y reduce la desigualdad entre hombres y mujeres.

El holandés afirma que es más efectivo y barato entregar directamente dinero a los pobres (vale la pena recordar, sin ningún compromiso) que los costosos programas asistencialistas gubernamentales. “Debemos deshacernos de tanta burocracia que cree saber qué es lo mejor para los pobres. ¡No lo saben, no tienen idea! Los verdaderos expertos en este tema son los pobres. Ellos conocen sus problemas reales, saben qué hacer, saben qué necesitan. Simplemente necesitamos confiar en ellos”, indicó Bregman.

“El mecanismo de ingreso básico universal fue concebido para combatir y prevenir la pobreza asociada a la falta de ingresos ─aclara Jorge Armando Rodríguez, economista y docente de la Universidad Nacional─. Puesto que cualquiera puede eventualmente caer en la pobreza, la idea es que todos los ciudadanos ─pobres y ricos, empleados y desempleados, mujeres y hombres─ tengan un ingreso mínimo garantizado. Una de sus ventajas es que no discrimina entre ciudadanos. No es una política focalizada sino universal”.

Una de las mayores críticas que hace Bregman al sistema asistencial es que existe la concepción de que los pobres se gastarán el dinero en bienes inútiles, o aún peor, en drogas y alcohol y una eterna parranda. Experimentos como el que adelantó Londres en mayo de 2009, cuando les entregó 3.000 libras a 13 hombres sin hogar, evidenciaron que estos utilizaron el dinero para mejorar sus condiciones de vida: un año y medio después, 9 de los 13 favorecidos ya tenían un hogar donde vivir.

En junio del año pasado, la prestigiosa revista británica The Economist escribió sobre los riesgos de la Renta Básica Universal. La publicación indicó que la medida sería “increíblemente costosa”, erosionaría la necesidad de encontrar un trabajo y afectaría los flujos migratorios, ya que los países cerrarían sus fronteras para que inmigrantes no llegaran a disfrutar del dinero gratis.

Un alza de las presiones inflacionarias, la aplicación del modelo a gran escala (los experimentos se han hecho en comunidades reducidas), el aumento de las tensiones sociales, así como la ociosidad, son otras de las críticas que los escépticos del modelo han planteado desde diversas tribunas y ocasiones.

Bregman tiene respuestas para cada una de estas. Ante una posible escalada de precios, el holandés aseguró que “imprimir mucho dinero siempre generará un efecto inflacionario, pero si ese dinero se recauda mediante impuestos, haciendo que los ricos paguen un ingreso básico para los pobres, no hay por qué preocuparse por la inflación”.

En cuanto a la posibilidad de implementar el sistema en poblaciones extensas, el autor de Utopía para realistas indicó que el modelo puede aplicarse a gran escala. “Tenemos suficiente evidencia científica para decir que esa es la dirección correcta”. Eso sí, advirtió: “No se trata simplemente de ir ‘tirando’ el dinero por doquier. Hay que pensar muy bien y cuidadosamente hacia dónde se destina”.

 

Hasta ahora, solo migas

El modelo todavía está en fases de experimentación, pero ya hay varios ejemplos en carrera: el 1º de enero de este año, Finlandia anunció que regalaría 590 dólares mensuales a 2.000 fineses sin trabajo. El ensayo, que adelanta la oficina de Seguridad Social del país europeo, irá hasta el 2019. La provincia de Ontario, en Canadá, también se ‘subió al bus’ de la Renta Básica Universal. A mediados de este año detalló un plan piloto que entregará dinero gratis a 4.000 personas de bajos recursos, elegidos entre los 18 y 64 años, durante tres años. Holanda también dará 1.100 dólares mensuales, sin ningún compromiso, a 250 de sus ciudadanos por dos años. En Kenia, la organización GiveDirectly puso a andar una prueba de largo aliento (12 años) para comprender mejor los efectos de regalar dinero a las personas. Incluso en el pomposo Silicon Valley, la firma Y Combinator pondrá en marcha un plan piloto en Oakland (California).

Por supuesto, todavía falta medir los efectos adversos. Publicaciones como The Economist aconsejan a los gobiernos hacer “un mejor uso de las herramientas disponibles” para luchar contra la pobreza. De pronto ese mejor uso sea confiar de una vez por todas en que los más necesitados son incluso más responsables que los que más tienen. “Es admirable que países como Finlandia y Holanda hayan optado por hacer experimentos en pequeño con el ingreso básico antes de decidir si se adopta o no para todo el país. Colombia podría aprender de esas experiencias. Deberíamos tener la mente abierta al respecto, en lugar de rechazarlo de plano o de encapricharnos con la idea”, afirma el profesor de la Nacional.

Tal vez el mejor ejemplo de la eficacia de estos experimentos es el de Muhammad Yunus, el famoso creador del Banco de los Pobres, en India, con el que demostró que era posible otorgar créditos a la gente de menor ingreso sin necesidad de una garantía.

 

El índice de la generosidad

Desde hace ocho años, la Charities Aid Foundation (CAF) publica el World Giving Index, que mide los países más generosos del mundo. Este es el ‘top 10’ de los más caritativos, según el índice del 2016.

País                                      Calificación (%)

Birmania                                       65

Indonesia                                       60

Kenia                                             60

Nueva Zelanda                              57

Estados Unidos                             56

Australia                                        56

Canadá                                          54

Irlanda                                           53

Emiratos Árabes                            51

Holanda                                         51

 

 

 

*Publicado en la edición impresa de octubre de 2017.