25 de noviembre del 2017
Foto Cortesía Ejeciclismo
5 de Julio de 2017
Por:
Pablo de Narváez

La afición en Colombia está en furor. Las actuaciones de los profesionales en el mundo, además de la tendencia a mantener un cuerpo saludable y las ganas de divertirse o de competir en carreras de aficionados, han motivado a miles de personas a salir a rodar, y han inundado de bicicletas las rutas del país.

Fiebre de ciclismo

Doscientos veinticinco participantes, entre hombres y mujeres, se ajustan las gafas, los guantes y los cascos. Están listos para la largada de Campeonatos Ejeciclismo, una de las carreras aficionadas más importantes de la región, cuya prueba de ruta es la Vuelta a Guatavita. Ricardo Forero, ingeniero civil, tiene el número 92 en el dorsal. Bogotano, de 38 años, es un ferviente ciclista a quien la rotura del tendón de Aquiles lo alejó de las canchas de fútbol y lo acercó al pedal. Luego de la lesión jugó un tiempo golf. Sin embargo, en busca de más movimiento y con la intención de mejorar su físico, bajar de peso y dejar de fumar, encontró en la ‘cicla’ una medicina alternativa eficaz.

 

El recorrido comienza y termina en la Autopista Norte en Bogotá, a la altura de Villa Quezada, en la vía a Tunja, más allá del Puente del Común. En el medio, pasa por Guatavita, Guasca, Sesquilé y El Sisga. Tres pruebas componen esta carrera, organizada por Ejeciclismo, una de las entidades de ciclismo aficionado más importantes del país, fundada por un grupo de amigos en 1987: contrarreloj individual, contrarreloj por equipos y fondo. En la meta, a los competidores los esperan sus familiares.

 

“Estoy muy motivado. Este momento es uno de los que más disfruto. Los minutos antes de comenzar a correr, son pura adrenalina”, afirma Forero, mirando al horizonte, concentrado y con la voz emocionada de pálpitos. En Bogotá se calcula que hay unos 12.000 ciclistas aficionados. Por diversión o por entrenamiento, azotan el asfalto en Belisario, Puente de Guadua o San Diego, y escalan cumbres que se han convertido en icónicas, como Patios, El Vino y Las Palmas, para imitar a Nairo Quintana o a Esteban Chaves. Solos, en familia o con amigos, uniformados y subidos a naves especializadas, o en pantaloneta y tenis en ‘ciclas’ de combate, buscan calmar la fiebre con el antídoto del deporte.

 

“En Colombia estamos viviendo un fenómeno que tiene que ver con la tendencia fit de mantener una vida sana y saludable. Hay mucha gente que practica deportes, y el ciclismo, especialmente de ruta, no es la excepción. Por ser de bajo impacto, divertido y desafiante, los adeptos crecen como espuma”, dice Víctor Reyes, presidente de Ejeciclismo, que agrupa once clubes de Bogotá. Comenzó con 30 afiliados y hoy son más de 550.

 

El espíritu

Aunque el deporte de las bielas es en esencia individual, en la esfera recreativa cultiva las relaciones, contagia a familiares y amigos y despierta el sentido social de integración y camaradería. Por ser tan tradicional, su afecto se transmite de generación en generación. El amor por el ciclismo, Reyes lo heredó de su padre, Eduardo, un ciclista de raza que practicaba por el mero placer de pedalear.

 

Como experiencia brinda sensaciones que, una vez se viven, se quieren repetir. “Salir a rodar se convierte en una necesidad”, comenta Reyes. Esto ha hecho que los aficionados creen salidas en circuitos específicos y también organicen carreras, como la Vuelta a Guatavita. De martes a domingo, Forero se despierta al alba a entrenar. Así empieza su día, pedaleando bien temprano, porque a las 8:30 de la mañana debe prepararse para ir a trabajar como director comercial de la empresa familiar encargada de la protección pasiva contra incendios. Madrugar es el denominador común entre los que practican este deporte por entrenamiento. Sean hombres o mujeres.

 

Claudia Castillo, cinco veces por semana, pone a sonar su despertador a las 4 de la mañana, desenfunda su Trek y sale a cabalgar en el acero. “Cuando abro los ojos es duro. Pero una vez estoy montada, siento una sensación de libertad y de deleite muy grande. Soy una persona muy activa y la ‘bici’ me sirve para quemar esa energía y distraerme de lo laboral”, expresa esta ingeniera industrial de 28 años, nacida en Bogotá. Claudia montaba ‘bici’ cuando era niña. También en el colegio estuvo en porras y en los equipos de fútbol y voleibol. En su adultez probó las máquinas de los gimnasios, pero no la llenaron. Hasta que, hace un año, retomó el ciclismo. Y fue un flechazo. “Es un deporte maravilloso, muy completo y al aire libre. Es un vicio espectacular. A medida que lo vas conociendo quieres practicar y entrenar más y más”, confiesa.

 

La presencia de las mujeres es uno de los indicadores más importantes del crecimiento de este deporte. Hasta hace unos años no existía la rama femenina en las carreras. Claudia no sabía nada de ciclismo. Pero los profesionales le cambiaron la perspectiva. “Ver las actuaciones de Nairo o de Gaviria en el Giro de Italia, y en general las de los colombianos en estos últimos años, te enseña y te estimula. Ellos generan la afición”.

 

La trepada

Aproximadamente el 70% de principiantes, tarde o temprano, se animan a competir. “Me fui dando cuenta de que mejoraba el rendimiento y, a la vez, que me gustaba medirme contra mí mismo, contra mis tiempos y contra las cumbres y las rectas de las diferentes rutas que visitaba”, manifiesta Forero. Tiene como cómplice a su Giant Advance Pro, que cuesta cuatro veces más que la bicicleta de Nairo Quintana y que, cada 15 días, lleva como un tesoro a mantenimiento.

 

Las competencias de ruta en el mundo aficionado están ‘pisando’ fuerte. Las más importantes son las ‘gran fondo’, con recorridos de 60 hasta 170 kilómetros. Además de Campeonatos, Ejeciclismo, que tiene válidas departamentales cada dos meses, se organiza la Ruta Colombia Sura Gran Fondo, en mayo, con paradas en Bogotá, Medellín, Valle del Cauca, Eje Cafetero y los Santanderes, y el Gran Fondo Boyacá Mundial, en octubre, que toma como referencia el circuito del Campeonato Mundial de Ruta de 1995 en Duitama, en el que participaron Marco Pantani y Miguel Indurain, entre otros. En agosto, en Medellín, se va a organizar por primera vez la L’Étapa Colombia by Le Tour de Francia.

 

En el mundo, la más destacada es la Gran Fondo de Nueva York World Championship, en Estados Unidos, en la que corren unos 5.000 ciclistas aficionados. En muchos países ha llegado la franquicia, entre estos España, Puerto Rico, Brasil, México, Italia y Colombia. Aquí se lleva a cabo desde 2015, con una inscripción promedio de 1.500 ciclistas. También, desde 1993, se desarrolla L’Étape du Tour en Francia, un plan abierto para todos los fans que quieran rodar por las mismas y exigentes calles que los profesionales, escalar el Mont Ventoux o el Alpe d’Huez y sentirse por un momento como uno de sus ídolos.

 

El entrenamiento

Muchos aficionados están contratando entrenadores para no dejar la práctica y el desarrollo a la sazón de la intuición. Hasta hace unos años se montaba en bicicleta sin tener en cuenta los principios básicos del entrenamiento deportivo: metodología, progreso e intensidad. Para Jenaro Leguízamo, exentrenador de alto rendimiento y director de Jenaro Sports Lab, eso puede ser nocivo. “Cada vez más ciclistas quieren practicar de manera correcta y científica, sin importar el objetivo, salud, recreación o competencia. Y buscan asesoría de expertos para someterse a un plan de entrenamiento bajo un régimen”, dice. Leguízamo pone a tono a los ciclistas aficionados con tests en formatos élite para determinar las capacidades fisiológicas, metabólicas, antropométricas y biomecánicas.

 

“A medida que fortalecía mi físico, me empezó a gustar y me enganché tanto que quise perfeccionar mi entrenamiento con planificación y objetivos”, afirma Forero, quien entrena bajo la batuta de un coach. Gracias a su ayuda y guía, asegura, siente que ha mejorado mucho: “Si quieres progresar debes entrenar con un método”.

 

Cundinamarca, Antioquia, Bogotá, Cali, Cartagena, Sincelejo, Montería y Bucaramanga, son las regiones con más practicantes aficionados. Su topografía, de zonas montañosas y andinas, ha estimulado la formación de grandes campeones. Diariamente en esas mismas rutas pedalean miles de colombianos, principiantes o avanzados, con el termómetro de la ‘fiebre’ a tope y su espíritu aficionado como motor.

 

Campeonatos Ejeciclismo se disputó el sábado 27, domingo 28 y lunes 29 de mayo pasados, con una alta convocatoria. “Fue un fin de semana muy intenso y exigente. Las tres pruebas fueron interesantes, cada una con su técnica y sus distancias, lo que te aporta un gran aprendizaje. Correr contra otras personas, queriendo ganar pero también por el simple hecho de jugar, fue una experiencia increíble”, agrega Forero, integrante de Ciclo Élite, el club vencedor con 10 medallas de oro. El segundo fue Tour & Nativa con 5 y el tercero Ciclo Red con 3. 

 

 

Las categorías

A los ciclistas que no pertenecen al deporte asociado (ligas, clubes y federaciones) se los denomina sénior máster. En la estructura del ciclismo aficionado de competencia existen estas categorías que agrupan a los pedalistas. En algunas carreras pueden variar los rangos de edades, dependiendo de la entidad organizadora. Y obtienen medallas e implementos deportivos, en vez de dinero, como premio.
 

A: Hasta 30 años

B: Hasta 40 años

C: Hasta 50 años

D: + de 50 años

 

 

*Publicado en la edición impresa de junio de 2017.