23 de septiembre del 2019
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26 de Junio de 2018
Por:
Ana Lucía Chaves Correal*

El siguiente escalón en el ascenso profesional de un graduado universitario es la formación avanzada, la cual, para el caso colombiano, son las especializaciones, las maestrías, los doctorados. ¿Qué son y por qué son tan importantes laboralmente?

El valor de estudiar

En las convocatorias laborales es cada vez más frecuente la exigencia de contar con, mínimo, un título de especialización o de maestría. No basta con demostrar experiencia y cursos de actualización. Según el Observatorio Laboral del Ministerio de Educación (MEN), las tasas de vinculación laboral superan el 76% para personas con pregrado y el 90% para personas con posgrado. Para el año 2014, el salario promedio del nivel de pregrado aumentó 0,8% en relación con el 2013, mientras que el salario promedio del nivel de posgrado aumentó 6,7% en relación con el año anterior.

 

En el país ya existe una amplia oferta de posgrados presenciales, virtuales y de modalidad combinada, para continuar con su perfeccionamiento profesional y académico, más aún cuando se reconoce que las profesiones evolucionan y el conocimiento que se desarrolla en distintos contextos implica actualización permanente.

 

En el caso de los títulos de maestría y de doctorado, estos se asocian en Colombia al desempeño en el campo académico. Es en el máximo nivel, el de doctorados, donde se aprecia que su vinculación laboral está especialmente orientada hacia el trabajo en las propias universidades, que son las que demandan y vinculan la mayor cantidad de doctores. Lamentablemente, son pocos los doctorados vinculados a la industria, lo cual muestra que aún estamos lejos de valorar el conocimiento como fuente de innovación y desarrollo. Es muy diferente la situación en países con mayor desarrollo, en donde es usual contar con doctorados vinculados a actividades de investigación y desarrollo que aporten valor agregado a los productos y favorezcan la competitividad.

 

Después del pregrado

Para cursar un posgrado se requiere necesariamente tener un pregrado. En Colombia los programas que se cursan en educación superior, posterior a la educación media, se denominan pregrados. Tal como lo establece la ley, preparan para el desempeño de ocupaciones, para el ejercicio de una profesión o disciplina de naturaleza tecnológica o científica o en el área de las humanidades, las artes y la filosofía. También se consideran pregrados los estudios de artes liberales, los estudios generales en ciencias, artes o humanidades, con énfasis en algunas de las disciplinas que hacen parte de dichos campos. Hay pregrados universitarios, tecnológicos y técnicos profesionales, cada uno de ellos con diferente configuración y duración. Los universitarios, por lo general, con duración de cuatro o cinco años, los tecnológicos tres años y los técnicos dos.

 

Los diferentes programas de posgrado tienen distintas orientaciones y alcances. Las especializaciones se orientan al perfeccionamiento profesional, de la ocupación o disciplina, en áreas afines o complementarias. A las especializaciones pueden acceder tanto los egresados de pregrados universitarios como los de pregrados tecnológicos, en cuyo caso la especialización será tecnológica.

 

La mayoría de las especializaciones profundizan en áreas del ejercicio profesional, que se estudian de manera general en el pregrado. Comúnmente estos programas exigen para su ingreso el título de la disciplina o profesión. Por ejemplo, en el campo del Derecho se ofrecen especializaciones en Derecho penal, civil, administrativo, etc.; en Ingeniería Civil, especializaciones en campos como estructuras, vías etc.; en Psicología, especializaciones en Psicología clínica, educativa, organizacional, etc. Hay también una amplia oferta en especializaciones en los campos financieros, administrativos, gerenciales, cuya orientación puede ser para profundizar o complementar la formación del pregrado, en cuyo caso se admiten profesionales de distintas áreas.

 

La duración de los programas de especialización generalmente no excede un año, con una presencialidad cercana a las 16 horas semana, muchas de estas con apoyos virtuales, lo cual permite que quienes las cursen puedan seguir su actividad laboral sin contratiempos, y realizar los trabajos y demás exigencias académicas en horarios no convencionales. Muchos de estos programas de especialización se articulan desde el pregrado en los últimos semestres en cursos de profundización.

 

Se diferencian las especializaciones médicas, las cuales tienen una serie de requerimientos de admisión, tiempo y dedicación que se pueden equiparar a un programa de maestría, con exigencias de presencialidad y de horarios de atención en clínicas y hospitales muy altas, por lo general con duración de tres años y características muy reguladas por el sector de la salud.

Para ingresar a una maestría se requiere el título universitario; en el caso de los doctorados, aunque formalmente no se establece en la ley como requisito haber cursado maestría, por lo general se exigen estudios o titulación que garanticen las capacidades y conocimientos para cumplir con las demandas de un programa doctoral.

 

¡Hola, maestro!

Los programas de maestría tienen un alto componente investigativo y se orientan al estudio de problemas en campos profesionales, disciplinarios e interdisciplinarios. Su duración promedio es de cuatro o cinco períodos académicos –2 o 2 y medio años–. La mayoría de los programas exige como requisito de grado una investigación o un desarrollo profesional, como la sistematización de una actividad profesional o el desarrollo de un caso.

 

Al igual que las especializaciones, algunos programas de maestría se relacionan directamente con campos de aplicación de las profesiones: maestría en Derecho penal, en Derecho administrativo, etcétera. Otros programas de maestría son de carácter general: maestría en Literatura, maestría en Sociología, maestría en Ingeniería o en Arquitectura. Otros programas tienen un enfoque más amplio al involucrar varias disciplinas, por ejemplo, maestría en estudios culturales, en problemas latinoamericanos, en historia del arte. La presencialidad que exigen los programas de maestría puede ser similar a las especializaciones, pero el trabajo independiente del estudiante requiere mayor dedicación y esfuerzo, en la mayoría de los casos con soporte y acompañamiento virtual. Sin embargo, es posible mantener la actividad laboral y cursar de manera simultánea un programa de maestría.

 

Siga, doctor

Los doctorados se caracterizan por formar investigadores a nivel avanzado; exigen dedicación de tiempo exclusivo, lo cual hace muy difícil cursar el programa y mantener una actividad laboral regular. La duración del doctorado puede oscilar entre tres y cinco años, especialmente, porque la realización de la tesis doctoral puede ser muy demandante. El ingreso a un doctorado es una decisión que debe acompañarse de una alta motivación para culminar y no dejar los estudios en el camino, ante las exigencias de elaboración de la investigación que se exige como evidencia de haber alcanzado los propósitos del programa.

 

Cómo funciona en Colombia

La manera como se estructura el sistema educativo en Colombia diferencia los alcances de los programas de pregrado y posgrado con otros países. Mientras que en nuestro país se puede ingresar al ejercicio de ciertas profesiones con el título de pregrado, en otros países se requiere para el ejercicio haber cursado un programa equivalente a una maestría, y en algunos casos el doctorado.

 

Esta situación hace difícil la comparabilidad de los programas que se cursan en el extranjero; por ejemplo, la modalidad de especializaciones que se ofrecen en Colombia puede asimilarse con una extensión del pregrado, tal vez su equivalente en otras universidades del extranjero son los cursos especializados. Internacionalmente se consideran programas de posgrado las maestrías y los doctorados.

 

Sin embargo, el medio laboral en Colombia valora la especialización como una garantía para el ejercicio profesional. Por ahora, no es muy claro para el empleador la diferencia entre quien ha cursado una maestría y una especialización, lo cual se refleja en la asignación similar de funciones y responsabilidades y, a su vez, en compensaciones salariales. En la medida en que se comprenda el alcance de cada uno de estos estudios, será posible establecer mayor movilidad social asociada al grado de titulación.

 

El campo académico es el que exige y diferencia la mayor titulación de sus docentes e investigadores, y es usual que ya no se pueda incorporar en la carrera docente quien no tenga un título de maestría. Además, las exigencias de calidad que hoy se imponen internacionalmente a la educación superior adoptan como uno de los criterios contar con profesores titulados en niveles de maestría y doctorado. Es en este medio donde se diferencian los niveles en la formación y su vinculación a las actividades de docencia, de investigación, de asesorías, de consultorías o de gestión. En las últimas décadas Colombia ha ampliado la oferta de maestrías y doctorados, dado que, hacia finales del siglo pasado, el número de programas de especialización los superaba ampliamente. Esta ampliación de oferta igualmente trae consigo mayor demanda al ingreso a los posgrados y también a la continuidad progresiva de estudios en profesionales que realizan especialización y maestría, o bien maestría y doctorado.

 

Según datos del SNIES, a la fecha se registran 4.130 programas de especialización, 1.892 programas de maestría y 320 programas de doctorado.

 

En un estudio que realizó la Asociación Colombiana de Universidades en el año 2016, se indagó sobre cuántos programas de doctorado estaban en proceso de diseño y de solicitud de registro para ser ofertados en el 2019. Los datos mostraron un posible e interesante incremento de estos programas, (cerca del 50%). Es importante el aumento de oferta de este tipo de programa, dado que muchas veces las instituciones tienen grandes dificultades para su apertura y sostenibilidad por los altos costos que acarrea mantener la calidad de un programa de doctorado, que se compara siempre con estándares internacionales.

 

Quienes deciden continuar con un programa de posgrado –especialización, maestría o doctorado– o bien realizar cursos específicos para profundizar o adquirir competencias específicas, deben valorar muy bien la orientación y alcances del programa o de los cursos, frente a sus expectativas de desempeño laboral, empresarial o de generación de emprendimientos. No necesariamente la acumulación de cursos equivale a una especialización, o dos o más especializaciones equivalen a una maestría y tampoco dos maestrías a un doctorado.

 

Si para el ingreso a un programa de pregrado los jóvenes no tienen los mejores medios de orientación, para los posgrados esta ausencia es aún mayor y ante una oferta tan amplia, se hace necesario indagar sobre el programa y sobre la institución que lo ofrece. Si es una institución de fuera del país que ofrece cursos en Colombia, es necesario verificar sobre la validez de los títulos y si se trata de cursar un posgrado o tomar cursos fuera del país, indagar sobre la posibilidad de reconocimiento y homologación del título adquirido y su equivalencia frente a la ley del país. Lo importante es mantener una actitud de estudio permanente y orientar las decisiones para que el posgrado realmente tenga sentido en el perfeccionamiento profesional o en la búsqueda de complementariedades y en la realización personal.

 

*Asesora de la Asociación Colombiana de Universidades.

*Publicado en la edición impresa de mayo de 2018.