19 de octubre del 2019
'Alias Grace' y 'The Sinner' | Archivo Particular
14 de Diciembre de 2017
Por:
Carolina Sanín

Dos series que, aunque disímiles, coinciden en el tema: la dificultad de comprender el relato que las mujeres cuentan sobre sí mismas.

Dos asesinas que no saben si lo son

Hay en Netflix dos series nuevas de detección y misterio que, aunque disímiles entre sí en cuanto a su trama y su ambientación, tratan sobre un mismo asunto: la dificultad de comprender el relato que las mujeres cuentan acerca de sí mismas. Son Alias Grace y The Sinner. En ambas, como sucedía también en Gypsy (de 2017, reseñada hace unos meses en este mismo espacio), la protagonista es una mujer cuyos infinitos dobleces parecen imposibles de conocer ─tanto para el espectador como para ella misma─ debido la manera como se articula su memoria.

Las dos tramas se construyen sobre la alternancia de dos tiempos y dos puntos de vista: el pasado de los recuerdos de la protagonista, que se presentan en primera persona y desordenadamente, y el presente narrativo de la investigación a la que ella se somete y tras la que encuentra el hilo, alcanza la absolución y recupera la libertad a través de la perspectiva de una segunda persona. Es especialmente astuto que en Alias Grace el trasunto de la excentricidad narrativa y del secreto en la técnica de expresión de la mujer sea una colcha de retazos (un objeto eminentemente doméstico) que ella misma cose mientras cuenta su historia para el público.

Ambas series están basadas en libros escritos por mujeres. Alias Grace, adaptada de la novela del mismo nombre publicada en 1996 por Margaret Atwood, cuenta la historia de una sirvienta que, en el siglo XVIII en Canadá, es acusada del asesinato de su patrón y del ama de llaves de la casa donde trabaja. Lleva quince estoicos años en prisión, pero la justicia es renuente a condenarla a morir a pesar de que ella misma ha confesado el crimen. En busca de establecer o descartar su culpabilidad, un médico la entrevista durante varias sesiones. La protagonista cuenta entonces una historia de privaciones y abusos en la que sobresale su cercana amistad con otra joven, una sirvienta rebelde que ha sido víctima de un hombre y cuyo espíritu posiblemente la ha poseído. Las fantasías eróticas que tiene el médico con la asesina enmarcan un relato en el que el abuso de poder que proviene del deseo de los hombres por la mujer pasiva desemboca en la activación de esa mujer en un acto de violencia extrema.

En The Sinner, basada en la novela del mismo nombre de Petra Hammersfahr, hay también dos mujeres sufrientes, una viva y otra muerta (en este caso, la protagonista y su hermana) que se funden en una sola para consumar una venganza visceral. La investigación parte de un acto aparentemente inmotivado: una madre apacible asesina a cuchilladas a un individuo a quien ella misma dice no conocer. Como en Alias Grace, la historia verdadera sale a la superficie gracias a la perspicacia y la dedicación de un hombre que es a la vez investigador y salvador (en este caso un detective). Como en Alias Grace, en The Sinner se entretejen la manipulación sexual, el maltrato parental, la ambigua complicidad entre las mujeres y la ambivalencia de la mujer frente a la fe.

The Sinner es inmediatamente absorbente; en ella se maneja el suspenso con mayor precisión que en Alias Grace, y sus personajes pueden resultar más cercanos para el espectador. Sus diálogos son ingeniosos y frescos. Su trama es perturbadora y tenebrosa, aunque a veces los giros argumentales resulten demasiado rebuscados y, por tanto, casi cómicos. Alias Grace tiene un sabor más conocido, pero es más poética y más ambigua que The Sinner. En ella, el contexto histórico suma capas de sentido a la trama central, y la protagonista reflexiona audazmente sobre su circunstancia, cosa que se echa de menos en The Sinner.

 

*Publicado en la edición impresa de diciembre de 2017.